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Jerarquía en la pareja: ¿un discurso de dominación a la vista? (“Hombres sobre mujeres”, edición especial, 16/10/2013)

¿Debe alguien liderar la asociación voluntaria? ¿El sexo anal implica superioridad? ¿Hay discursos válidos sobre un hecho?

ajedrez portada jerarquías

Jerarquía en la pareja: ¿un discurso de dominación a la vista?

 

 

Diego Vespucio (26 años), varonista libertario y amante de prostitutas:

Anal

En las relaciones entre personas el surgimiento de jerarquías es un hecho, ya que todos los individuos somos diferentes, nuestra personalidad, nuestro carácter es muy distinto. Lo que hace inevitable que en un grupo de personas surjan algunas que cumplan rol de líderes creando así jerarquías naturales. Y en las relaciones de pareja es exactamente igual, alguien toma el mayor liderazgo dando un lugar a la existencia de jerarquía y dominio. Y es algo de lo más natural del mundo, ya que la “igualdad” que nos tratan de meter en la cabeza por todos las vías de comunicación no es más que una herejía de origen marxista y colectivista, porque la igualdad no existe en la naturaleza, ya que todos, absolutamente todos, somos diferentes.

 

Y la única igualdad que puede haber entre nosotros es la Igualdad ante la Ley, en lo demás debe regir la más absoluta meritocracia donde todos competirán entre si dando lugar a complejas jerarquías naturales entre personas, incluyendo a nivel de pareja.

 

Pero lo que sucede en las parejas de hoy es que en la gran mayoría de estas existe una jerarquía matriarcal donde las que dominan son las mujeres, porque ellas, teniendo la plena conciencia de la vulnerabilidad de sus hombres por el sexo, lo aprovechan ejerciendo un chantaje sexual que les permite utilizar el sexo como una forma de manipulación y dominio del varón. Mientras muchos hombres ni siquiera lo comprenden y creen que son ellos los que mandan únicamente porque son proveedores financieros de su pareja. Y este es un gran desequilibrio, ya que los hombres por su naturaleza biológica poseen habilidades dominantes pero no saben cómo aprovecharlas, y por su vulnerabilidad sexual quedan dominados por sus mujeres.

 

Y cuando son las mujeres las que dominan, la pareja directamente se va al diablo, ya que una mujer dominante con el tiempo se convierte en una déspota que deprecia a su pareja simplemente porque las mujeres no aprecian a los hombres dominados. Y no es algo nuevo, ya que desde hace siglos, desde hace milenios fue así. La clave del éxito para revertir tal situación es evitar a cualquier costa la posibilidad que las mujeres puedan ejercer el chantaje sexual a su hombre o negarle el sexo. La receta está en la cama. O sea, en el propio sexo.

 

Lo primero que debe dejar en claro el hombre a su mujer es que jamás tolerará que le niegue el sexo cuando él se lo desee y si lo hará, pues enseguida ira de putas y le mostrará los fotos de lo que hizo con alguna de ellas. Su pareja debe comprender que su chantaje sexual nunca más será tolerado y que no es más una opción para manipular a su hombre. Podrá elegir entre aceptar sus términos y tener sexo cuando él se lo desee o mandarlo directamente al diablo, pero otra opción no le quedará. Y otro detalle muy importante para tomar el liderazgo y a su vez crear una jerarquía masculina en la pareja es el sexo mismo. Allí el hombre tiene que aprovechar todas sus habilidades sexuales en su máximo potencial, habilidades que en su estado de pasión carnal más pura y animal son muy dominantes y posesivas, y que dejaran a su hembra completamente domada. A la vez es muy, pero muy recomendable sodomizarla, fornicarla analmente, ya que el coito anal hecho por el hombre hacia la mujer tiene muy fuertes propiedades psicológicas que tanto para el hombre como para la mujer representa el dominio masculino sobre la mujer.

 

Es una práctica muy entretenida para ambos, en primer lugar, por lo que simboliza. De esta forma si el hombre lograra neutralizar el chantaje sexual de su pareja, logrando tener sexo con ella cuando él se lo desea y a la vez poder sodomizarla, dominándola por completo en la cama, en conjunto el resultado que alcanzará será que su fémina acepte su jerarquía y jamás pondrá en duda el liderazgo de su pareja masculina. De lo contrario, si el hombre no cumpliera con estos puntos, es inevitable su sometimiento hacia el dominio del matriarcado que a su vez esta cada vez más potenciado por el propio Estado misandrico que busca debilitar a los hombres a través de un sistema matriarcal para expandir su despotismo estatista.

 

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Jhon Carrasco (25 años), marxista, hombre feminista especialista en Lipovetsky:

Logo hombre feminista

“La fijación en poseer el falo” es un enunciado hoy cómico pero que ha servido para propagar unas justificaciones tan decimonónicas como el determinismo climático. ¿No lo recuerdan? “Si el hombre vive en una zona cálida pues es un haragán; un sujeto ligado a un clima de ensueño”. Y a esto le podemos agregar su variante respecto al lenguaje: “Las oraciones excesivamente cortas son prueba de la flojera de esta raza inferior” (es la esencia de lo que dice Otto Jespersen en cuanto al hawaiano). El danés también dijo algo como “el español es pueril y afeminado”. O quizás lo dijo Sabino Arana.

 

Traigo a colación estos ejemplos para diferenciar entre hecho y discurso. El discurso del autoproclamado “varonismo” es solo un abuso de las relaciones falaces sobre hechos como las que se trataban de legitimar en siglos pasados. Es una búsqueda prejuiciosa con objetivos perversos. Este dice que si a las mujeres les gustan las sodomizaciones pues esto implica que les gusta ser dominadas en ámbitos sociales y laborales. Y, por supuesto, agrega que es algo natural. ¿¿¿Pero qué método usa para  hacer esta extrapolación??? Quizás en su facultad le enseñaron que estudio preliminar significa prejuicio. No hay mucho más que decir de un discurso que proclama conclusiones sobre hechos, para empezar, aislados. Es que Diego asume que a todas las mujeres les gusta ser penetradas analmente y que las féminas no valoran a los hombres dominados. Esto es falso, señor Diego. Yo soy un hombre dominado y sodomizado, y no tengo problemas en decirlo. Y mi novia me penetra y respeta. Yo no sé qué le habrán hecho creer las putas que frecuenta. Debería conocer mujeres con opiniones que no tienen precio.

 

La igualdad no existe en la naturaleza. Tampoco abundan grandes intelectuales en los pueblos no contactados. A usted se le olvida que vivimos en una civilización. Usted puede guardarse su anarquismo de quinta para no quedar en ridículo. ¿Entonces hay que apoyar la desigualdad? ¿Hay que ampliarla y perpetrarla? ¿Cómo habla de meritocracia en un mundo en el que uno nace con desventaja en comparación a los que ya hicieron riqueza? ¿Es que no le suenan las barreras que hay para prosperar en un mercado? ¿O cree de verdad él que puede competir contra las transnacionales? Cuando no se tiene en cuenta esto pues es muy sencillo y canalla tener como grito de guerra “solo vale la igualdad ante la justicia”. No, cuando vivimos ya en un mundo desigual pues proclamar eso es alentar a la desigualdad. Como hombre feminista lucho contra el patriarcado y los prejuicios decimonónicos. Lucho a favor de las cuotas de género que son en abstracto algo irracional pero no en el caso de un país donde la desigualdad lleva años de establecida. Lucho por la reciprocidad en el sexo. Lucho para que la mujer pueda penetrar al hombre porque no hay ni debe haber un discurso de dominación en el sexo anal. Y tampoco, por supuesto, jerarquías en la pareja.

 

 

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Javier Garófalo (32 años), doctor en sociología, especialista en mujeres indígenas mexicanas y hombrista:

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No meteré a Sabino Arana en esto porque yo defiendo la tesis de que murió como un reformista de virilidad moderada. Hay falencias vulgares en el machismo (o “varonismo”) que no merecen ejemplos rebuscados. Cuídese de la soberbia intelectual, Jhon. Es una traidora.

 

El hombre como especie tiene una naturaleza pero no es única. Como especie tenemos evidentemente rasgos que nos acercan. Pero los hombres tenemos estructuras mentales que difieren entre nosotros. Hay naturalezas humanas. Que Diego quiera someter a las mujeres no es algo que una a todos los hombres. Quizás sí la dominación sexual aunque Carrasco y sus gustos extravagantes ejemplifican bien lo que afirmo.

 

Lo de Diego es la imposición de una verdad egocéntrica. Es la perversión de la verdad consensual y etnocéntrica que sí es una búsqueda aunque jamás ideal. Diego plantea a un individuo sometiendo al resto con sus prejuicios usando una metodología inexistente. ¿Será que para este grupo reducido de machistas el término “varonista” es algún título como el de general?

 

No hay una jerarquía natural sino una construida. Ni siquiera el intelecto merece ser el orgullo de una impuesta “aristocracia natural”. Porque esta también se sostienen en un discurso de poder donde el intelecto es un bien que se mide de acuerdo a los intereses de una élite por perpetuarse. Sin embargo, al ser yo defensor de la verdad consensual (pero basada en evidencias) debo ser cuidadoso. Los 3 polemistas tenemos 3 discursos que se sostienen en “verdades occidentales” o en rasgos de esa occidentalidad. Y esta occidentalidad es inevitable. Podemos escarbar en nuestros deseos y percatarnos de que sí queremos someter sexualmente a una mujer si con eso se entiende que queremos complacerla. ¿Pero alguno de nosotros sueña con tener una esclava? Es que soy sincero al decir que no.

 

En las parejas no hay jerarquías porque es una reunión en la que las dos personas se asumen como iguales. Aunque también cabe querer lo que busca Diego. Pero no hay nada natural ni una tendencia al sometimiento por parte de la mujer. El sexo anal implica superioridad solo por el discurso actual. Pero por eso mismo tampoco es algo denunciable en sí mismo. El sexo anal es el hecho. El discurso es la interpretación y esta es cultural, individual, etnocéntrica o egocéntrica.

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