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Sobre los criterios de la belleza y lo sublime en el arte (parte 1 de 2): el caso del pintor Francis Bacon, ¿farsante? (“Los pecados del artie”, 25/01/2013)

Posted on 26 Enero 2013 by Sebastian Galvez Fargo

     Primera parte:

“El pintor Francis Bacon, ¿farsante?” *al final de esta entrada verán videos con obras de Bacon.

Conversación en La Catedral (basada en hechos reales, csm)

 

Machete: ¿Qué opinas de Francis Bacon?

 

Joderman: Bueno, que fue un cabro, ¿no? Que no es lo mismo que decir homosexual, recordemos (no me haga decir palabras soeces en una iglesia, pol favol).

 

Machete: Ya, ya, ya; conozco de memoria tu rollo. Pero su obra, ¿qué te parece?

 

Joderman: Mierda pura y sin destilar (¡puta madre! ¡Mire lo que provoca!) ¿A qué viene todo esto? ¿Acaba de ver El Amogggg es un Demonio (John Maybury, 1998), donde los egregios Derek Jacobi y Danielito Craig desperdician sus talentos en una historia imbécil?

 

Machete: No. Mira esta foto:

 

Joderman: Ya; el mozo se recurseaba vendiendo carne. ¿Y?

 

Machete: ¡No te pases, pues! ¿Sólo esas cosas me vas a decir de Bacon?

 

Joderman: ¿Quiere escuchar algo del dizque Bacante? Ya pues… ¡las cosas que hago por interrumpir mi rezo!

 

No soporto a Francis Bacon. Y atención, no porque me resulte inquietante, cruento, brutal y demás estupideces con que suelen calificarle; no lo soporto pues me parece soporífero. Durante dos o tres años revisaba su obra en libros de arte, tratando de encontrarle algún interés, alguna escena de escatología prometeica como dijo una vez el buen Robert Aickman. Pero…a mis 18 años llegué a la conclusión de que aquello era imposible. Bacon es para mí otro adocenado conflictivo (H.G. Wells, me parece) que tuvo la ventaja de manifestar su mediocridad en una época que tiende a ensalzar vacuidades, intrascendencias. Pienso en el viejo Brueghel, en El Bosco, en Goya, en las descarnadas _ sensu stricto, muchas veces _ imágenes que plasmaron…y bueno: la obra del Francis se vuelve ridículamente beata, pueril, frente a los colosos…

 

La foto que me acaba de enseñar es ejemplar. El pobre mozo parece decir: “malo malito y maloso soy pues agarro carne cruda con mis manos y me planto con actitud poética frente a ustedes, maledeto ganado, ¡guau, guau, guau!!” csm. No me vengan por favor. No es mi intención dármelas de cenobita de Clive Barker pero quizá el aversh tenido la oportunidad de tratar con enfermos mentales a razón de mi profesión de psicólogo me ha blindado completamente ante las poses anormales que los ultranormalitos quieren desarrollar. Y lo que veo en esta foto es algo tan rancio, senil…en fin.

 

Hablemos también un instante de Rembrandt. Resulta significativo que un hombre de vida tan normalita como el holandés haiga podido gestar las desahuevantes obras (disculpando la expresión) que a continuación mostraré (siempre estoy preparado para estos asaltos, puerco infeliz), las mismas que se ríen a carcajadas de los baratos remedos que el togggggtugado Bacon realizó siglos después (¡Dime que me amas, Junie Moon!):

 

 

 

 

 

Ahora… ¿vuestra merced manya a Clive Barker? Sin llegar al nivel de los artistas que he citado, es un hidalgo altamente interesante. Sus intereses van por la misma ruta que su paisano Bacon…aunque los suele desarrollar con mayor habilidad, claro está.

 

Las ilustraciones del De Humani Corporis Fabrica Libri Septem, de Andreas Vesalius son también apabullantes. Ains, pobre Bacon y sus pretensiones rupturistas…


De “De Humani Corporis Fabrica Libri Septem”

 

 

Machete: “Nunca pretendí provocar horror. Yo no la percibo especialmente en mi obra. Basta observar las cosas y captar las corrientes subterráneas para comprender que nada de lo que yo haya podido hacer ha destacado esa vertiente de la vida. Cuando entras en una carnicería y ves lo hermosa que puede ser la carne y luego piensas en ello, puedes pensar en todo el horror de la vida… de que una cosa viva a costa de otra. Es como todas esas tonterías que se dicen sobre las corridas de toros. La gente come carne y luego se queja de las corridas de toros. Se dedican a quejarse por los toros y van cubiertos de pieles y con plumas en el pelo”.

Francis Bacon.

 

La foto es una pose total, innegablemente, pero eso no desmerece a nadie y al escribir esto pienso en Wilde o Valdelomar, archiconocidos, en principio, en todo lo referente a ser un poseur. Hay muy pocos artistas, independientemente de su nivel, que no incurran en extremos poseros de vez en cuando y eso no tiene nada que ver con lo que su obra propone. Me interesa Bacon, no lo puedo negar, de hecho creo que es un autor impresionante por lo que he leído sobre él y lo que he visto en sus cuadros en diversos libros de historia del arte creo que es perturbador no en los instantes mismos de la tragedia que representa sino en las consecuencias de ella sobre la psiquis del espectador, algo que muy pocos artistas consiguen. Sin embargo, no pretendo apologizar la figura de Bacon ni su obra. Además, el tema en este campo no es el horror, en todo caso sería la desesperación de la modernidad en un extremo muy poético, tema que desarrolla Kundera en El Gesto Brutal del Pintor. Bacon, por otro lado, tiene el mérito obvio de ir por el figurativismo en un tiempo embebido de abstraccionismos y demás vanguardias sin nervio. La repercusión de espectar su creatividad es altamente inspiradora.

 

Bacon es un gran admirador de Rembrandt, ensalza desmedidamente los cuadros que el maestro holandés sitúa en las carnicerías como el famoso El Buey Desollado, incluso los toma como referente en algunos de sus cuadros más renombrados. Clive Barker es un artista interesante en el plano de la mera perturbación pero no es pintor. Tu perspectiva está algo desencaminada respecto a las pretensiones que intento establecer.

 

Rembrandt es un accidente magnífico en la historia de la pintura, no es justo compararlo con Bacon. En todo caso podría medirse con Lucien Freud, según sé, sus propuestas son más próximas si es posible una proximidad mediando algunos siglos entre uno y otro. Desestimar a Bacon por no igualar el impacto de Rembrandt es similar a desestimar a Pound por no poder parangonarse con Dante. Es absurdo y mezquino, creo que hay que aprender y disfrutar, si eso cabe en este extremo, de la obra de ambos.

 

Joderman: Sobre la pintura que dejó de Bacon…pues…si a usted le fascina, bien. A mí no me dice nada. Ya que a partir de este señor estamos hablando de carne y sangre, le sugiero buscar algunos grabados de Johannes Stephanus de Calcar para los tratados anatómicos de Vesalius y un par de fotogramas de la magnífica Hellraiser (1987) de Clive Barker, cinta basada en su novela El Corazón Condenado; fotogramas que más allá del impacto que puedan suscitar _ pues se corresponden al argumento expuesto en el film _ ostentan una imaginería superior a la de Bacon (fotogramas basados en ilustraciones del mismo Barker…el mozo además de escritor y ocasional cineasta, dibuja y pinta también; y por cierto no creo que se juzgue como ventaja el que sean fotogramas, considero que el arte hecho con rigor y profesionalismo se defiende perfectamente en el rubro que sea. Sobre esas declaraciones del niño Francis…csm; si estaba totalmente desarmado mostrando su obra, pues al abrir la boca… ¿qué queda? el mozo se expone como un pobre y triste…bueno…sin comentarios. Lo que dice ostenta una suerte de maniqueísmo incapaz de pasar cualquier aduana. ¿Horror de la vida? ¿Corrientes subterráneas? ¿Hermosa carnicería? ¿Ein? (ya sentía estar leyendo un poema subte). El hidalgo seguramente ignoraba _ típica consecuencia del ombliguismo _ que también existen muchas personas (como sho, sin ir más lejos) que desprecian las corridas de toros y que a su vez están a favor de la ingesta de carne y que esas personas que gustan de la carne de res, pescado, pollo, gallina o lo que sea, sienten abominación ante el cruel trato que se le otorga a los animales antes de ser muertos, pues desde tiempos inmemoriales existen métodos civilizados para dar muerte a un animal, métodos rápidos e incluso sacralizados que prescinden de cualquier tipo de sufrimiento o dolor. Aunque claro, diciendo esto puedo estar cayendo en lo políticamente incorrecto, en estos tiempos de fundamentalismos vegetarianos. Pero, a fin de cuentas… ¿qué relevancia hay en lo que dice Bacon? ¿Qué quiere transmitir? Cosas más profundas, complejas, escucho de un vendedor de periódicos, júrolo…

 

La foto es una pose patética, cierto es. Y hay fotos ultraposeras de Wilde y Valdemolar, en efecto. Pero…Oscar y Abraham eran…Wilde y Valdelomar…dos genios puros y duros, no unos mediocres con ínfulas esquizoides que trataban de hacer pasar su dizque arte por obras perturbadoras. Además, con todo lo ridículas que pueden ser algunas fotitos aristocráticas o filosóficas de Wilde y Valdelomar, compositivamente están a años luz de estas imágenes de camal de parvulario de Bacon. Viendo otra vez dicha foto recuerdo involuntariamente cómicas performances en el Chaska o El Averno (¿recuerda esos circos artisubtes?). Sobre arte figurativo que se desarrolló a contracorriente de las estupideces abstractas, le sugiero revisar la obra de maestros como Joseph Christian Leyendecker, N.C Wyeth, Edmund Dulac, Arthur Rackham, Howard Pyle, Grant Wood, Edward Hopper, Norman Rockwell Haddon Sundblom, Rolf Armstrong o Andrew Wyeth cuya tierna y espeluznante El Mundo de Cristina es toda una cátedra para niños malos como Bacon.

 


*fotografía de Martín Chambi. Abraham Valdelomar posando… mejor que Bacon.

 

 

Lucien Freund, sin parecerme una maravilla, me resulta cincuenta billones de veces más interesante que Francis.

 

Desestimo a Bacon pues me parece un mediocre pretencioso. Cito a Rembrandt toda vez que usted me muestra al inglés con dos pedazos de carne que evocan inevitablemente a las obras maestras del holandés. Obras maestras que en un segundo sepultan las pretensiones baconiles. Si usted mismo considera que Bacon no está a la altura del autor de La Lección de Anatomía, eso tal vez quiere decir (para vuestra merced) que Bacon tiene carencias; vale decir, no está al nivel de los capos. Es sólo un artista de rango medio, normalito. Que le fascina, naturalmente.

 

Pero para mí significa una sola cosa: Bacon no es mando medio o normalito. Es malo. Y si es malo, compararlo con un titán como Rembrandt es sencillamente inaudito. Nunca fue mi intención comparar a Bacon con Rembrandt pues para comparar debo estar seguro que ambos artistas tienen un rango realmente egregio, con matices y diferencias, pero con una destreza mutua que los aproxima. Aquí no sucede eso. Con Bacon y sus fotos artis junto a sus declaraciones pseudo existenciales que acompañan sus garabatos, no pasa nada. Con Rembrandt, siento y pienso infinidad de cosas. Y sin necesidad de que haiga dejado prositas o autorretratos inquietantes. Sólo con su obra. Nada más que con su demoledora, inmensa obra.

 

Ezra es un genio. Dante también. Pero el universo está determinado por jerarquías e inevitablemente el florentino está a varios peldaños por encima del yankee. Y el yankee está a años luz de mil poetastros que hoy por hoy abundan en eventos culturales.

 

Con Bacon, en mi opinión, esa jerarquización ni siquiera sucede. Él no existe…está no habido en el mundo de los grandes artistas.

 

Y si Rembrandt es un accidente…pos…el pasado estuvo repleto de extraordinarios percances en lo concerniente a las artes…

 

Machete: He sido muy claro, no pretendo apologizar la obra ni la figura de Bacon sino compartir algunas cosas referidas a él. El arte se defiende en el rubro que sea pero siempre hay jerarquías así un historietista por más que quiera no pasa de ser un cronista. Si consideramos al pintor en la jerarquía de un poeta entenderemos que un cronista así sea el mejor en su género no puede tocar las mismas puertas que el poeta ni mucho menos atravesarlas.

 

El arte contemporáneo ya no se sostiene por meras impresiones ya que hay todo un andamiaje conceptual tras cada obra y nos pese o no así son las cosas en estos momentos.

 

Decir que Bacon es malo por una mera cuestión de gustos puede ser respetable pero no es digno de ser contemplado. Sublimar la antigüedad es fácil, hay menos riesgo en equivocarse; desestimar algo aceptado casi universalmente está bien para fastidiar a los snobs pero no para tratar seriamente un tema estético.

 

La destreza de Bacon es impresionante sino no habría tantos artistas magníficos admiradores de su obra.

 

Con Rembrandt pienso mucho, con Bacon me sucede otro tanto pero el remanente de distorsión que emana de la obra de Bacon sencillamente causa una repercusión más estimulante en mí.

 

Ezra es el poeta que más he admirado pero nunca le llamaría un genio, es demasiado imperfecto, pretencioso y equívoco, Old Ezra es demasiado humano y en ello no hay genialidad. De acuerdo, en el tema de las jerarquías, lo peor es que muchos tomen a Pound como referente sin haberle estudiado a fondo, la mayoría le coge por las reverberaciones de su obra en la poética de Hinostroza, en fin, poor thing.

 

Estás obsesionado con el mundo artístico trujillano y limeño y eso te provocará sinsabores siempre, ya hemos convenido en la sumatoria de falsedades y argollas que acaecen en él, recuerda las notas que escribiste sobre las últimas Ferias del Libro y sobre todas las cosas que hablamos en esa ocasión.

 

El tema de la tauromaquia es oscuro y complejo , estar a favor de la matanza de animales y en contra de las corridas de toros es no advertir la violencia inmanente al despojar de vida a un ser vivo. Esto podríamos conversarlo en otro momento. Que la llamada fiesta sea una tragedia en la que median elementos estéticos es tema harto digno de debatirse en primer plano no accesoriamente como sucedería si lo desarrollamos en este instante.

 

En varias entrevistas que le hicieron a Bacon queda claro que no pretende perturbar ni horrorizar al espectador o al menos no pretende limitarse a ello solamente.

 

Ninguno de los artistas que mencionas está sobre Bacon, podríamos ponernos fascistas y aseverar que un marica como Bacon no puede manifestar entereza ni intensidad pero no es así, su obra hace manifiesta su entereza e intensidad a cada instante.

 

Cierto es que Bacon es pretencioso pero no es ningún mediocre ya que la riqueza plástica de su obra es inacabable. Está todo bien con Rembrandt excepto que lo cites como referente directo de la foto dado que es más que indirecto, la referencia directa son los cuadros del mismo Bacon, Painting, 1946, y la segunda versión de ese cuadro de los años 80s.

 

De lo que he expuesto no puede deducirse que considere a Bacon como un artista inferior a Rembrandt ni tampoco que me fascine. No me fascina sino que me interesa y no es inferior a Rembrandt sólo es más complejo y moderno.

 

Finalmente, Rembrandt es un accidente en tanto considero el talento magnifico como un accidente en un mundo que solo conoce habitualmente de individualidades promedio .Bacon sin ser un genio es otro accidente importante y violento en la historia del arte, negarlo es un acto mezquino.

 

Joderman: Desde luego, señor. Soy consciente que usted no pretende bacongelizar, de igual forma estoy convencido que mis opiniones sobre The Francis no tendrán repercusión en usted. ¿Un historietista puede ser un cronista? Pos sip…ahora que lo menciona…autores como Oesterheld o Spiegelman pueden ser vistos como grandes cronistas de momentos trascendentales en la historia, momentos que por su mismo impacto, salen de su contexto y se convierten en eventos arquetípicos. ¿Hay un problema en ello? Me pareció notar en usted una clasificación limitante al respecto. Aunque de seguro estoy equivocado. Ahora, mire…he tenido oportunidad de leer crónicas escritas con un rigor y sensibilidad que lograban equipararse con el mejor poema o la mejor novela. A fin de cuentas, son tres géneros que se deben a la escritura, a una concepción de la literatura. Discúlpeme, pero si bien admiro a los grandes poetas tampoco los considero iniciados o profetas. Bueno…tal vez a Dante y uno que otro más, csm.

 

En efecto, hay todo un (paupérrimo) andamiaje conceptual en el arte contemporáneo que (con las justas) se sostiene gracias a ignorancia, pretenciosidad y obviamente una inexistente pericia técnica. Si así son las cosas en estos momentos…pues la lógica nos exige burlarnos con perverso deleite de semejantes adefesios ¿o no? Tiene razón, ni usted ni yo hemos profundizado en la crítica semiótica del trabajo artístico de Bacon o Rembrandt, simplemente hemos expuesto nuestras impresiones. No obstante, le digo _ a riesgo de sonar delirante _ que puedo demostrarle científicamente la impericia artística de Bacon. Desde las leyes fundamentales del canon plástico (deformadas por el academicismo y ultrajadas aún más por las vanguardias del siglo XX), pasando por los textos de Longino, La Filosofía de la Composición descrita por Poe e incluso los planteamientos del arqueómetro y la esencia del arte detallados por especialistas como Humphry Trevelyan y Titus Burckhardt (este último fue otro mozo que, como Guénon o Evola, es considerado por sus críticos como un fascista de cuidado y demás adjetivos ad hominen, toda vez que no pueden refutarle una sola idea), ¡uffff!! habría tanto y tanto material teórico para demostrar la ineptitud de tipos como Bacon. Por supuesto, hay quienes podrían ofenderse, pues viven pensando que el trabajo artístico es un arrebato de los sentidos, irracional, luminoso (csm) y no un trabajo más cercano a la matemática: planificado, calculado, que de tan interiorizado, simplemente fluye. Lo cual a los mediocres les parece simple impulso. Pero bueno, ese es otro tema…

 

Señor, el que hayan muchos artistas que gustan de Bacon es algo que me tiene sin cuidado. Para empezar, ¿quiénes son esos artistas magníficos? Tal vez son personas cuyos trabajos me parecen infumables…o posiblemente autores notables y/o excelentes con los cuales discrepo en algunos puntos. Clive Barker, por ejemplo, es un artista que admiro, pero él también dice admirar a estafadores como Andy Warhol o Kenneth Anger. Claro que pone sobre el podio de sus preferencias a Goya, pero a lo que me refiero es que el que haigan personas _ talentosas o no _ que gusten de Bacon… ¿infiere acaso un consenso universal o una suerte de dogma, inquebrantable?

 

 

Curiosamente parecemos estar de acuerdo con Ezra. A mí me parece un genio (y recuerde que incluso en la genialidad hay jerarquías). Para usted es el poeta más admirado. Yo nunca dije que sea la cúspide de la poesía. Simplemente que es un autor genial. Inferior a Dante, por ejemplo, pero superior, infinitamente, brutalmente superior a…Jorge Eduardo Eielson (y a éste último creo que ni debería mencionarlo).

 

¿Los mundos artísticos de Turgalium City y Arti Town me provocarán sinsabores? Descuide maese, descuide. Al contrario. Me divierten en demasía. En exceso. Pueden aversh instantes en que me ultradecepcione, pero definitivamente me provocará momentos de descojone casi surrealista. Y eso, en estos tiempos que corren, es siempre bienvenido.

 

¿Comer carne significa, automáticamente, ser una persona cruel, sanguinaria y que goza haciendo sufrir a los animales? Ahí discrepo señor, y podría hastiarle detallando mis ideas. Ese tipo de pensamiento maniqueísta (comer carne=deleitarse con el sufrimiento de los animales) es lo que señalé de pasada en mi anterior comentario, sobre estos tiempos de fundamentalismo vegetariano. Por lo demás, la llamada fiesta brava me parece basura pura y dura. Me parecería algo más digno si fuera al estilo cretense, XDD, o al estilo portugués, me parece o como en las domas de reses bravas practicadas por los vaqueros de USA: es decir, lidias donde el hombre sólo usa su fuerza y agilidad y donde el animal no es lastimado.

 

Y vea, Hemingway, otro de mis ídolos, disfrutaba de las horripilantes corridas de toros.

 

Matices, matices, que le dicen.

 

Sobre la superioridad de los artistas que mencioné sobre Bacon…como le digo…sería agradable profundizar en los aspectos técnicos y conceptuales del arte. Ahí podríamos tener alcances de quien es artista y quien es sólo un mediocre. ¿Suena reaccionario, intolerante o fascista como se dice hoy en día de forma payasesca? Pues no. Existen tratados clásicos de la pintura donde se han expuesto cánones que han de medir cualquier obra _ del estilo que sea, ortodoxa o no _ a fin de determinar si merecen ser llamadas obras de arte. El problema con muchos de los vanguardistas y/o transgresores contemporáneos es que, además de no aversh proponido ni una sola línea acuciosa, densa y basada en la metodología de la investigación (simplemente bobalicones manifiestos), ni siquiera son capaces de igualar la maestría de los artistas del pasado. Nada de eso, simplemente inventan una tendencia, la etiquetan como nueva, moderna, revolucionaria, compleja y ya está. Bueno, por lógica deberían saber dibujar o ser capaces de reproducir al milímetro e incluso superar el trazo y el color de los antiguos artistas que supuestamente han trascendido. Pero eso no sucede, obviamente. Es más fácil ser un engañamuchachos o asustabuelas que un artista de verdad.

 

La esencia de las artes plásticas, a lo largo del siglo XX y estos primeros años del XXI, se refugió, en líneas generales, en el nuevo arte mirado con desdén por la intelectualidá: el comic, la ilustración de magazines (pulps, cinematográficos, pin ups, etc). Expresiones artísticas que luego fueron reivindicadas por esa intelectualidá. Y ojalá eso no hubiera sucedido. Antes, los insuperables genios del comic como Winsor McCay, Alex Raymond, Hal Foster, Alberto Breccia, Jack Kirby o Neal Adams se nutrían del arte genuino. De ese arte figurativo que la intelectualidá consideraba superado. Ahora, ya hay dibujantes de comics que se inspiran en las abstracciones y demás farsas. Pero en fin…el verdadero arte siempre termina imponiéndose. Basta ver a quienes llaman clásicos de manera más rotunda (clásicos: vale decir, eternos, vigentes, imperecederos), tanto en la pintura como en el comic…

(seguirá con la segunda parte centrada en Poe, Kant y los criterios ¿fascistas? pero objetivos (¿o “objetivos”?) que determinan lo bello y lo sublime).

Retratos de Francis Bacon (¿farsante?)

Otras obras:

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Maestro, Queremos Epopeyas, No Rituales Onanistas…¿Tiene? (“Crítica asesina al cine peruano”)

Posted on 05 Enero 2013 by Sebastian Galvez Fargo

I. Más Corazón que Odio

Cuando salimos de la sala, tras ver Cielo Oscuro, el último estreno en lo concerniente al cine nacional, mi padre no dejaba de mirarme como si le hubiera confesado que había embarazado a una moza o admitido mi participación en la próxima marcha por el día del orgullo gay. Durante unos instantes no supe cómo equilibrar mi deleite al haberle hecho perder tiempo de esa manera con mi natural vergüenza por aquella falta con quien me hizo conocer la épica de John Ford, la apocalíptica revisión del far west a cargo de Sergio Leone, el cromatismo gótico de Terence Fisher o la alucinante desolación de Charlton Heston en El Planeta de los Simios. Él, viejo descendiente de italianos poco dado a los eufemismos especialmente cuando se trata de referirse a un hábito tan querido como es el contemplar películas, soltó una pregunta destinada a ser respondida por su propia persona:

“¿Qué hace falta para que una película peruana no sea tan mala?

Pues que no sea peruana…”

¿Sería esa la solución? pregunté. Le recordé que sí existían muy buenas cintas nacionales como la ya lejana Bajo la Piel, de Francisco Lombardi, realizador hoy satanizado por los mediocres (y aquí si estoy usando un eufemismo) “nuevos cineastas peruanos” especializados en filmar estupideces “artis”, endogámicas “no aptas para espectadores con blockbusterismo terminal” y cuya trascendencia es incluso inferior al de un sketch ochentero de Risas y Salsa trasmitido de madrugada.

II. En tierra de ciegos el tuerto es rey (Polifemo, ¿siglo VIII antes de La Última Tentación de Cristo?)

La obra de Lombardi al menos tiene notables aciertos cuya calidad ha ido variando a través de los años (La Ciudad y Los Perros, La Boca del Lobo, Caídos del Cielo, la citada Bajo la Piel, Tinta Roja); hoy, cinematográficamente perdido _ al menos hasta nuevo aviso _ ha “cedido la posta” a jóvenes realizadores que no han hecho otra cosa más que amplificar los peores tics de la generación del director de Los Amigos (¿la recuerdan?).

Cintas como Madeinusa, La Teta Asustada, Paraíso, Las Malas Intenciones, Dioses,Tarata, Un Día sin Sexo, Paloma de Papel, Cielo Oscuro o las exhibidas en bochornosos eventos tipo Lima Independiente han hecho de la menesterosidad técnica un axioma y del sopor un dogma. Incapaces de suscitar una genuina conexión con el público (“la masa que sólo pide basura jolibudense”, dicen algunos) y de crear paradigmas o conceptos referenciales en el espectador, simplemente se regodean en un empleo de la narrativa fílmica tan patético como pretencioso (“deconstrucción” que le dicen ahora), interpretaciones nefastas, una risible noción de “relación con la urbe” (lo zafio no es sinónimo de popular, amiguitos) y moralina trasnochada.

¿Qué sucedió? ¿Es acaso Lombardi el mejor cineasta que ha dado este descastado país? Todo parece indicar que sí. Su mejor director, pese a quien le pese y quien supo animar de manera más eficiente aquel páramo llamado cine peruano. La virtud de Don Francisco (XD) fue tener un hábil olfato para desarrollar temas que generaran interés en la mayoría _ pecado casi mortal para los actuales independientes del celuloide _ y en sus mejores momentos elaborar un sentido de épica urbana e incluso agreste que la acerca a los más altos exponentes de nuestras letras.

Una épica sombría, difícilmente redentora, cierto es, y no hay ningún problema en ello. El espíritu de gesta es inherente al ser humano, por más que digan lo contrario las teorías relativistas y endebles que ofician de lectura de cabecera del arti; la gesta bien puede ser una epopeya destinada a redimir el mundo tal y cual lo conocemos o también oficiar como la crónica luminosa de una derrota. El acierto de Lombardi fue transmitir esa sensibilidad en los instantes más afortunados de su cine: en el hervidero de lealtades y traiciones de aquella escuela militar en La Ciudad y Los Perros, en la implacable denuncia de la barbarie terrorista y de algunos elementos de las fuerzas armadas en La Boca del Lobo o en aquel fresco de ecos ribeyronistas en Caídos del Cielo.

III. El Perú es un arti devoto de Apichatpong Weerasethakul sentado sobre una ruma de guiones inéditos de Fritz Lang, Hitchcock, John Ford, Leone, Malick y Peter Weir (Antonio Raimondi, desde el Topus Uranus)

A su modo, la vieja guardia se dispuso a plasmar una épica con identidad nacional. Incluso films lamentables de ideas potencialmente atractivas como La Muralla Verde de Robles Godoy, el Túpac Amaru de Federico García o las almibaradas historias de estética áspera del grupo Chaski intentaron cimentar esa épica cinematográfica, íntegramente peruana, hoy en día completamente ausente en las esporádicas producciones nacionales. No niego que la difícil situación económica del país _ estúpidamente maquillada en los últimos años con etéreas cifras de crecimiento y otras abstracciones _ pueda influenciar en el desempeño de un arte como el cine; no obstante ¿puede llegar a determinarlo? Y la incapacidad de autocrítica que ostentan la casi totalidad de nuestros representantes fílmicos dan luces sobre el distanciamiento entre realizadores y público: simbiosis vital desde que Méliès demostró el poder del cine para hacer otras cosas más allá de la estéril contemplación de escenas cotidianas.

El empeño de la nueva camada de directores por hacerse, ante todo y por sobre todo, un lugarcito en festivales tan o más discutibles que la misma ceremonia del Oscar (y en este certamen al menos hay algo de entretenimiento asegurado) es consecuencia de las várices cerebrales que desde buen tiempo se han apoderado del cuerpo calloso de estos hidalgos y damas, anulando su interés por fomentar una industria, pequeña en un principio, que poco a poco vaya consolidándose como una vía segura para el estreno permanente de productos de calidad de cara al gran público. Advierto que he “escribido” dos blasfemias que consciente o inconscientemente enervan a estos ineptos: “industria” y “productos”.

“A las masas que han pasado las de Caín les importa un comino el que les muestren películas de corte costumbrista o documental. Las masas van al cine para sentir no para comprender. De ahí, que es un grave error calificarlas de insensibles por su renuencia a cierto tipo de cine llamémosle “artístico”. Sucede simplemente que están hartas de la realidad que tanto les ha hecho sufrir. De ahí que rescato el gran aporte de maestros como Hitchcock, John Ford o Howard Hawks. De ahí que rescato el gran aporte de los novelistas, de los juglares y fabulistas de antaño: podían narrarte los acontecimientos más cruentos que hayan asolado una nación…pero lo hacían a través de metáforas; cuentos, leyendas y mitos que sirvieron como espejo y catarsis de una sociedad ansiosa por reconocerse, recordar y trascender.” Tsui Hark, capo del cine hongkonés.

Ya que menciono a Tsui Hark…acabo de recordar al gran John Woo: cintas suyas como Un Mañana Mejor I y II, El Asesino o Hard Boiled son ejemplos perfectos de cómo arte e industria se unen en un todo armónico. Como en su momento hizo Sergio Leone con el western, las cintas de Woo cambiaron la manera de ver los films policiales; una sensibilidad que incluso fue asimilada por el cine estadounidense. Lo paradójico del asunto es que el director chino simplemente había plasmado en el ecran la estética del maestro americano Sam Peckinpah así como el leitmotiv de los clásicos del film noir, todo ello bajo el sello asiático: algo inmediatamente reconocible; un espléndido envoltorio oriental para temas universales, arquetípicos.

¿Podría hacerse algo así en esta tierra? En teoría sí. Estoy convencido de que existen pocos lugares tan potencialmente legendarios o “pulps” como el Perú. Más, el papanatismo de nuestros cineastas no tardaría en estropearlo todo: veríamos a inverosímiles policías, detectives, hampones y féminas de armas tomar emulando las formas de la serie B yankee de los noventas (¿recuerdan las teleseries Polvo para Tiburones y La Gran Sangre? csm) o en su defecto zarrapastrosos oficiales hundiéndose en las ciénagas del costumbrismo lumpen. Y desde luego, para darle un toque más local, estridentes lisuras sacadas de nuestro magnífico vocabulario de procacidades así como anodinos paneos de lugares dignos de ese turismo-urinario que tanto gusta a los artistas nacionales de hoy.

Adefesios como La Gran Sangre, Mañana te Cuento o los inenarrables trabajos en el campo fantaterrorífico de los directores del interior del país, dan muestras de un profundo interés por el cine de géneros en nuestra cultura. La obra de Aldo Miyashiro (teñida de cierto barniz subte que lastró su propuesta) es huachafa hasta decir basta, cierto es, sin embargo esta _ o una parte de la misma, diré más bien _ sintonizó con los intereses del espectador: aventuras, dramas, héroes, villanos, acción trepidante…épica. Variables poco o nada éticas para “el antimaniqueo gusto estereotipado del arti”, pero fundamentales para el arte perdurable.

Resulta sintomático que el Perú posea una pintura de primera línea (1), una literatura absolutamente aria (2), una fotografía descomunal (3), una música egregia (4) y un cine y comic pestilentes salvo contadísimas excepciones. Dos de las artes más recientes en la historia…socavadas por la impericia de quienes las han practicado en este territorio. Why? (Annie Lennox, 1992).

Un buen amigo me dijo una vez que aún no hemos aprendido a tridimensionalizar las historias. Eso, aunado a una ideologización de cariz izmierdosesentoso y otras taras afines (5) habrían mermado profundamente la evolución de nuestra cinematografía (e historieta). Otras artes también se han visto melladas por dichas consignas; afortunadamente ya habían parido bellezas al momento de que esas idioteces se apoderaran de la cultura.

IV. ¡Corten! Se imprime…

El exiguo apoyo a la cinematografía y otras manifestaciones artísticas de la que siempre han hecho gala los sucesivos gobiernos es una realidad, pero… ante situaciones urgentes…medidas urgentes…

¿Existe alguna forma en que todos los involucrados en las artes audiovisuales _ y los adinerados amiguitos o contactos que posiblemente tengan _ monten una especie de sindicato, una suerte de compañía o comunidad marxistajesuita abocada a la producción de películas de bajo y mediano presupuesto honestamente comerciales? ¿Es eso posible? ¿Es posible hablar de cintas hechas aquí, con rigor y profesionalismo las cuales paulatinamente irán ganando un público cada vez más amplio, cuyo dinero dejado en la taquilla permitirá consolidar y refinar esta propuesta, la misma que deberá pasar por un estricto control de calidad a fin de que el sueño de una cinematografía 100% nacional y universal donde los peruanos _ y terrícolas _ se reconozcan y celebren y en que el cine nacional dejará finalmente de parecer una beneficencia en quiebra para convertirse en una sólida industria que otorgue trabajo y experiencia a quienes ahí participen?

¿Es eso posible?

¿O mi ingenuidad me está haciendo obviar otras cosas?

¿Acaso estamos condenaos a Claudias Llosas, Aldos Miyashiros, Efraínes Aguilares, Micheles Gómez y Eduardos Adrianzénes? El cine y la televisión peruana se merecen más, creo yo.

¿O no?

(1) Afuera con Szyszlo, los indigenistas y sus herederos… ¡vengan Carlos Baca Flor, Teófilo Castillo, Francisco Lazo, Daniel Hernández, Alberto Vargas, Luis Palao y Luis Montero!

(2) Palma, Valdelomar, Ribeyro, Rivera Martínez, Chocano, Eguren, VallEMO, Luis Hernández, Ciro Alegría, Varela, Martín Adán, García Calderón y otros de esa magna calaña…

(3) Chambi, los hermanitos Vargas.

(4) Los Saicos…y hablo en serio…

(5) “¡El cine _ y comic _ yankee y su embrutecedoras películas _ e historietas _ comerciales!”, “¡El cine _ y el comic _ debe estar comprometido con la realidad social!”, “¡El cine _ y el comic _ ha de mostrar el mundo interno de su autor: debe ser experimental, transgresor y heterodoxo, al margen de los gustos ramplones del público!”

Sebastian Galvez Fargo

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