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VIDELA : nosotros se lo permitimos al sistema (“Nueva editorial”, 19/05/2013)

Raúl Esteban Aguirre tenía 19 años cuando entraron al departamento de la calle bonaerense General Méndez en el que vivía junto a su novia Nadia Gonzales. Dos cuartos grandes al fondo de un patio adoquinado en palabras de ella, la sobreviviente, defendidos por una vieja casona de ingleses elegido por necesidad y estrategia a la vez.

Él trabajaba en una distribuidora de alimentos manejando un camión. Ambos estudiaban historia como yo pero en la mítica Universidad de Buenos Aires (UBA). Los dos llevaron la vida normal que llevo yo. Normal es no efectuar acciones armadas ni pertenecer a grandes conspiraciones. Igualmente esta pareja era atípica porque “lo planeaban cada día” y su rutina de recién casados incluía pasarse horas cocinando en un comedor clandestino en la misma Facultad de filosofía y letras.

Ella era más grande y entabló amistad con un profesor marxista, de los pocos que quedaban en el año 1975, y en dos años ya era una trotskysta empedernida y él, por medios propios, llegó a conclusiones similares.

Antes de que puedan organizar un grupo de acción con un origen universitario y una mirada popular, como lo son ahora el Partido de los Trabajadores Socialistas o Izquierda Libertaria, llegaron los policías de civil a la casa en un falcón verde, un sábado en la tarde, con todo el barrio despierto, chicos jugando a la pelota y madres paseando a sus bebes en el mismo mes del golpe de Estado: marzo.

Lo “levantaron” para ir a parar meses a un campo de concentración y tortura. Y Nadia nunca lo volvió a ver. Llego en la noche a esa casa donde no había nadie ni nada (se robaron sus muebles y la heladera). La puerta estaba forzada y había un disparo en el techo.

Gritó de dolor en el terreno; gritó para alertar a los vecinos hasta quedarse afónica y que le duela mucho la garganta. Y nadie le abrió ni le dio explicaciones de lo que vieron con seguridad.

Pasó la noche llorando en la puerta del caserón y la dueña le dijo, cerca del amanecer, que se vaya y no vuelva mas, y que no quería problemas y que se olvide de Raul.

Raúl, por haberse ido de su casa “atrás de la puta comunista”, marcó un nunca más con sus padres de clase acomodada, quienes no  creyeron o no les interesó el mensaje desesperado de Nadia.

Llena de angustia, con su familia lejos y  sus amigos concentrados en taradeces como los pibes de hoy en día, se dio cuenta de que no podía enfrentar sola esta situación. Una compañera le hizo aguante en su casa mientras ella empezó a pedir ayuda y darse cuenta de una triste verdad: “en las instituciones, universidad, las comisarias de la Federal y las fiscalías era obvia la complicidad; en cambio en el comedor o en la empresa donde trabajaba Rauli primaban el desconocimiento o el no querer saber” .

Agobiada llamo al diario Clarín , pidió hablar con los redactores y le preguntaron por el tema. Cuando respondió le colgaron el teléfono.

“También se rieron y por eso odié tanto como lloré a esta sociedad enferma”.

Rendida decidió volver a su provincia, San Luis, en el año 77 y luego retomó la carrera en Córdoba. En la vida, real no hay genios que nos regalen tres deseos ni nuevos amores que curen el enorme dolor de imaginarse con mas fuerza todos los años las torturas que tu pareja sufría en un campo de concentración (quizás a cien metros de miles de peatones que no eran tan inconscientes como para justificar su cobardía o, lo peor que puede existir, la complicidad muda).

Multiplicar por 30 mil.

 

Nunca más poder en pocas manos

 

¡Evolucionamos como sociedad!

Uno puede ser trotskysta, libertario o “cacerolear” enfrente de la Rosada y no será desaparecido.

Y también tenemos un maravilloso gobierno que utiliza mejor el mismo Estado genocida represor y diabólico para hacer justicia y ayudar a los pobres.

Y si este gobierno tiene errores, otro vendrá y los remendara porque si la sociedad cambia de opinión, el Estado cambia de opinión ¿No?

¿Es la diferencia entre el Estado y las empresas?

Y la gente idiota, cautiva por la democracia burguesa, se cree esta mentira.

Cautivada o machacada por la televisión o asquerosamente egoísta.

Incluso honrosos compañeros de lucha no entendieron y no entienden que los cambios positivos que trajo la trascendente lucha de clases se dieron por quitarle poderes al Estado o por luchar contra el estado viéndolo como instrumento de la aristocracia o la moderna burguesía para oprimir crudamente a los mas débiles. Las revoluciones burguesas y también las revoluciones sindicales y también las primeras glorias soviéticas antes de Stalin son guerras del colectivo popular que desconcentraron el poder; y hay una fórmula que nadie quiere ver, que con la careta de la democracia parlamentaria, obrera, verde o lo que sea, un grupo de gente tendrá el poder de desaparecer, torturar, asesinar y destruir como quieran y absolutamente nadie los podrá frenar. Solo el pueblo organizado, no habido desde hace tantísimas décadas y dopado por conformismo y angustias ridículas por acumular mas cosas en un sistema criminal, podrá enfrentarlo y frenarlo.

¿Saben por qué Cristina Kirchner no ordena matar a los opositores?

Porque no les es rentable. El ejército lo tiene, la policía es suya, las corporaciones la apoyan como apoyan a todos los gobiernos y los sindicatos también.

Hay una relación de costo-beneficio que la favorece, ninguna traba mas. Dependemos del costo-beneficio para que nos pase lo que a Raúl y a miles sin ninguna militancia, de clases medias, con negocios o casas de vacaciones dado que la única clase a la que nadie toca es la Capitalista; ninguna más.

Pero pese a eso, al compañero Mariano Ferreyra y a los indígenas qoms los mataron en el norte argentino, y a los izquierdistas nos espían con la SIDE, y la policía macrista liquida trabajadores de la salud y la sciolista a docentes que protestan más de la cuenta, te pinchan los teléfonos y lo que no haga el Estado lo harán muy campantes sus dueños o mercenarios mafiosos.

¿No querés Nunca Más dictaduras como la de este vil asesino?

Ocúpate de que el poder desaparezca o mínimo se debilite porque mirar los informes de Canal 7 o charlar con profesores que bajan línea es muy fácil y lo extremadamente fácil esta extremadamente equivocado.

Hora de protagonizar la historia y dejar de lamentarla.

Muchísimas gracias a una verdadera profesora de carrera y de vida: Nadia Gonzales.

 

Verónica Jerusalinsky

izquierdalibertaria@yahoo.com.ar

One thought on “VIDELA : nosotros se lo permitimos al sistema (“Nueva editorial”, 19/05/2013)

  1. patético texto de quienes se la dan de humanistas y justifican dictaduras militares comunistas, igual de represoras y asesinas que el fascismo. como si las víctimas del comunismo fueran sub-humanos

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