Home > Arte > Sobre los criterios de la belleza y lo sublime en el arte (parte 2 de 2): los criterios ¿”fascistas”? de lo bello y lo sublime vs el arrebato ¿estúpido? contemporáneo (“Los pecados del artie”, 06/02/2013)

Sobre los criterios de la belleza y lo sublime en el arte (parte 2 de 2): los criterios ¿”fascistas”? de lo bello y lo sublime vs el arrebato ¿estúpido? contemporáneo (“Los pecados del artie”, 06/02/2013)

2da parte: sobre los criterios ¿fascistas? que definen lo bello y lo sublime.
La parte anterior fue sobre el pintor ¿estafador? Francis Bacon.

Sigue la conversación….

 

 

Joderman: (…) Ahora, hablemos un instante de espontaneidad artística y transgresión de sus normas. Yo creo que un artista, en el rubro que sea, puede darse el gusto de distorsionar. Trastocar. Hacer mil y un vericuetos con el agggte. Pero también creo, que esta libertad se logra cuando el artista ha alcanzado un dominio absoluto de su disciplina. Las experimentaciones sólo tienen valía cuando salen de manos maestras. El resto son triquiñuelas que pretenden ocultar una carencia o ineptitud para cualquier tipo de arte. Este tipo de artimañas son muy frecuentes en nuestros días, y quienes las practican viven pensando (y me repito): que el trabajo artístico es un arrebato de los sentidos, irracional, luminoso y carente del rigor opresivo de lo académico (csm) y no un trabajo más cercano a la matemática: planificado, calculado, que de tan interiorizado, simplemente fluye. Osea, la chusma sustituye la precisión del arte por zafio impulso. Y por cierto,  no se vaya a creer que las soporíferas pastruladas de un Bacon o un Warhol no tienen su lugar en la historia del agggte. El que los mencionemos o hablemos de ellos infiere que fue así. Ahora la pregunta es, ¿en qué nivel de la historia? Pues recordemos que la historia tiene nicho tanto pa lo excelso como para lo atroz y también para lo estúpido. ¿Podríamos iniciar un debate, al estilo de Edgar Allan Poe, sobre la ya mencionada Filosofía de la Composición y sus implicancias en cada espacio artístico a fin de determinar científicamente si Warhol y Bacon son artistas de verdad y no simples farsantes que aprovecharon su contexto _ sin norte y sólidos planteamientos _ para lograr erigirse como referentes? Recordemos que este tipo de fenómenos son comunes dentro de la historia: una sociedad de gustos deformados, lógicamente aguarda una ruptura con dicho orden, pero esa ruptura puede venir por dos lados; con un regreso a los orígenes que consolidaron una época de prístino esplendor o con una dizque revolución que lejos de retomar la esencia de las cosas simplemente insulta-escupe-micciona-defeca-vomita. En otras palabras, el prisionero no salió desu celda para actuar según la lógica y lo digno sino para verter sus fluidos _ y hacer verter los de los demás _ como manifestación de su rabia hacia la zoociedad y sus instituciones…


Vomitado por Andy Warhol, otro farsante.

 

Machete: No sé si sabes que el arte siempre ha oscilado entre lo bello y lo sublime (hay una cantidad desproporcionada de bibliografía pero te recomiendo que leas los tratados de Longino, al hermoso Burke y los estudios del puritano Innmanuel Kant). Es decir, el arte desde siempre ha oscilado entre el orden y la improvisación, entre lo apolíneo y lo dionisiaco. ¿Qué sería de Beethoven sin esa cuota de improvisación sublime? Ni qué decir de Stravinsky. El orden de Mozart o de Wagner podrán ser bellísimos pero jamás sublimes (los estudios señalados hacen una buena distinción). Debates para arribar a determinaciones científicas, hablar de deformaciones lógicas son maneras propias de los comités de censura de la Alemania nazi y la España franquista…

 

Joderman: Aversh: gracias por las recomendaciones pero descuide, las leí hace eones. Concuerdo en líneas generales con usted (aunque me pregunto si sabe lo que en verdad significa dionisiaco o simplemente se basa en la deformación que dicha palabra ha venido teniendo hace aaaaños, lo mismo me interrogo sobre el empleo que hace de la palabra improvisación), concuerdo en líneas generales con usted, decía, hasta “Debates para arribar a determinaciones científicas, hablar de deformaciones lógicas son maneras propias de los comités de censura de la Alemania nazi y la España franquista…”. Esa última oración me demuestra que usted no ha leído ese ensayo de Poe (La Filosofía de la Composición, y basándonos en lo que usía menciona, quizá el bostoniano fue precursor del pensamiento fascista con ese texto, csm), desconociendo incluso el detrás de cámaras de los magnos músicos que citó. Por cierto… ¿el orden mozartiano y wagneril es bello más no sublime? Bueno, es cierto que en el arte hay jerarquías (como en todo orden natural) más en el caso de esos compositores ignoro a qué diferencia entre lo besho y la sublimidad usted se referirá. Fácil está evocando lo que el platonismo señala (y circuncida a los artistas transgresores): el arte copia a la naturaleza y ésta a Las Ideas, en tal caso el arte es un calco de tercera categoría. Debe ser eso pues no creo que quiera decir que los autores de Las Bodas de Fígaro y El Anillo de los Nibelungos, respectivamente, sean inferiores al genial sordo. En fin, lástima que en Sobre lo Sublime su autor aún no haiga escuchado al Dick y al Amadeus, csm. Ahora, cuidao: las primeras traducciones de esa obra fueron interpretadas según los gustos del momento y aún persiste la polémica si varias de esas copias, usadas como referentes, contienen lo que el niño Longino realmente expresó (un caso similar _ y más famoso _ es el de La Biblia), eso sin mencionar que varios románticos tradujeron los conceptos de dicho tratado como un arrebato total ajeno a cualquier consigna académica, regla o disciplina (como una liberación de reglas y parámetros), principios que pal Longi eran capitales. No vaya a sersh, maese, que no haiga leído bien las fuentes que señala. Ahora (again), pa que remate su trillado comentario sobre El Caudillo y El Führer, le recomiendo leer (además del citado texto de Poe) todo lo que sobre aggggte haiga escribido el especialista Titus Burckhardt, autor del que me aventuro a decir usarced jamás ha chequeado una sola palabra…

 

Por cierto, su referencia hacia la censura nazi o franquista es además de trillada, ridícula. Para que tales conceptos se apliquen a mis argumentos, sho como mínimo tendría que aversh inferido un apoyo hacia la censura. Y en repetidas ocasiones (ayer incluso; con usted, vía inbox de facebook) he manifestado mi rechazo hacia todo tipo de censura excepto cuando ésta se encuentra dirigida a prevenir y/o controlar actos violentos (por ejemplo: que un grupo de atorrantes salgan a marchar vociferando arengas antisemitas, neo nazis o pro-senderistas; aunque a decir verdá, si tuviera el podeggg, los llevaría antes a un cabildo abierto, pa desarrollar un debate. Es decir, primero los humillo públicamente y luego los erradico goreadamente en caso intenten volver a montar sus patéticas farsas). El hablar de nazis y franquistas de manera tan errática como vuestra merced lo ha hecho recuerda a esos líderes de opinión de la tv nacional, quienes emplean la palabrita fascista por cualquier cosa, como si fuera una marca de detergente. Ains, maese, su agudeza está pasando de Guatemala a Guatepeor…

 

Ignoro si se fijó, pero hice una pausa (léase una coma (,)) entre deformados y lógicamente, csm.

 

Machete: Ok… no digo que apoyes a la censura, sino que cualquier acto de juzgar científicamente un producto estético resulta tan absurdo como las pretensiones de belleza científicas por las cuales los nazis declararon el modernismo como arte inútil y embrutecedor. Solo bajo esa premisa tú justificas la censura de manera indirecta. De ahí mi sugerencia a que entiendas que la palabra ciencia con estética no se juntan y no se han juntado en la historia… creo que esa mezcla sí es trillada, ridícula.

 

Joderman: Si le causa horror la posibilidad de unir ciencia y juicio estético, entonces, pos como le digo, los beshos griegos y hasta el mismísimo Poe fueron los precursores del pensamiento fascista. ¿Qué sucede, herr maese doktor? ¿Le asusta que el verdadero aggggte tenga vínculos con la lógica y LOS INFINITOS números (infinitos, seee: todo lo contrario a dogmas limitantes como suelen espetar los subtes y artis) y no con arrebatos instintivos y dizque dionisiacos que alcanzan la luz creadora? csm

 

 Machete: Los griegos estuvieron obsesionados con la belleza… ¿dónde queda lo sublime? ¿Para los artis? La historia del arte supone esa transición que nada tiene que ver con lo científico… sí eso lo dice Poe, pues incurre en un grave error.

 

Joderman: Retomemos la obra de Bacon y Warhol, paradigmas de la estética contemporánea. Sus trabajos son basura, desde luego. Los estudios clásicos sobre el arqueómetro en el arte (entre otros textos clásicos como los que usted citó) lo demuestran (o demostrarían, mejor dicho) punto por punto. Y aunando criterio estético y ciencia, valga la redundante redundancia: “La estética es la ciencia que estudia e investiga el origen del sentimiento puro y su manifestación, que es el arte, según asienta Kant en su Crítica del juicio. Se puede decir que es la ciencia cuyo objeto primordial es la reflexión sobre los problemas del arte.”. En tal sentido, no entiendo por qué se escandaliza tanto cuando hago mención a los vínculos entre el arte y la ciencia e incluso en un tipo de ciencia específica relacionada con los análisis y desarrollos de exactitudes (y también “inexactos equilibrios como caóticas armonías” como dijera Titus Burckhardt). Su estupor pareciera demostrar _ y confío en que estoy equivocado y en este debate usted sólo opina de manera apresurada, opinión que nada tiene que ver en su desenvolvimiento en otras áreas_ , su estupor, decía, pareciera demostrar que poco o nada ha leído al respecto y si lo ha hecho, ha sido en separatas de dudosa calidad.

 

Por cierto: “Solo bajo esa premisa usted justifica la censura de manera indirecta.” Es decirsh, sus argumentos en ese punto, aparte de trillados y ridículos, son prejuiciosos (aunque descuide, achaco ese desliz a una evidente falta de versatilidad y/o análisis, seguramente pasajera…pero si vuestra merced no tiene otra cosa que decir más que manipular mis conceptos de forma tan precaria…pos…esta conversa está pasando de lo ameno a lo soporíferamente grunge, csm).

 

“Los griegos estuvieron obsesionados con la belleza… ¿dónde queda lo sublime? ¿Para los artis? La historia del arte supone esa transición que nada tiene que ver con lo científico… sí eso lo dice Poe, pues incurre en un grave error.”. Señor, ¿acaso no es sabido que los artis desconocen la belleza y lo sublime y en el caso de que se toparan con tan magnas realidades reaccionarían como monos y balbucearían incoherencias que supuestamente explicarían esas verdades pero que no serían otra cosa más que una verborrea masturbatoria?

 

“Poe, pues incurre en un grave error.”. Supongo que Bacon dijo eso, csm

 

 

Machete: Kant señala que la estética está enmarcada en lo que respecta a la crítica del juicio, esto es, un saber (o ciencia) completamente distinto al científico, a esas propiedades que el mismo Kant analiza en la Crítica de la Razón Pura. Pues bueno, eso es OTRO argumento para que entiendas, de una vez por todas, que no hay relación alguna entre determinaciones científicas y estética. De hecho los problemas conceptuales derivan en errores argumentativos. Y me reafirmo con ello en todo lo anterior. Y sí, muchos indis y artis han trabajado con la noción de lo sublime… tanto consciente como inconscientemente…csm

 

Joderman: Aversh, sobre la ciencia y el arte…pos parece que le está agarrando el gusto a la manipulación de mis comentarios; yo dije hace apenas un rato: “En tal sentido, no entiendo por qué se escandaliza tanto cuando hago mención a los vínculos entre el arte y la ciencia e incluso en un tipo de ciencia específica relacionada con los análisis y desarrollos de exactitudes (y también “inexactos equilibrios como caóticas armonías” como dijera Titus Burckhardt).”. El que saltó al toquereque cuando se relacionó arte con ciencia (en su sentido más amplio) fue usted, con ciencia entendida como un postulado o principio definido por una serie de características afines a otros conocimientos o saberes. Luego, yo le dije que aparte de esa inclusión dentro de la ciencia, el arte participa de un tipo de ciencia más específica _ y poco, muy poco conocida o difundida hoy por hoy, lo cual explica el asombro de los agggtistas transgresores ante ella, csm _ , un tipo de ciencia más específica, digo, conocida por los grandes maestros del pasado, que se relaciona con conceptos matemáticos o diré mejor filosófico-matemáticos, los cuales, sin renunciar a las bases fundamentales de lo que se denominaba ciencias exactas, son proclives también _ y es hasta redundante decirlo _ a la espontaneidad o la improvisación, como resultado de una pericia alcanzada durante años de aprendizaje sostenido por unas habilidades innatas. El problema es que en estos tiempos, legiones de mediocres y advenedizos creen que esa espontaneidad es resultado de un capricho, mientras más imbécil, mejor, y no de una rigurosa planificación que, como mencioné más arribita, de tan interiorizada simplemente fluye. ¿No hay ciencia en El Hombre de Vitruvio o en otras obras de Leonardo como La Mona Lisa cuya sonrisa sigue la sucesión de Fibonacci? ¿No hay ciencia en La Escuela de Atenas de Rafael y su portentosa distribución de las formas geométricas, de los espacios y dimensiones que la relacionan con los ideales pitagóricos y euclidianos de perfección, de exactitud áurea o celeste? ¿No hay ciencia en la titánica Sixtina de Miguel Ángel donde el genio plasmó el frenesí cósmico en una inseparable perfección deudora de Las Ideas que tan bien recogió Platón? ¿O acaso consideramos que la bóveda y El Juicio Final fueron hechos siguiendo un derrotero de improvisación (entendida como delirio o arrebato) reñido con cualquier procedimiento emparentado con las ciencias exactas? ¿No era el Buonarroti un maestro de las proporciones antropométricas? ¿No fue un eximio arquitecto e ingeniero que unió esas disciplinas con la pintura y la escultura en un resultado fastuoso? ¿No hay ciencias exactas en las descomunales composiciones de Bach, Mozart, Beethoven o Wagner, quienes establecieron partituras de una perfección arrolladora, las cuales evocan los clásicos estudios del mundo antiguo?

 

“¿No hay ciencia en La Escuela de Atenas de Rafael y su portentosa distribución de las formas geométricas, de los espacios y dimensiones (…)?”

 

“¿No hay ciencia en la titánica Sixtina de Miguel Ángel donde el genio plasmó el frenesí cósmico en una inseparable perfección deudora de Las Ideas que tan bien recogió Platón? ¿O acaso consideramos que la bóveda y El Juicio Final fueron hechos siguiendo un derrotero de improvisación (entendida como delirio o arrebato) reñido con cualquier procedimiento emparentado con las ciencias exactas?”

 

 

“Aunque se sabe que los antiguos chinos, egipcios y mesopotámicos estudiaron los principios matemáticos del sonido, son los pitagóricos de Grecia antigua quienes fueron los primeros investigadores de la expresión de las escalas musicales en términos de proporcionalidad (ratio) numéricas, particularmente de proporciones de íntegros pequeños. Su doctrina principal era que “toda la naturaleza consiste en armonía que brota de números”. Desde el tiempo de Platón, la armonía ha sido considerada una rama fundamental de la física, ahora conocida como acústica musical. Tempranos teóricos de La India y China, muestran acercamientos similares: todos quisieron mostrar que las leyes matemáticas de armonía y ritmos no eran sólo fundamentales para nuestro entendimiento del mundo sino para el bienestar del ser humano. Confucio, como Pitágoras, consideraban los números bajos: 1, 2, 3, y 4 como la fuente de toda perfección. La matemática es una de las bases de la música puesto que está presente en diversas áreas de ésta y la cual es evidente en las afinaciones, disposición de notas, acordes y armonías, ritmo, tiempo, y nomenclatura.”

 

Y atención con esto:

 

“Leibniz describe a la música como “un ejercicio inconsciente en la Aritmética”. Esta afirmación se justifica sobre la base de que el músico intérprete cuenta los tiempos del compás cuando comienza a estudiar una obra pero después de un tiempo de tocarla, ya no está contando conscientemente sino que deja fluir la magia de la música. Sin embargo casi todos los “elementos externos” de la música se definen numéricamente: 12 notas por octava; compás de 3/4, 7/8,…; 5 líneas en el pentagrama; n decibeles; semitono de raíz duodécima de dos; altura de 440 Hz; lo horizontal y lo vertical en la textura musical; arriba y abajo en la escala; etc.”.

 

¿La arquitectura no es un arte? ¿No fue artista Piranesi? ¿No fue Gaudí un genio, un artista, un místico y un científico? ¿Y la literatura? ¡Pero bueno! ¡Qué cosas digo! A usted le parece que Poe se equivocó rotundamente al conciliar arte con rigor matemático.

 

Pero ni él ni los grandes genios del arte se equivocaron al establecer esa unión, estimado herr maese doktor; ellos simplemente usaron su lógica, su razón; esa razón que subordinada a Las Ideas gesta la suprarracionalidad, un estado inconsciente que nada tiene que ver con desvaríos onanistas y sí todo, absolutamente todo, con la Belleza y lo Sublime.

 

¡Y ni siquiera he llegado, en esta exposición, a la periferia de este asunto! Esto no es más que la puntita del iceberg. Y decir puntita del iceberg es quizá decir mucho…

 

“…de hecho los problemas conceptuales derivan en errores argumentativos.”

 

Exacto, maese, exacto. Por eso no se asuste por relacionar arte y matemática. No estoy haciendo mención a una mescolanza infame, promiscua e informe, una mescolanza que quiere abarcar todo y termina varada en el vacío, como dijera Jareth McCallyster. Las matemáticas tienen su espacio, su feudo y lugar. Las artes también. Pero ambas…o el arte, diré mejor, para no irme del tema, lleva en su ADN la perfección, la exactitud de los números: ya sea bajo la forma de La Tormenta y La Pasión que albergó al divino Goethe o tras las precisas, casi dolorosas, formas y líneas de una efigie de Praxíteles…

 

Machete: Esto será lo último que diga…hasta nuevo aviso. Pero antes de irme diré algunas cosas. Debo reconocer que esto último que dijiste es hermoso, y está bien acompañado por hermosos ejemplos dichos en comentarios anteriores. Pero, lo que estaba en juego no es la posibilidad de pensar rigurosamente el trabajo artístico (en donde lo bello y lo sublime pueden ciertamente encontrarse), eso de relacionar la ciencia del trabajo artístico con el goce estético… con lo cual estoy plenamente de acuerdo. Lo que creo que no tiene sentido es determinar científicamente, a partir de juicios que uno puede considerar matemáticamente objetivos el valor estético de un trabajo. ¿Qué podría hacerme pensar que detrás de la experimentación psicodélica de Pink Floyd no hay cierto trabajo riguroso y que no son tan solo una sarta de pastrulos que juegan con tecnología mientras vuelan en LSD? ¿Por qué tendríamos que juzgar a Nirvana por su pegajosa canción Smells like teen spirit que parece una pataleta adolescente y no por otros trabajos como el Unplugged que resultan realmente bellos (y/o hasta sublimes)? ¿Cuál es la justa medida? Apostar por Las Ideas, como pensaba Platón del arte es peligroso…. pues acuérdese que el arte estaba dado a menos pues se trataba de una mera reproducción finita de lo que realmente valía la pena, de lo ideal. Los pitagóricos, tan relacionados por la tradición órfica, trataban de hacer alquimia a partir de principios matemáticos… Nada concreto, tan solo utopías dignas de ser pensadas pero que no se encarnaron propiamente en la realidad que ahora vivimos. Ahora las muchas subjetividades generan referentes objetivos que no podemos obviar… sí, justamente esas muchísimas subjetividades no dejarán de serlas, pero en lo que a estética refiere no hay forma de escapar de dicho paradigma. No hay lugar para la determinación científica, creo yo.

 

Joderman: Estimado herr maese doktor, parece que entra en otra contradicción…o diré con mayor propiedad, indecisión: si admite una relación entre ciencia y trabajo artístico y goce estético ¿qué le impide aceptar que existen formas que pueden comprobar, científicamente, si una obra es bella o no? Y atención, he retirado las “comillas” de ciencia (signos que usted usó con sus deditos para esa palabra) pues considero que es una suerte de careta que busca cubrir _ consciente o inconscientemente _ la naturaleza del trabajo artístico o una de las partes que forman su naturaleza, diré mejor. Hay ciencia en el arte, ¿cuál es el problema o temor en admitirlo? ¿Hemos sido tan condicionados por los desvaríos estéticos del último siglo que reprimimos esa comunión inherente entre exactitud y belleza? (tanto para la belleza demoledora como para la apacible, citando a Praxíteles…aunque ambas cualidades tienen algo de la otra). Y reatención: cuando hablo de demostrar científicamente la validez de una obra según los usos o reglas del arte, no estoy hablando de ir a un laboratorio y meter la obra en una probeta (csm) o algo por el estilo. Volquémonos a los tratados fundacionales, imperecederos _ de los cuales aquí no hemos mencionado siquiera el 1% _ y apliquémoslos con todo su rigor. ¿O en las artes plásticas los postulados de Leonardo ya son caducos? Esos mismos postulados que le permitieron a él y a otros grandes reproducir la realidad de manera exquisita e incluso distorsionarla a su magno antojo. ¿O acaso el relativismo de los últimos siglos ya confinó a ese tratado al rincón de lo simplemente opcional cuando no desfasado?

 

¿A usted le parece que los pinkfloydanos son sólo una caterva de pastrulos? Desde luego que no, y lo digo sho, quien todavía no comprende plenamente su propuesta hasta el punto de decir que no gusto de ella. Pero basta con observar, escuchar, cotejar, hacer comparaciones y análisis pertinentes para darnos cuenta que en esa banda había una disciplina, un rigor, un estudio acucioso que derivó en una incesante búsqueda de nuevos sonidos y tonalidades cromáticas dentro del espectro acústico. No los pongo al nivel de gigantes como Beethoven o Wagner, pero la ciencia a la que me refiero, dentro de ese grupo, está fuera de duda.

 

Sobre lo que mencionó acerca del LSD, le pregunto: ¿las drogas o psicoactivos consumidos por bandas capitales como Los Beatles, The Doors o los mismos Pink Floyd fueron determinantes para su creatividad? Por supuesto que no; esa creatividad, aquel talento, ya estaba ahí desde siempre, sucede simplemente que también fueron hombres de su tiempo y no pudieron escapar al zeitgeist. La droga fue algo incidental…pero su sensibilidad musical (natural, propia, ajena a cualquier estimulante barato) fue lo que los colocó en la historia. Si esto no fuera así, preguntémonos entonces: ¿cuántos consumidores de LSD y otras sustancias afines _ muchos de ellos inmersos en el mundo de la música _ hacen melodías y letras como las del cuarteto de Liverpool, como las desarrolladas por El Rey Lagarto o como el conjunto de Barret, Waters y Gilmour?

 

 

Sobre Nirvana…yo no le encuentro esa fuerza, esa sensibilidad. Y no creo que esa ciencia artística de la que estamos hablando la encuentre tampoco. No es ni bello ni sublime. Estuvo ahí, nada más. Entiendo que Cobain y sus compadres representaron un tipo de valor o ideal en un momento determinado (valores o ideales fáciles de ser refutados, por cierto), que ni siquiera se vieron potenciados en una armonía estimulante, salvo para personas de sensibilidad variada que por una u otra razón se identificaron con el mensaje de Cobain. Diré algo medio cómico pero con una base seria: a mí por ejemplo me gusta la (infame) música de Lisandro Meza. No obstante, jamás se me ocurriría ponerla al nivel de los titanes. Ni siquiera al de los reyes. O príncipes. Y eso que hay varias reseñas de críticos heterodoxos y sensibles a sonidos nuevos, experimentales o poco convencionales que valoran la obra del mozo como una original manifestación de la música popular colombiana; telúrica, festiva y políticamente incorrecta, de innegable raíz macondiana, csm…

 

¿Censuras platónicas? Difícil, por decirlo menos. El arte para el platonismo, no estaba infravalorado, no corría peligro; simplemente era colocado en su justa ubicación. Platón y sus iguales al creer en las jerarquías o castas entendían al arte como una legítima manifestación humana cuya comprensión y hasta realización podía diversificarse entre los miembros de su República. Entiendo que el pensamiento apofático (esto es: una búsqueda pura y dura del entendimiento de Dios, donde las cosas tangibles son vistas con respeto más no con la importancia que otras jerarquías les profesan, importancia ésta última que contribuyó a la formación del pensamiento catafático), entiendo, decía, que el pensamiento apofático de Platón puede emitir palabras que, a ojos neófitos o poco entendidos con la esencia de dicha filosofía, suenen a juicios despectivos, más no nos confundamos: la filosofía socrática-platónica ha estado presente en el arte desde hace siglos. Podría saturarle con ejemplos al respecto. En resumidas cuentas, Platón valoraba el arte, pero consideraba que pese a su belleza, es una pálida copia (y de tercera generación) de Las Ideas (yo me desenvuelvo en un arte _ la literatura y la redacción de guiones historietísticos _ y creo eso…y mi hermano, eximio dibujante _ modestia aparte _ también; y salvando las distancias, otras deidades del arte aceptaban de igual forma esa idea). Platón consideraba que hay autores que se quedan tan obnubilados con el quehacer artístico que olvidan la reminiscencia divina que dio lugar no sólo a esa obra sino a la naturaleza que es de donde surgió dicha realización a un nivel fáctico o tangible. Los que se quedan perplejos con los desperdicios que deja tras de sí La Gran Caravana y olvidan que ésta avanza, como diría el magnífico pintor flamenco El Bosco, sentencia luego usada por el filósofo y esoterista (que no teosofista blavatskyano) René Guénon, en una de sus opiniones sobre el trabajo artístico. La idea del arte en Platón es colocar ante el alma imágenes de lo que es intrínsecamente grande, hermoso y eterno para ayudarla así _ al alma _ a reconocer esas virtudes en la vida tangible; siendo así que cuando el arte hace equivocar a la gente haciendo que tomen por más que apariencia lo que sólo es apariencia (y encima apariencia mal ejecutada como tanto abunda hoy en día, csm) no cumple _ ese arte _ su debida función. El arte pues, tiene en sus manifestaciones más refinadas, una finalidad pedagógica, palabra tan pero tan devaluada en estos tiempos que se ha convertido en un sinónimo de restricción cuando no de algo almibarado o de escasa _ prácticamente nula _ entidad estética.

 

Sobre lo que dice de los pitagóricos y la alquimia (y se podría decir también de Newton, quién la practicó igualmente) le recuerdo que de ella surgieron la química moderna y las ciencias metalúrgicas e incluso la farmacología. Sin olvidar que albergó a genios como Paracelso o John Dee. La alquimia comprende un mundo tan vasto, tan complejo y repleto de matices donde hay cabida exacta tanto para los simbolismos esotéricos y/o herméticos, las ciencias, el exoterismo, la metafísica, la teología, la filosofía. Lamentablemente, el prejuicio e ignorancia del mundo moderno _ ayudados por charlatanes teosofistas-blavatskyanos que hablan babosada y media _ le ha colocado a la alquimia el San Benito de pseudociencia o costumbres mágico-religiosas, csm.

 

He mencionado a Las Ideas. Me refiero a Dios, vamos. Si gusta podemos iniciar ahora un debate al respecto, sobre su existencia o inexistencia. Debate donde terminaré imponiéndome, como lo he venido haciendo desde los 14 años. Pues recordemos que a pesar de los balbuceos de la ciencia (de un tipo fundamentalista o forma dogmática de entender la ciencia en nuestros días, diré mejor) ésta no ha podido demostrar su inexistencia. Sólo comprobar que mediante sus prejuiciosos recursos, no puede determinar su existencia. ¿Suena paradójico o contradictorio? No. Es algo completamente lógico: la matemática que domina un estudiante de primaria no puede compararse a la que se imparte en los últimos ciclos de una facultad universitaria de ciencias puras.

 

Ahora, recuperando el cariz artístico de este debate, concluiré con una anécdota que tal vez debí exponer desde un inicio:

 

Hace años, hablando una vez con uno(a)s niño(a) artisubtes, nos pusimos a hacersh análisis sobre el aggggte y sus implicancias en las vidas de sus creadores (desde el Topus Uranus, perdóname por lo de “creadores”, Aristocles Krodos); entonces me salieron con sus ejemplos adefesieros: que Baudelaire, que Bukowski, los beatniks, Francis Bacon, que Andy Warhol y The Factory y demás especímenes (ya sabe, esos clichés); alegando que la búsqueda incesante de nuevas formas, sensaciones y de la belleza de lo horrible les otorgaba un relieve distinto, original, fresco y novedoso.

 

“La verdadera belleza puede estar en el horror y en lo que la mayoría rechaza.” Me dijo una de las mozas.

 

Para ese instante yo contenía con mucho esfuerzo mi risa al tiempo que soñaba con tener un lanzallamas a mi mano. Haciendo un soberano esfuerzo para que mis cuerdas vocales denotaran seriedad, pregunté todo inocentón:

 

“¿Vuestras mercedes manyan a Arno Breker?”

 

Silenco absoluto y hasta brutal. Era la primera vez que oían ese nombre. No obstante, como en esos días yo estaba en mi fase de dilatación con respecto al arte del Tercer Reich, saqué de mi foldercito mi dossier de reproducciones fotográficas de las desahuevatorias esculturas del herr maese doktor Breker.

 

de Arno Breker.

 

“Era el escultor oficial del partido nacionalsocialista.” dije “Osea, de los nazis. Hitler se masturbaba viendo esas efigies y hasta Dalvador Salí (csm) dijo una vez “Dios es La Belleza y Arno Breker su profeta…”.

 

Los artisubtes reprimieron sus iniciales, espontáneas, exclamaciones de asombro al escuchar el rollo nazi. La misma cojudita que dijo eso de la belleza y el horror y no-sé-qué-mierda-más, tomó la palabra pa decir otra de sus frases inmoggggtales:

 

“Pues no sé…estas esculturas me muestran a un tipo de ser humano tan perfecto que me resulta monstruoso…”.

 

“¡Bingo, subhumana!” casi le digo. Más, preferí responderle de otra manera:

 

“¿Pero acaso la verdadera belleza no está presente en el horror y en lo que la mayoría rechaza? Bajo ese prisma, ¿el arte nazi no podría ser la expresión más pura, más auténtica, de la belleza? ¿O los ejemplos que ustedes me han dicho sólo alcanzaban un rango limitado? ¿O acaso eran patéticas farsas de dizque iconoclastia y transgresión que en el fondo ocultaban el pensamiento más anquilosado, pueril y beato que podamos imaginar?”

 

Como dije hace unos minutos, no es mi intención dármelas de cenobita de Clive Barker pero quizá el aversh tenido la oportunidad de tratar con enfermos mentales de toda laya a razón de mi profesión de psicólogo me ha blindado completamente _ más de lo que ya estaba blindado antes _ ante las poses anormales que los ultranormalitos quieren desarrollar.  Anormalidades o cosas extremas, radicales que siempre _ antes decía “casi siempre”, pero ahora, amparado en sacro prejuicio me permito quitarle el “casi” _, anormalidades o cosas extremas, radicales, que siempre, decía, tratan de tapar un cúmulo de carencias afectivas y/o problemas en el desarrollo y/o falta de resiliencia…

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