Archive | Diciembre, 2015

Yugo (1): Antes del monstruo (“Reboot”, cap27)

Posted on 30 Diciembre 2015 by maxaguirre

Reboot

cap27

 

Antes del monstruo

yugo

 

Julián:

Aquel otro mundo era el escenario de una disputa distinta. No parecía haber nada sobrenatural en complotar ni en usar la prensa como arma. Algunos se limitaban a este tipo de ataques y estrategias, pero unos pocos recurrían a prácticas que definían lo más primitivo del hombre: la búsqueda de supervivencia y la imposición del poder. Por un momento hurgué en la mente de ese otro Zugasti (Ricardo), un simple joven que no veía más opción que elegir entre éticas humanas (unas más difusas y sanguinarias que las otras). Él se había alejado de su certeza y elegido un sendero de ira y resentimiento.

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Octubre del 2014 (en el otro lado)

Alex Aguilar: “¿Cómo va todo?, Miguel”

Ricardo: “Hace mucho que nadie me llamaba así… camarada”

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*Prólogo: la primera piedra

-narrado por Miguel Ricardo Helguera-

“Huevón, me haces la semana con tu debate con el profe Fernández”

Julio, mi mejor amigo, señalando mi desempeño. Lo de “huevón” ya ni sabía si era algo cariñoso o con pretensiones de herirme. Es verdad que al principio todo esto molestó a mis compañeros y a mis amigos, pero con el tiempo el profe Fernández y yo nos convertimos en la atracción principal de las clases. Al inicio nadie entendía bien lo propuesto por el profesor. Solo semanas después nos dimos cuenta de que algo no andaba bien en su cerebro.

Todo comenzó hace 4 semanas, en la clase de composición musical. Fernández entró muy altivo y empezó a burlarse de Dios diciendo que fue su voluntad que él llegara 30 minutos tarde. Sonreí un poco pensando que había sido un simple chiste de mal gusto. Pero Ítalo y Carlos le celebraron mucho la broma y continuaron con las ofensas. “¿Fernández es ateo?”, pensé. Él lo confirmó. Era la primera vez en 3 años en la universidad que me tocaba un profesor así.

Cuando todos nos tuvimos que presentar, Fernández dejó muy en claro su orgullo por el ateísmo. Dijo que ahora era un hombre libre de supersticiones y “del fisgón ese”. Insistió que jamás creería en alguien que viola su intimidad las 24 horas del día. Las cosas que dijo ese día me acompañaron por muchas semanas. Era la primera vez que alguien atacaba de esa manera tan feroz mi fe. Me sentía profundamente temeroso de confesar que era cristiano. Ítalo, Carlos y el abusivo de Juan ya venían ridiculizando mi fe desde hace mucho, aunque solo Juan era ateo (Ítalo también se declaraba cristiano aunque esto parecía ser sarcasmo).

Fue mi turno de presentarme y decidí declarar que creer en Cristo no era una creencia infantil como minutos antes la había calificado Juan. El profesor Fernández había celebrado aquello, pero mi pacífica declaración la tomó casi como una afrenta. Su mirada soberbia me estremeció. Pero perseveré y agregué que eran los ateos quienes tenían creencias infantiles, que las evidencias sobre Dios estaban a la vista. Fernández no contuvo la risa. Luego se presentó mi amigo Julio, pero no me defendió. Ni si quiera le dio importancia al incidente. Luego siguieron los demás muchachos.

“Huevón, me haces la semana con tu debate”

“Ya me lo han dicho, Juan”

“Huevonazo, ¿qué pasa? Respóndeme bien. ¿Ya compusiste tu nueva prédica? Jaja, huevonazo de mierda”

Pasé el receso en el baño sin querer tener contacto con nadie. No quería volver al salón. Me sentía tan solo ahí. ¿Por qué Julio no me había apoyado? ¿Acaso no creía en Dios como yo? ¿Por qué ningún otro compañero dijo nada sobre el asunto?

Regresé y fingí que nada pasaba. La clase de composición musical se reanudó con el discurso de Fernández sobre enfocarnos en géneros que sean rentables. Me parecía algo totalmente falso. Quizás lo hacía con un solo motivo: 20 minutos para finalizar la clase le preguntó a cada uno el género que quería componer y rechazó casi todos. Antes de que diera mi respuesta, él burlonamente me dijo que no dejaría que compusiera música cristiana. Que sería una pérdida de tiempo. Todo esto me entristeció. No pude decir nada. ¿Dónde quedaba la libertad artística de la que habló el profesor Enrique o la identidad musical de la que predicaba el profe Pablo? Todo esto era tan falso. ¿Acaso Fernández tenía algo contra mí o contra Dios?

“¿Qué pasa?, hermano, no es manera de hablarle a tu prójimo. Juan solo estaba preguntando amablemente. ¿Acaso no se predica con el amor?”

“Sí, Ítalo”

“Hermano, queremos que nos evangelices ahora mismo. A los 3. Carlos y Juan quieren escucharte. Tu argumento de hoy incluso ablandó el corazón de Juan”

No aguanté más y sugerí tímidamente que todo eso era una idiotez. No lo dije así, por supuesto. Pero así quise decirlo y así lo sintió Fernández. Él enloqueció y decretó que tendría un debate conmigo las 6 siguientes semanas. Si él ganaba, luego de los parciales solo podríamos componer rock. Si yo ganaba, dejaría que todos compusieran lo que les viniera en gana. ¿Iba a ser un debate sobre la rentabilidad de la música cristiana? ¿Sobre la segmentación de ese público? ¿Sobre el poder adquisitivo de esas personas? No, el profe Fernández enloqueció y me retó a un debate sobre la existencia de Dios.

“Vamos, hermano. No temas. Sigamos. Hombre de poca fe”

“Ítalo, ya hemos caminado mucho”

“¿Acaso no te gusta nuestro campus? Estamos en la mejor universidad del país. Hay que disfrutarla. Hermano, agradece a Dios”

“Juan, ¿en serio quieres acercarte a Dios?”

“Sí, y Carlos también. Pero queremos que nos prediques en un lugar apartado. Ya sabes… para escuchar a Dios directamente”

“Miguel, hermano, ves, todo es cierto. Sigue caminando. ¿A qué le temes? ¿Acaso Dios no cuida tus pasos?”

Esa tarde volví a los apuntes que tenía de autores que había admirado como Kierkegaard. Luego de revisar mis notas quedé tan angustiado que recordé que Kierkegaard no creía en el mismo Dios que yo aunque lo pareciera. Hacía énfasis en la angustia que se sentía al encarar al mundo. Qué desdichado. Aun así, decidí que él sería mi última opción. De él recuerdo que rompió su compromiso con una mujer mucho menor que él (siendo ella una quinceañera y él ya un hombre). Su excusa fue que ansiaba una relación completamente pura (libre de toda sexualidad). Y que esto solo era posible de lograr cuando ambos se reunieran en el cielo. Así que quebró su matrimonio con esta muchacha y se fue del país. Quizás Soren no leyó tan bien la Biblia como algunos creen…

“Hermano, ¿en qué piensas? Nos contabas cómo Dios te cambió”

“Creo, Ítalo, que ya sé cómo enfrentar al profesor”

“¿Dios te acaba de iluminar? Mira, Carlos, es su premio por acercarnos a la salvación. Juan, ¿ahora crees?”

“Me quedan dos oportunidades para hacer que el profesor Fernández se quite la venda de los ojos”

“Hermano, eso es maravilloso”

Las siguientes 4 semanas fueron derrotas contundentes. La apuesta de Pascal, Dios como motor universal, Dios como diseñador y la creación como prueba, la maldad como ausencia de Dios. Nada era suficiente para el profesor Fernández. Algunos compañeros me daban consejos al final de esos debates. Otros no entendían por qué rayos debatíamos sobre filosofía en clase de composición musical. Ítalo, Carlos y Juan siempre intentaban humillarme cuando concluía la clase. Pero eran palabras necias que no valían la pena recordar. Me quedaban solo dos semanas y buscaba algo nuevo con lo que defender mi fe. Entonces Ítalo me llamó y dijo que quería que evangelizara a Juan y a Carlos. Sabía que era una trampa. Pero tenía fe. Era una oportunidad para explicarles cómo Cristo me había cambiado. Los acompañé hacia un lugar poco frecuentado del inmenso campus. Confié en que nada malo me pasaría.

“jaja, ya basta de huevadas. Carlos, sujeta a este hijo de puta. Vamos a ver si su Dios lo salva de esta”

“Ítalo, por favor, no, no, esto no está bien”

“Calla, conchatumadre. Te burlaste de Juan. Toma golpe por huevón. Toma, cristiano de mierda. Esa vez dijiste algo contra los católicos. Mi mamá es católica, conchatumadre. De acá no sales vivo, pedazo de mierda”

“ïtalo, golpea, mierda. No seas maricón. ¿Eres maricón?, conchatumadre”

“Juan, ese mierda es un cabro. Te lo dije. Quiero romperle el brazo a este cristiano de mierda. Ya ni se puede parar. ¡¿No dices nada?!, Miguel”

“Ni se defendió el hijo de puta. Da pena matarlo jaja. Pero lo vamos a hacer. Hay que romperle el brazo. A ver si así puede rezar jaja. Ítalo, levántalo. Levántalo. No has tirado un solo golpe. Déjate de huevadas. Quiero que lo patees en la cara. ¿No escuchas?, maricón de mierda. Eres un cabro hijo de puta. Si no lo pateas, te cagamos a golpes a ti también. Ítalo, mierda. ¿No vas a golpearlo? Te vas a la mierda entonces. ¡Maricón de mierda! ¡¡Maricón hijo de puta!!”

“¡Déjenlo!, ¡¡abusivos de mierda!!”

“¿Y de dónde salió este negro hijo de puta?”

“Jaja”

“¡De la concha de tu puta madre!, cobarde de mierda”

Capítulo 1: retrospectiva

Waldo: “amigo, ¿en serio pasó todo eso?”

Miguel: “sí”

Waldo: “Me es difícil creerlo. Pero te creo, amigo”

Miguel: “Bueno, quizás algunas cosas las exageré. Pero sí apareció el negro Jaime a defenderme. Pensó que era un ataque homofóbico. Ya sabes… él…”

Waldo: “Lo sé, amigo. Sé de su movimiento dentro de la universidad. No estoy de acuerdo con lo que creen pero qué bueno que te haya ayudado”

Miguel: “Mientras golpeaba a Carlos, le lanzaba propaganda a favor del matrimonio homosexual jaja”

Waldo: “jaja los detalles no importan, amigo. Qué bueno que estés bien. Y me parece excelente que vayan a suspender a Juan y a Carlos. Aunque sea solo por dos semanas. Espero que regresen arrepentidos”.

Miguel: “No sé cómo quedó la pelea. Pero si hicieron sangrar a Jaime, seguro se les pegó el sida jaja”

Waldo: “No hables así, hermano. ¿Cómo va tu argumentación?”

Miguel: “Todo ha ido muy mal. Pero esta vez intentaré con un filósofo. Tiene ideas muy contundentes. Se llama Soren Kierkegaard”

Waldo: “No lo conozco. ¿Pero has probado con las pruebas internas de la Biblia?”

Miguel: “Mmmm… pues no”

Waldo: “No es bueno confiar tanto en la sabiduría humana. Es falible. Quizás te falta confiar más en Dios. Deberías contar lo que hizo Dios en tu vida. ¿No hay mayor prueba de su existencia que esa, no?”

Miguel: “Ya veré…”

Waldo ya sabía de mi atracción hacia Mariana, “la filistea”. Me recomendó no dar cabida a un acercamiento. No lo escuché. Esa muchacha despertaba en mí una obsesión que me comenzaba a parecerme enfermiza. Lo peor de todo es que era algo totalmente carnal. Sentía realmente mucha vergüenza de esos pensamientos. Pero la culpa cada vez era menor. Y la satisfacción efímera iba en aumento. Mariana era una inconversa con una sexualidad desenfrenada. Nos habíamos besado varias veces. La había tocado sin ninguna reserva. Había intentado desnudarla y probar su cuerpo. Cuando ella no estaba para satisfacerme, sí estaban esas escenas en las que manchaba el cuerpo que Dios me había dado. Había caído en rebeldía. Y pocos estaban enterados. ¿Cómo Dios iba a contestar mis ruegos si era un ser nauseabundo? Sentía que Dios me había engañado. No me dio la paz que anhelaba. No me protegió en mis momentos más angustiantes. Dejó que me humillaran. Dejó que estuviera a punto de perder la integridad de mi cuerpo. ¿Por qué? ¿Por qué había dejado que eso suceda? Luego de reclamarle, lloraba pidiéndole perdón. Pero volvía a fallar.

¿Acaso Dios había puesto a Jaime en mi camino? ¿Cómo puede usar a un hombre tan rebelde que encima está orgulloso de su pecado y lo justifica? ¿Pero era yo mejor que Jaime? ¿Tenía derecho a reclamarle a Dios? Debía agradecer. Estaba a salvo. Y me quedaban aún dos semanas para hacer que Él venciera. Quería que Él me use, pero al mismo tiempo era consciente de que debía resolver lo de Mariana.

Waldo me había recomendado hablar con Donatello, un hermano que había sucumbido ante la misma tentación. Dios lo salvó.

Aquel miércoles del ya lejano 2012, frente a Donatello, recordé a las personas de la universidad que me habían impactado: Verneé, Paloma, Antonella y el loco Alexander. Cada uno en diferentes etapas de mi vida y con distintos objetivos. En ocasiones me preguntaba qué harían ellos en mi lugar.

 

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El rapto del fuego (“Reboot”, cap26)

Posted on 23 Diciembre 2015 by maxaguirre

Reboot

cap26

 

El rapto del fuego

portada capítulo 5

 

25 de enero del 2015

 

Pasaron meses luego de nuestra batalla con ese demonio. Volví a este mundo justo para presenciar su muerte. Terminó la paz. Pedro, el ex director del diario más importante de España, ha sido asesinado. Se le adjudica el homicidio a ETA. Francia continúa bombardeando al Estado Islámico. Rusia está al acecho de volverse la potencia mundial número 1. Las noticias son salpicadas por masacres en iglesias cristianas. Las persecuciones son cada vez mayores. Estamos frente al prólogo de la Tercera Guerra Mundial.

 

En Perú, un terrorista (o grupo de terroristas) ha empezado a masacrar a la gente. Hasta hace poco fue confundido con un asesino serial, pero su más reciente víctima ha sobrevivido para dar el macabro mensaje: “la izquierda ha resurgido y purgará a todos los enemigos de la Nación”. ¿Qué tienen todos los asesinados en común? Cuerpos carbonizados. El último en sufrirlo fue un simpatizante fascista al que se le tuvo que amputar el brazo derecho. Ellos son nuestros aliados ahora. El destino tiene un extraño sentido del humor. Pero hemos decidido darles nuestra protección a cambio de una lucha conjunta para restablecer el orden.

 

Aquel que robó el fuego no es otro que Zugasti. Él es el terrorista. Él desea miles de muertos. Ya me asesinó en ese otro universo y seguro vendrá por mí al igual que por mis 5 aliados. Pero antes debo conocer más de ese otro mundo… debo recordar.

 

 

 

 

Julián Arana, el séptimo

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Kylo Ren: un villano demasiado noob (“Crítica”, 21/12/2015)

Posted on 21 Diciembre 2015 by maxaguirre

– La película es aceptable pese a ser un reciclaje descarado.

kylo ren noob

por C.

 

Ni matar a su padre salva al personaje de Adam Driver. Kylo Ren es retratado como un adolescente que hace berrinches ante la inutilidad del ejército de la Primera Orden. Sus escenas son patéticas (como cuando es confrontado por Finn que no posee la fuerza o sometido por Rey). Cuando se quita la máscara, realmente pierde todo lo temible que podía aparentar. Y cuando habla sin la máscara por primera vez…

 

Y ese es el peor aspecto de “El despertar de la fuerza”: el villano. ¿Snoke? Solo con aparecer se hace más temible que Kylo Ren. Y quizás se lo deba a la teoría de que él sería Darth Plagueis, aquel sabio y poderoso sith que puede burlar a la muerte.

Entendemos que estamos ante la introducción de la nueva trilogía; pero si Kylo Ren no se vuelve realmente temible en la siguiente película, todo deberá considerarse un fracaso. ¿Y el resto de la historia? Guiños a todo lo que funcionó anteriormente: un robot divertido y adorable (BB-8), Han Solo, C3PO y una nueva estrella de la muerte. Un reciclaje de lo mejor para una película solo decente. La escena de Han Solo y Kylo Ren no supera de ninguna manera a la confesión de Darth Vader del episodio V (“yo soy tu padre”). La VII de la saga será recordada solo por BB-8 y quizás también por la confrontación aérea entre la Resistencia y la Primera Orden.

 

Lo mejor: BB-8

Lo peor: Kylo Ren

 

Calificación: 5/10

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-El otro lado- 2014 Octubre: 7-8 (“Reboot”, cap25)

Posted on 14 Diciembre 2015 by maxaguirre

Reboot

cap25

 

-El otro lado- 2014 Octubre: 7-8

París destrucción

 

7 de octubre

 

No sería fácil dejar el partido. Me convertiría en una especie de apostata. En este mundo era yo también un humano ordinario que apenas podía defenderse. ¿Cómo me enfrentaría a todos mis camaradas? Solo debía huir quizás. En este mundo el partido apenas empezaba a ser una amenaza real. Pero el estreno de sus prácticas radicales parecía acercarse con violencia.

 

Si pudiera contar con mi otro cuerpo, lo podría asesinar sin problemas. Llevo ya siete días en este mundo alejado del campo de batalla. No sé si este fue el desenlace de desafiar a ese demonio. ¿Debo quedarme en este mundo para siempre? Si es así, ¿cómo debo protegerlo? Dios, si estoy aquí es porque existe una manera. No me darías algo con lo que no pudiera lidiar. Debe haber una forma.

 

 

 

8 de octubre

 

Estaba algo tarde para la ceremonia de Luis… ese otro Luis. Leí algunos de sus textos la noche anterior. Distaban mucho de la literatura barata que escribía en mi mundo. Los recuerdos de Jack me acosaron en la madrugada. Recordé a Cecilia y el sentimiento ambiguo que terminó sintiendo hacia ella. Todo en aquel 2011 era sencillo. Aunque todo terminó complicándose.

 

– “Alex, compare. ¿Estás bien? ¿Te quedaste en shock? ¿Me estabas escuchando?”

 

Llegué y él me recibió con los brazos extendidos. Con un gesto que se ubica entre el recibimiento y el reclamo. Pero eso había acontecido hace 10 minutos. No recordaba lo que relató desde su celular. Mi mente estaba desapareciendo. Algo me atraía de regreso al otro lado… al campo de batalla. O a algún otro lugar.

 

Tuve que disculparme. No podía mentir. Él cerró un poco los ojos y no dijo más. Hizo un gesto para que pasara al lugar de la ceremonia. Recordé entonces que traía una pequeña pistola. No encontré razón.

 

– “Alex, hoy debo decirte algo. He esperado unos días. Ahora entiendo esos textos que hacías hace unos años. Ese otro mundo y esas cosas. Pasa. Ya te enterarás. Tiene que ver con ese partido al que te uniste”.

 

¿Acaso le conté todo? ¿O cómo lo sabe? Sentí miedo y duda. Quise huir. Hice como si estuviera obligado a atender unos mensajes. Luego una llamada. Luis se adelantó sin sentirse insultado.

 

Saqué el arma de mi casaca sin que mi voluntad se viera implicada. Yo estaba desapareciendo. Alex volvía a emerger. Vi a un hombre. Él me llamó de un grito. Cuando volteé, él ya había disparado.

 

 

Una vez más pude ver todos los mundos. Me arrastré hasta mis propios recuerdos del pasado. Vi todo como si transcurriera ante mí. Pude verla brevemente. ¿Era 1936? ¿1937? Quise acercarme y decirle algo. Pero luego vi el futuro. Vi una vida sumida en la impotencia. Y a un discípulo. ¿El año 2037? “Usted, Alex, es un experto enseñando lo que ignora”. Palabras que encontraba halagüeñas. ¿Por qué? ¿”Jacotot”? ¿Qué mundo se dirigía a ese futuro? Vi a alguien más y palabras que Alex dedicó. “No permitas que me pierda. Ilumina el camino que está en tus planes y yo lo seguiré. Haz que no solo yo pueda verlo. Muéstrale lo que guarda mi corazón y lo que esconde mi mente. Entrégale mis memorias. Permite que esta vez pueda renunciar a mi egoísmo. Sálvame de mi destino”. ¿Pero era acaso este un tercer mundo? Mi mente no lo soportó más y huí a cualquier lado. Ante mi mente estaban los recuerdos de Jack. Huí hacia ellos. Por fin pude verlos desfragmentados. Él inició todo. Él desafió el destino que le impusieron esos monstruos. El hombre con quien intentaron fusionarme entendió la importancia de su voluntad. Porque incluso Dios no puede actuar si uno no se lo permite.

 

 

Julián Arana, el séptimo / Alex Aguilar

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-El otro lado- 2014 Octubre: 6 (“Reboot”, cap24)

Posted on 05 Diciembre 2015 by maxaguirre

Reboot

cap24

 

-El otro lado- 2014 Octubre: 6

bandera negra

 

6 de octubre del 2014

 

Me sigo preguntando si este mundo es tan real como el otro. Reviso todos los días si sigo en el mismo o si he saltado a otro: el devenir histórico sigue siendo igual de ajeno. Cada día mi conciencia está más atada a este cuerpo. Ahora puedo actuar pero mis fuerzas son limitadas. Hace días discutí con Ricardo. No parece ser Zugasti. Aún así está lleno de emociones retorcidas. Planean asesinatos selectivos y yo soy quien decide los que serán incluidos o excluidos de la lista.

 

Todos los miembros del partido son humanos ordinarios. Todos son, como Zugasti alguna vez dijo, instrumentos ciegos de su propia destrucción. ¿No hace falta entonces que unos monstruos le susurren a la humanidad? Ahora tengo el control de Alex y debería renunciar al partido pero sus memorias no me permiten abrazar la justicia. Su voluntad es más fuerte que la de Jack. Aún piensa en esas personas. Aún cree que sigue el camino correcto. Aún ama a estas pocas personas.

 

Estos recuerdos ajenos son muy persistentes.

 

Mis palabras quieren dejar de ser distantes. Quieren decirte cuanto te amo.

Este es el camino que he elegido y debo apartar a todos los que amo de él.

 

Mi conciencia se desvanece cuando él piensa en esta persona. ¿Está realmente Alex convencido de que una guerra civil es inminente? Puedo descubrir sus dudas. No las puede esconder de mí. Jack también tomó un sendero oscuro. Pero Alex lo hizo por amor. Jack solo quería distraerse de su sufrimiento. Hay inocencia en Alex. Quizás por eso mi alma sí es compatible con él. Quizás por eso no siguió el destino de Jack. Su cuerpo estaba ya demasiado manchado con el pecado. Su muerte fue monstruosa. Hace dos años incluso su cuerpo fue víctima de sacrilegio. Jack no forma parte de los recuerdos de este Alex. Pero en su mente vive Luis. Él es distinto en este mundo. Ha sufrido de maneras que me hacen quererlo y considerarlo un hermano. Su destino también está marcado por la angustia. Pero parece resurgir de ese pozo de estiércol en el que se estaba ahogando. Es un sobreviviente como yo. El 8 de octubre… este miércoles me citó a una especie de ceremonia. Soy, según sus palabras, alguien que lo ayudó a salir de ese pozo. Fue hasta hace poco esclavo de su propia arrogancia. Pero también dijo que me mostraría algo relacionado al partido. ¿Acaso él también emprendió ese camino? ¿Combatirá a mi lado? ¿O ha decidido detenerme? ¿Es un enemigo o quiere que el alma de su amigo no cargue con todos esos pecados?

 

– “¿Cómo vas con esa investigación? ¿Sigues ahí?, Alex. ¿Alex?”

– “Perdóneme”

– “¿Cómo va la investigación?”

– “Las tribus siempre son bastante pintorescas. Siempre hay algo que ver debajo de tanto aburrimiento”

– “ ”

 

– “…y con los años siempre es más fácil reunir datos”

– “Nunca entendí tu sentido del humor. Espero que estén más concentrados a la hora de condenar que a la hora de buscar al topo”

– “Sí… viene siendo un gran problema”

– “¿Te parece esto más escandaloso que lo de julio?”

– “No tengo una tragedia favorita”

– “Bien, creo que ya te dije todo lo que tenías que saber. Los explosivos se detonarán en la fecha indicada. Luego se podrá acusar a los policías de malas prácticas. O incluso a los comunistas de terrorismo”.

– “Sí…”

– “Ambos son hombres de paja muy adecuados… el partido ni siquiera figurará”

– “Así es”

– “Excepto por la investigación que está haciendo ese topo. Si se nos llega a involucrar… Ricardo puede terminar en la cárcel y los rojos seguirán su camino al poder jaja”

 

Tenía la misión de contactarme con este hombre, pieza importante en el partido fascista. Era un periodista, como tantos otros, encargados de divulgar nuestra versión de los hechos. Ricardo sospechaba que en realidad era un topo. Incluso en el alto mando se decía que era un comunista. Ya habíamos conversado el sábado en la tarde. Recordé que aquella vez estaba a punto de incluirlo en la lista de traidores al partido y a la patria. También tuve un encuentro con un empresario… Él sí fue incluido en la lista.

 

Dejé el apartamento del presunto topo. Él insistió en acompañarme. Hablamos nimiedades en el ascensor. Algo sobre sus gatos. Luego nos despedimos y me senté en un gran parque al frente de su edificio. Era el llamado “Campo de Marte”. El punto donde todo iniciaría. Decidí no incluirlo en la lista aunque era evidente que solo estaba de infiltrado. Todas las palabras que recordaba de ambas conversaciones me lo indicaban. Pero había cierta complicidad conmigo. Era extraño. No podía hacer más este trabajo luego de entregar la vida de ese otro hombre.

 

 

Julián Arana, el séptimo / Alex Aguilar

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