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Héctor y su taller de difamaciones (“Investigaciones pervertidas”, segundo capítulo, 10/10/2013)

– Todo comenzó a finales de junio

espias

*Confesiones del agente Esmeraldo.

 

A finales de junio. Uno de esos sábados de películas.

 

Nuestra organización tenía disputas internas. No sabía a qué bando venderle mi alma. Me enteré por unos audios que se le estaba suministrando información a un joven (nuestro más delirante perejil). Esto me pareció muy extraño. Así que investigué. Decidí unirme a ese bando lleno de inmorales solamente por curiosidad.

Me citaron a una reunión. Me dijeron que lleve ideas. Que recuerde las películas que he visto en toda mi vida. No entendí ni un carajo. Pero fui a la reunión muy temprano. Estaban todos.

A 10 minutos de la hora pactada, apareció mi nuevo líder con su ya acostumbrada apariencia de gángster de película B (por el bajo presupuesto obviamente). Yo estaba sorprendido al ver a 5 sujetos más en la sala y una pizarra. Ya se habían sentado. No entendía. ¿Una pizarra? ¿¿Una pizarra?? Le extendí la mano y ni me miro el muy hijo de puta. Me senté ofendido. Héctor comenzó a hablar y todos lo miraban como hipnotizados. Seguía sin entender.

 

Solo 5 minutos después… lluvia de ideas

Héctor terminó de hablar de sí mismo (una pérdida de tiempo total). Por fin explicaría para que nos citó. Decidí grabar todo. Héctor nos contó que un amigo le había dicho que necesitaba hacer quedar como un orate a uno de los miembros de su partido. O sea, le daríamos información delirante. Sería una trampa.

 

Héctor: “Esta información que inventaremos será entregada a nuestro querido amigo, la estrellita del internet jaja. Debe ser algo muy delirante, señores. Les pediré que imaginen que somos negacionistas de la trata, ¿me entienden, no? jaja. Tómenlo como un juego. Muy bien, ya saben a qué partido tenemos que bajarnos. Empecemos con la lluvia de ideas. ¿Algún entusiasta?”

entusiaste en la lluvia de ideas

 

“Hay que decir que su padre es un asesino”

“Pero…”

“Y que un grupo terrorista busca venganza y trata de arruinar a Gonzalo porque… su padre mató a su líder hace medio siglo”

“No es mala idea”

“Y decimos que está en el narcotráfico”

“O que es un violador”

“Un violador que hace rituales oscurantistas”

“¿No es mucho eso?”

“Esperen, me gusta eso. Hay que ampliarlo”

“Decimos que está en una organización que secuestra niñas”

“Y que sodomiza a los miembros de su partido”

“Eso es demasiado”

“No, calla. Lo que dice él es perfecto. Decimos que hay un líder en el partido. Que el resto son borregos. Eso va totalmente en contra de la imagen que quieren vender. Es perfecto”.

“Y hay que meter algo de un parque público. Que las violaciones sean en un lugar público. Público suena a estatal. La gente hará la relación y seguro eso les resta votos”.

“Y hay que decir que los hombres del partido también se dejan sodomizar por Gonzalo. Se verán poco hombres. Les quitará votos. Y hay que hablar de las mujeres solteras. Y de las que son demasiado jóvenes”

“Y hay que meter a un demonio. Que Gonzalo convoque demonios”

“¡En un parque público!”

“¿Y cómo se llamaría ese demonio?”

“Satanás”

“No, no vende. ¿Qué tal Vetala?”

“No, suena pésimo”

“Es excelente. Suena para nada serio. Queda”

“Que sean demonios del siglo XIX”

“No, del XVIII”

“Mejor que sean de otra dimensión”

“Que sean de otra dimensión y del siglo XVIII”

“¿Las dos cosas?”

“Me gusta. Queda así. Lo fijamos ahí”

 

 

Y así estos sujetos, entre risas, regurgitaban las cosas más aberrantes que he escuchado en mi vida. Yo no pude decir nada. Terminaron. Héctor los felicitó de manera grupal y se retiró. Mis ¿compañeros? ni me hablaron ni se despidieron. Me quedé sentado en ese pequeño espacio. Apagué mi grabadora. Me maté de la risa.

 

 

Saliendo del Flashback. Un presente muy oscuro…

Recientemente mi compañero fue envenenado. No supe nada de él. Se supone que le dieron vacaciones. “Pepe”, mi nuevo compañero, me trajo información reveladora de la Operación Diáspora (un complot para usar Argentina como base terrorista gracias a la victoria de Massa). Estuvimos investigando y esa locura resultó cierta. Pero no es una organización colombiana sino una española. Los líderes son empresarios que operan desde las sombras. La cúpula está integrada por gente de la que solo se conoce seudónimos. Investigamos al tal “Ander Bertol” cuyo verdadero nombre sería Ander Zugasti. Esto obviamente fue poca ayuda hasta ahora. Pero lo más interesante son los vínculos con el grupo independentista ETA (grupo que se supone está desarmado -no lo está-). ¿Muy loco todo? Sí, nada creíble lo que me trajo “Pepe”. Eran comentarios de un foro.

eta-cupula

Pero le mostré estas “pruebas” a Héctor y desestimó todas. ¿Por qué? Porque todo esto salió de un foro que desde hace poco es privado. Pero me llamó la atención porque él no suele dejar pasar chismes de este calibre. ¿Y por qué mi nuevo compañero me quiere sembrar esa basura de información? Raro, eh. ¿Pero qué clase de gente se junta para bromear en un mismo foro con algo tan delirante? ¿No es raro? ¿No es también raro que Héctor nunca haya mostrado interés por Operación diáspora? Lo más raro de esto es que en el foro se mencionaba a Gonzalo. Se habla de una venganza. Y de la guerra civil española. En todo caso, esa gente debe ser investigada. Se los debe rastrear. No puedo quedarme sin hacer nada. Decido romper hoy con la agencia de Héctor y buscar la verdad por mis propios medios. ¿Será que esta locura del foro es producto de mis desde ahora antiguos compañeros?

 

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