Binarebo: cinco veces («Un detective multiversal», 5)

Binarebo: cinco veces

 

1

 

En el abismo de sus ojos, que suelen reflejar galaxias y muerte, ahora hay destellos. En ese lienzo negro que miró polvo y calma, ahora está una luz pequeña, mortal, humana. Y una pared de la menta amarga. Y el cuerpo se mantiene inmóvil. En sus ojos se reflejan sus verdugos, que son 3 como el tiempo. Y el susurro son 3 figuras deformadas en el lente negro. La esfera, el espejo oscuro, muestran el baile y los reclamos de los verdugos. Como una pintura. Piensa ella. Erszébet. Como los encargos de los pintores y los autorretratos escondidos: en todo objeto espejo.

 

Charly59: ¿Por qué no ayudaste a Brun?, Isabel. Isabel: Lo siento. No quería que él muriera. Charly 53: No responde. Es solo un cuerpo.

 

 

2

 

Cuando la luz se disipó, corrieron por las calles, viendo a las personas convertirse en sombras. Brun venció a Dios. Sacrificó su poder. Como en su universo de origen. Isabel permitió la hazaña. Ahora no había a quién interrogar.

 

 

3

 

Agosto del 2019

 

Recordaba su muerte. Pero no dijo nada. Frente a ellos, Dios. Atado de manos. Mirando fijamente, con los ojos perdidos.

 

Isabel: “Zugasti, déjame vivir”

 

El cuerpo mostró sonrisa y la vida se extinguió.

 

Charly59: “Ya no estaba en ese cuerpo” Isabel: “Vino a dar un vistazo. Seguro…” Charly59: “Dormía… ¿verdad?” Charly 53: “Ya hablaste con él, Isabel” Isabel: “Sí. Se acabó” Charly 53: “Ahora espero que me ayuden con los 6 siniestros. No quiero perder” Charly59: “Él está con ellos ahora” Charly 53: “¿Brun podía salvarse, no?»Isabel: “Solo tenía que disparar”

 

 

4

 

Muerte de Pedro, el primer siniestro

[Unos días después]

 

Fulgura, pistola. Resplandece, violenta. Embiste al susurrador. Las miradas se paralizan. La bala se asoma. Pedro la recibió en la boca. Cayeron los dientes. Y su voz. También Brun fue herido, pero Isabel lo curó. Sin darse cuenta, sin mirar al ahora cadáver, Pedro infectó sus mentes con la melodía del Huarangazo. Entonces se pararon seducidos por la lucha de clases. Decidieron que ellos eran los enemigos y uno a uno se lanzó por el balcón. En ese mismo momento, alguien en la cárcel escuchaba unos susurros. No era el Huarangazo. Era él: el francés. Líder de los 6 siniestros peruanos.

 

 

5

 

Isabel sabía dónde encontrar al susurrador, aquel cantante que iba a hipnotizar la ciudad en 2 horas. Isabel antes supo que Antónidas debía morir de un balazo. Y su cuerpo fue cercenado por dos carros en la avenida más concurrida, en la carretera absoluta. Charly59 entonces lo supo. Entendió el poder de la mujer. Entendió quién era ella. “Tú fuiste él”.

 

 

Bonus (opcional):

 

No le gusta que le digan g…/¿Qué? (Otro siniestro)

 

Tocó los barrotes con la punta de los dedos, con sus uñas. Ante la atenta mirada sedienta. Las risitas del recluso jadeaban protección. Bomberman sacaba su lengua. A la distancia. Tenía una nueva princesa y la iba a estrenar. Todos sabían lo que era Bomberman, pero nadie se atrevía a decirlo. En la cárcel todos se vuelven estrambóticos. Debes decidir siempre ser el ofertante, nunca el demandante. Hace 10 años Bomberman entró a un banco con una bomba, eso fue antes de ser chispeante. Un arma casera que nunca explotó. Nunca podría. Se dio cuenta al año de su error (mientras se pintaba las uñas). Pero ya estaba listo para salir, para retomar sus estudios, sus planes. Solo faltaban unos meses y traer brillantina a los jóvenes reclusos. Una vez un viejo lo confrontó en la cárcel, le dijo que era el más radiante del lugar. Bomber explotó. Lo cacheteó y el viejo hizo lo mismo, hasta que los dos terminaron mechándose. Uno de rojo uva y otro de rubio claro dorado. Las pandillas los vieron llegar. Uno frente a otro, oliendo a Seco de cordero. Bomber levantó la pata, hacia atrás. Y Matusalén la extendió a la derecha, mientras se apoyaba en su rodilla. Luego los reclusos más feos hicieron un círculo y comenzaron a silbarles. Eres radiante, eres radiante. Son bien radiantes, causa. Decían. Esto enloqueció al excéntrico, quien cacheteó al de la cara más cortada. Le pegaron entre tres, pero Bomber aprovechó para besarlo. En la boca, como un hombre de acción. Matusalén vio esto y salió en ayuda de su aliado, de su hermano de cabellera. Cacheteó a todo el que pudo. Y les dio la cabeza a más de uno. Hasta que alguien trajo navaja a guerra de uñas. Matusalén murió peleando y besando, como debe morir todo hombre iluminado. Bomber lo vengó y mató a 3 aumentando su pene. Ahora estaría 10 años más. Pero había quedado como un adalid valiente y no como un adalid adalid. Esa noche, en extrema vigilancia, soñó por primera vez con el Francés. Escuchó sus susurros. Y su propuesta.