Archive | Hombres sobre mujeres

Domingo 1 de junio: Seducir con hechizos: ¿un método que va ganando certificación científica o un fraude mágico religioso? (“HsobreM”, 20/05/2014)

Posted on 20 Mayo 2014 by maxaguirre

– Podrían participar dos invitados.

hechizos-de-amor

 

Los dos posibles invitados son dos expertos en seducción:

 

– “Mister H” (22 años), minarquista, bombero voluntario y seductor profesional.

Número de novias: 28

Índice de seductor: 7

 

– Bio2 (30 años), anarcocomunista, profesor, hombre sensible y seductor profesional.

Número de novias: 1,5

Índice de seductor: 0,125

 

 

Uno de estos dos (o los dos) podrían reemplazar a los panelistas recurrentes en esta edición especial de “Hombres sobre mujeres”. Haga saber su preferencia acá: https://www.facebook.com/pages/Hombres-sobre-mujeres/1383956961836178.

 

 

Los panelistas recurrentes:

 

– Jhon Carrasco (25 años), marxista, hombre feminista especialista en Lipovetsky (y Simone de Beauvoir).

Número de parejas: 2 (una mujer y un ser no definido)

Índice de seductor: 0,285

 

 

Diego Vespucio (26 años), varonista libertario, activista por los derechos del homosexual y amante de prostitutas.

Número de novias: 0 (siempre paga por sexo)

índice de seductor: 0

 

 

Javier Garófalo (32 años), doctor en sociología, especialista en mujeres indígenas mexicanas y hombrista:

Número de novias: culturalmente no definido

Índice de seductor: culturalmente no definido

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¿Cómo cortejar a una hembra humana?: ¿un asunto cultural o universal? (“Hombres sobre mujeres”, 2da temporada, 2, 07/05/2014)

Posted on 07 Mayo 2014 by Gorka

¿Debe el hombre iniciar el cortejo? ¿Cómo debe fertilizar y en qué temporada del año? ¿Es válido que se inmiscuya el Estado? ¿O eso es comunismo?

cortejo caballo

¿Cómo cortejar a una hembra humana?: ¿un asunto cultural o universal?

 

 

Jhon Carrasco (25 años), marxista, hombre feministo especialista en Lipovetsky (y Simone de Beauvoir):

flor

El hombre debe emprender el cortejo siempre que la mujer se lo permita de manera expresa o es violencia de género. Por supuesto, esta violencia ya se ha naturalizado y la mujer es constantemente acosada. Esto es resultado de la historia. Vivimos en una súper estructura machista y heteropatriarcal donde salirse de la norma es prácticamente un suicidio social. Es la clase dominante la que determina prácticamente todo (incluso lo aceptable en el cortejo). Los piropos obscenos no son más que prueba de ello. Pero es claro que el hombre está en una relación ventajosa en relación a la mujer (por la súper estructura heteropatriarcal) como lo está una empresa en relación a sus empleados. Y no es una exageración. Hay un silencio tácito por parte de la mujer. Hay una dominación implícita que está en los ritos sociales de la modernidad. Y la mujer solo se contenta con supuestas actitudes igualitarias de sus pretendientes. El enemigo real no son las actitudes machistas sino la súper estructura que las justifica y multiplica. Seguimos siendo tribu y los hombres siguen pasando por una “maquinaria del privilegio”. Al hombre se le entrena para liderar, para estar por encima de otros hombre pero también para dominar sobre las mujeres. Un hombre correctamente formado por el heteropatriarcado es uno que entiende su rol dominante en relación a las mujeres. De ahí que en el ámbito laboral se contraten entre ellos excluyendo a la mujer del ascenso social que merecería (y cuando ceden, estas ganan menos por hacer lo mismo).

 

En conclusión, todo cortejo es violencia de género si la mujer no lo alienta. De otra forma estamos ante acoso, hostigamiento, violación, etc. La mujer es como una flor. Hay que saber regalarla con delicadeza y en cuotas adecuadas. Ni poco ni mucho. Pero si la flor hablara, te daría permiso o no te lo daría.

 

 

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Diego Vespucio (26 años), varonista libertario, activista por los derechos del gay y amante de prostitutas:

Aldo Andonegui y la cabra cortada

Es marxismo. El baboseo por la mujer atenta contra el hombre. Los individuos que piropean elevan el valor de la mujer creando diferencias sustanciales entre hombres y mujeres. La mujer es un bien escaso y el baboseo no hace más que encarecerla, mientras reduce el valor del hombre y lo convierte en un pegafantas, en un miserable. Por eso el hombre no debe ya cortejar a una mujer y debe acudir a la prostitución voluntaria. Debe abandonar el “mercado de seducción” e internarse en el “mercado de sexo pago” en el que encontrará una mujer a su gusto y a un precio adecuado. De esta manera el precio de la mujer se reducirá, verá cómo su número de pretendientes disminuye radicalmente y bajarán también sus exigencias. Y quizás hasta decida unirse a las filas de prostitutas que aparecen en un gran mercado de prostitución global cuando el Varonismo triunfe en el mundo.

 

El hombre no debe fertilizar para no caer en el chantaje legal que implicaría tener un hijo con una mujer. Y digo esto porque es muy probable que tenga al hijo aunque no lo quiera porque el matriarcado imperante le da todo el derecho a la mujer sobre el feto, mientras el hombre se vuelve un ser castrado sin voz ni voto. El hombre luego es obligado a formar una familia tradicional en el que él será el proveedor. ¿Les gusta eso?, feministas. El Varonismo acabará con estos bastiones del matriarcado: el cortejo y la familia tradicional. Implantaremos la “familia neo machista” o la “familia neo democrática” y en ambas las mujeres perderán todos sus privilegios.

 

El cortejo no es natural. Es un impuesto cultural del matriarcado. En verdaderas relaciones igualitarias, hombres y mujeres se esforzarían lo mismos y no habría los prejuicios que caen sobre ambos (el macho protector y don juan, y la mujer excesivamente receptiva). Y el Estado, al ser misándrico, querrá inmiscuirse para controlar la mente de los hombres y volverlos cada vez más esclavos y dependientes de las mal llamadas “mujeres decentes” que de decentes no tienen nada porque se dedican al chantaje sexual a cambio de dinero. Pero no es una transacción directa sino encubierta e hipócrita. Todo eso terminará cuando venzamos al matriarcado. ¿Una buena temporada para fertilizar? Exhorto a copular pero no a fertilizar… esto último marca tu final como hombre libre e independiente. ¡Muerte al marxismo! ¡Muerte a Maduro!

 

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Javier Garófalo (32 años), doctor en sociología, especialista en mujeres indígenas mexicanas y hombrista:

two-girls-with-an-oleander

No es así. Esta vez viajé a Guatemala, un lugar inhóspito y mágico. Es un campo de estudio que aún no he arado personalmente. Todo surgió a raíz de una charla con un antiguo profesor especialista en indígenas guatemaltecas. Tuve que suspender mis otros estudios debido a que mi esposa me prohibió tener relaciones sexuales con mis sujetos de estudio. Ya inicié los trámites del divorcio. Hasta ahora ha sido sencillo pero viene siendo duro para los chicos.

 

Esta nueva investigación inspirará un documental que planeo vender a Intereconomía y un libro titulado “Sexo salvaje: una civilización que se coge a la vida” sobre una etnia que se resiste a desaparecer. El primer día fue como en 1999 pero aquella vez analicé animales. No debía hacerlo y desaprobé la materia pero ahora veo los frutos de esa investigación. Existe un claro mimetismo animal presente en los ritos de las civilizaciones guatemaltecas así como en otras etnias. El cortejo no sería otra cosa que algo de inspiración animal. Ahora en el mundo urbano no es obvio porque está disfrazado pero seguimos haciendo bailes de apareamiento como si fuéramos pájaros.

 

 

En el video se puede ver paralelismos con la especie humana. En esta nueva investigación, que será un bestseller como “Mujer comunitaria: vaya a la cola” (muy vendida en España… particularmente en Sevilla), el caso más simbólico es el de Kekchico, un varón que salió victorioso en un ritual sangriento que le trajo un destino placentero pero mortal. Kekchico mata a alrededor de una decena de hombres a mano desnuda y es nombrado pogomchipeko. Con ese título se le declara el único hombre que puede traer descendencia en el año. Solo él, y ningún otro hombre, podrá copular. Kekchico entonces se prepara para la primavera en la que el resto de los hombres deben dormir muy temprano (alrededor de las 7 de la tarde). Kekchico entonces emprende la faena. Va de hogar en hogar y hace suyas las mujeres de toda la comunidad. Copula sin cesar por 5 días seguidos con todas ellas. Repite el procedimiento las veces que el cuerpo se lo permitan (la mujer que es inseminada más de 3 veces en distintas noches es considerada bendita). Pero en esos 5 días Kekchico no puede comer, ni beber ni dormir. Debe entregar su cuerpo al ritual. Al quinto día Kekchico muere de deshidratación y cansancio.

 

Nuestro ritual moderno no es mortífero en lo absoluto. Pero, por ejemplo, dar regalos es de inspiración animal. Así como mostrar la capacidad artística a la amada. Pero nos diferencia la cultura. Lo natural en el hombre es la cultura. Si en algún momento nos inspiramos en métodos animales, eso no significa que no aparezcan cambios por el devenir de la historia. Los ha habido. Es la invención humana. Hoy más que nunca hay individualidad, y hombre y mujeres deciden mediante códigos y señales (a veces muy locales) la manera del cortejo. Ya a nadie le sorprende una mujer que tome la iniciativa ni un hombre que no lo haga. Ahora hay de todo. Cuando tenga 60 años y sepa jiu jitsu, volveré a Guatemala y me convertiré en pogomchipeko. Será mi investigación final. Mi canto de cisne.

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¿Debe abortar mi novia aunque yo esté dispuesto a mantener al bebé de su vientre?: ¿un asunto ético o económico? (“Hombres sobre mujeres”, 22/03/2014)

Posted on 22 Marzo 2014 by Gorka

¿La mujer tiene la decisión absoluta sobre el feto? ¿Se puede hablar de “propiedad del feto”? ¿Debe haber consenso en la pareja sobre abortar o no? ¿Qué se debe hacer si no lo hay? ¿Dejarlo a la suerte?

feto

¿Debe abortar mi novia aunque yo esté dispuesto a mantener al bebé de su vientre?: ¿un asunto ético o económico?

 

 

Jhon Carrasco (25 años), marxista, hombre feministo especialista en Lipovetsky (y Simone de Beauvoir):

Logo hombre feminista

Antes las mujeres sufrían dispersas pero ahora luchan juntas contra “precursores” delirantes. La posmodernidad ha parido a unos hombres que se sienten víctimas de un apócrifo matriarcado. Estos neo machistas vociferan que han sido marginados por la historia y sus señoras (digo solteras –perdón, olvidé que no tienen parejas-). El hombre nada tiene que reclamar ante una mujer a la que ha inseminado con amor. El cuerpo de su mujer no le pertenece. La mujer puede hacer con el feto lo que desee. ¡Es su cuerpo! El hombre no es víctima de nada. No se le está quitando ningún derecho porque no lo tiene sobre la mujer ni la maravillosa vida que crece en ella.

 

Pero les doy la razón a los neo machistas cuando hablan de propiedad. ¿De quién es la mujer? Pues de ella misma. La mujer debe decidir sobre ella misma. Y quizás sobre la pareja. Ella debe decidirlo todo. Debe liderar la pareja si el hombre acepta voluntariamente su liderazgo. Yo soy un feministo que se deja penetrar analmente por su novia y lucharé contra el patriarcado.

 

 

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Diego Vespucio (26 años), varonista libertario, activista por los derechos del gay y amante de prostitutas:

Aldo Andonegui y la cabra cortada

El feministo solo dice estupideces. Históricamente la mujer he decidido sobre el feto. Porque el aborto siempre ha existido aunque fuera ilegal y perseguido. Y la mujer no debe decidir sobre un ser humano que ella no concibió por ella misma. El hombre tiene los mismos derechos sobre la vida que se está formando en la mujer. Ella tampoco puede decidir si deshacerse del feto o no. Hay implicaciones legales y económicas. ¿Y si el padre no quiere tener a ese niño? ¿Lo van a obligar a mantenerlo? ¿Incluso si el embarazo fue un error de los DOS? Claramente el sistema legal actual beneficia a la mujer porque esta puede obligar al hombre a entregarle dinero para un niño que él no quiso que se conciba. No estoy diciendo que el hombre decida sobre abortar o no porque es algo que deben decidir los dos. Está claro que la mujer brinda la “residencia” de la nueva vida y es justo que el hombre dé una dote como alquiler por el lugar donde el bebé se está creando (pero solo si el hombre está de acuerdo con tener al bebé). Pero esta suma de dinero debe ser acordada entre los dos sin ninguna intervención estatal o de terceros.

 

Si no hay consenso, solo queda el azar (como último recurso). Pero hay una restricción. El hombre y la mujer no pueden matar al feto. No pueden dejarlo morir si no lo quieren tener. Es una vida y el principio de no agresión impide atentar contra él. Y este principio es universal. Solo se puede “desalojar” al feto del vientre materno. Luego se puede dar en adopción o abandonarlo.

 

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Javier Garófalo (32 años), doctor en sociología, especialista en mujeres indígenas mexicanas y hombrista:

two-girls-with-an-oleander

Es un tema complejo. Pero que yo sea pro aborto lo hace sencillo. Indudablemente un feto no es un ser humano. No cabe hablar de asesinato. ¿Pero tiene la mujer absoluta decisión sobre abortar o no? Lo ideal es que haya consenso en la pareja pero finalmente es la mujer quien debe decidir porque para ella abortar implica un episodio traumático en su vida (por el acoso social) y tenerlo la deja vulnerable a que el hombre se esfume. De todas maneras es riesgoso para la mujer. El hombre a lo mucho solo podría perder algo de su dinero. Una especie de cuota que pagará eternamente como parte del daño causado. No importa que el hombre se esfume si manda dinero.

 

Pero a la vez es cierto que el hombre se encuentra en una posición en la que su opinión parece contar nada. Pero esto es algo esencialmente cultural. Yo recuerdo que en una visita a México dejé embarazada a una muchacha. No pude usar condón porque no se debe contaminar el entorno social. Yo deseaba tener a ese niño. Pero la indígena fue la que decidió no tenerlo. Usó hierbas abortivas y mi opinión no importó para la comunidad. Lo que quiero decir es que se debe crear algún mecanismo legal en la que el hombre se comprometa a mantener al niño que está a punto de nacer. Que la mujer pase la tutela del hijo que nacerá al padre siempre y cuando este se comprometa económicamente. Sería como un contrato. Este caso necesita nuestra atención.

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Segunda temporada “Hombres sobre mujeres”: 23 de marzo (“Anuncios”, 19/03/2014)

Posted on 19 Marzo 2014 by Gorka

– Tendrá 5 entregas.

chica pop

 

Las mujeres plagan la blogósfera con análisis mediocres sobre los hombres, las relaciones amorosas y sobre sí mismas. Ya es hora de que esos temas se toquen de manera seria. Hemos convocado a dos expertos y a uno que dice serlo que cada semana responderán una de las preguntas (o abordarán un tema) de nuestros lectores (masculinos y femeninos).

 

El primer tema será… “¿Debe abortar mi novia aunque yo esté dispuesto a mantener al bebé de su vientre?: ¿un asunto ético o económico?”.

feto

 

“Panelistas”:

 

– Jhon Carrasco (25 años), marxista, hombre feminista especialista en Lipovetsky (y Simone de Beauvoir).

Diego Vespucio (26 años), varonista libertario, activists por los derechos del homosexual y amante de prostitutas.

Javier Garófalo (32 años), doctor en sociología, especialista en mujeres indígenas mexicanas y hombrista:

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Jerarquía en la pareja: ¿un discurso de dominación a la vista? (“Hombres sobre mujeres”, edición especial, 16/10/2013)

Posted on 16 Octubre 2013 by maxaguirre

¿Debe alguien liderar la asociación voluntaria? ¿El sexo anal implica superioridad? ¿Hay discursos válidos sobre un hecho?

ajedrez portada jerarquías

Jerarquía en la pareja: ¿un discurso de dominación a la vista?

 

 

Diego Vespucio (26 años), varonista libertario y amante de prostitutas:

Anal

En las relaciones entre personas el surgimiento de jerarquías es un hecho, ya que todos los individuos somos diferentes, nuestra personalidad, nuestro carácter es muy distinto. Lo que hace inevitable que en un grupo de personas surjan algunas que cumplan rol de líderes creando así jerarquías naturales. Y en las relaciones de pareja es exactamente igual, alguien toma el mayor liderazgo dando un lugar a la existencia de jerarquía y dominio. Y es algo de lo más natural del mundo, ya que la “igualdad” que nos tratan de meter en la cabeza por todos las vías de comunicación no es más que una herejía de origen marxista y colectivista, porque la igualdad no existe en la naturaleza, ya que todos, absolutamente todos, somos diferentes.

 

Y la única igualdad que puede haber entre nosotros es la Igualdad ante la Ley, en lo demás debe regir la más absoluta meritocracia donde todos competirán entre si dando lugar a complejas jerarquías naturales entre personas, incluyendo a nivel de pareja.

 

Pero lo que sucede en las parejas de hoy es que en la gran mayoría de estas existe una jerarquía matriarcal donde las que dominan son las mujeres, porque ellas, teniendo la plena conciencia de la vulnerabilidad de sus hombres por el sexo, lo aprovechan ejerciendo un chantaje sexual que les permite utilizar el sexo como una forma de manipulación y dominio del varón. Mientras muchos hombres ni siquiera lo comprenden y creen que son ellos los que mandan únicamente porque son proveedores financieros de su pareja. Y este es un gran desequilibrio, ya que los hombres por su naturaleza biológica poseen habilidades dominantes pero no saben cómo aprovecharlas, y por su vulnerabilidad sexual quedan dominados por sus mujeres.

 

Y cuando son las mujeres las que dominan, la pareja directamente se va al diablo, ya que una mujer dominante con el tiempo se convierte en una déspota que deprecia a su pareja simplemente porque las mujeres no aprecian a los hombres dominados. Y no es algo nuevo, ya que desde hace siglos, desde hace milenios fue así. La clave del éxito para revertir tal situación es evitar a cualquier costa la posibilidad que las mujeres puedan ejercer el chantaje sexual a su hombre o negarle el sexo. La receta está en la cama. O sea, en el propio sexo.

 

Lo primero que debe dejar en claro el hombre a su mujer es que jamás tolerará que le niegue el sexo cuando él se lo desee y si lo hará, pues enseguida ira de putas y le mostrará los fotos de lo que hizo con alguna de ellas. Su pareja debe comprender que su chantaje sexual nunca más será tolerado y que no es más una opción para manipular a su hombre. Podrá elegir entre aceptar sus términos y tener sexo cuando él se lo desee o mandarlo directamente al diablo, pero otra opción no le quedará. Y otro detalle muy importante para tomar el liderazgo y a su vez crear una jerarquía masculina en la pareja es el sexo mismo. Allí el hombre tiene que aprovechar todas sus habilidades sexuales en su máximo potencial, habilidades que en su estado de pasión carnal más pura y animal son muy dominantes y posesivas, y que dejaran a su hembra completamente domada. A la vez es muy, pero muy recomendable sodomizarla, fornicarla analmente, ya que el coito anal hecho por el hombre hacia la mujer tiene muy fuertes propiedades psicológicas que tanto para el hombre como para la mujer representa el dominio masculino sobre la mujer.

 

Es una práctica muy entretenida para ambos, en primer lugar, por lo que simboliza. De esta forma si el hombre lograra neutralizar el chantaje sexual de su pareja, logrando tener sexo con ella cuando él se lo desea y a la vez poder sodomizarla, dominándola por completo en la cama, en conjunto el resultado que alcanzará será que su fémina acepte su jerarquía y jamás pondrá en duda el liderazgo de su pareja masculina. De lo contrario, si el hombre no cumpliera con estos puntos, es inevitable su sometimiento hacia el dominio del matriarcado que a su vez esta cada vez más potenciado por el propio Estado misandrico que busca debilitar a los hombres a través de un sistema matriarcal para expandir su despotismo estatista.

 

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Jhon Carrasco (25 años), marxista, hombre feminista especialista en Lipovetsky:

Logo hombre feminista

“La fijación en poseer el falo” es un enunciado hoy cómico pero que ha servido para propagar unas justificaciones tan decimonónicas como el determinismo climático. ¿No lo recuerdan? “Si el hombre vive en una zona cálida pues es un haragán; un sujeto ligado a un clima de ensueño”. Y a esto le podemos agregar su variante respecto al lenguaje: “Las oraciones excesivamente cortas son prueba de la flojera de esta raza inferior” (es la esencia de lo que dice Otto Jespersen en cuanto al hawaiano). El danés también dijo algo como “el español es pueril y afeminado”. O quizás lo dijo Sabino Arana.

 

Traigo a colación estos ejemplos para diferenciar entre hecho y discurso. El discurso del autoproclamado “varonismo” es solo un abuso de las relaciones falaces sobre hechos como las que se trataban de legitimar en siglos pasados. Es una búsqueda prejuiciosa con objetivos perversos. Este dice que si a las mujeres les gustan las sodomizaciones pues esto implica que les gusta ser dominadas en ámbitos sociales y laborales. Y, por supuesto, agrega que es algo natural. ¿¿¿Pero qué método usa para  hacer esta extrapolación??? Quizás en su facultad le enseñaron que estudio preliminar significa prejuicio. No hay mucho más que decir de un discurso que proclama conclusiones sobre hechos, para empezar, aislados. Es que Diego asume que a todas las mujeres les gusta ser penetradas analmente y que las féminas no valoran a los hombres dominados. Esto es falso, señor Diego. Yo soy un hombre dominado y sodomizado, y no tengo problemas en decirlo. Y mi novia me penetra y respeta. Yo no sé qué le habrán hecho creer las putas que frecuenta. Debería conocer mujeres con opiniones que no tienen precio.

 

La igualdad no existe en la naturaleza. Tampoco abundan grandes intelectuales en los pueblos no contactados. A usted se le olvida que vivimos en una civilización. Usted puede guardarse su anarquismo de quinta para no quedar en ridículo. ¿Entonces hay que apoyar la desigualdad? ¿Hay que ampliarla y perpetrarla? ¿Cómo habla de meritocracia en un mundo en el que uno nace con desventaja en comparación a los que ya hicieron riqueza? ¿Es que no le suenan las barreras que hay para prosperar en un mercado? ¿O cree de verdad él que puede competir contra las transnacionales? Cuando no se tiene en cuenta esto pues es muy sencillo y canalla tener como grito de guerra “solo vale la igualdad ante la justicia”. No, cuando vivimos ya en un mundo desigual pues proclamar eso es alentar a la desigualdad. Como hombre feminista lucho contra el patriarcado y los prejuicios decimonónicos. Lucho a favor de las cuotas de género que son en abstracto algo irracional pero no en el caso de un país donde la desigualdad lleva años de establecida. Lucho por la reciprocidad en el sexo. Lucho para que la mujer pueda penetrar al hombre porque no hay ni debe haber un discurso de dominación en el sexo anal. Y tampoco, por supuesto, jerarquías en la pareja.

 

 

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Javier Garófalo (32 años), doctor en sociología, especialista en mujeres indígenas mexicanas y hombrista:

cultura arte

No meteré a Sabino Arana en esto porque yo defiendo la tesis de que murió como un reformista de virilidad moderada. Hay falencias vulgares en el machismo (o “varonismo”) que no merecen ejemplos rebuscados. Cuídese de la soberbia intelectual, Jhon. Es una traidora.

 

El hombre como especie tiene una naturaleza pero no es única. Como especie tenemos evidentemente rasgos que nos acercan. Pero los hombres tenemos estructuras mentales que difieren entre nosotros. Hay naturalezas humanas. Que Diego quiera someter a las mujeres no es algo que una a todos los hombres. Quizás sí la dominación sexual aunque Carrasco y sus gustos extravagantes ejemplifican bien lo que afirmo.

 

Lo de Diego es la imposición de una verdad egocéntrica. Es la perversión de la verdad consensual y etnocéntrica que sí es una búsqueda aunque jamás ideal. Diego plantea a un individuo sometiendo al resto con sus prejuicios usando una metodología inexistente. ¿Será que para este grupo reducido de machistas el término “varonista” es algún título como el de general?

 

No hay una jerarquía natural sino una construida. Ni siquiera el intelecto merece ser el orgullo de una impuesta “aristocracia natural”. Porque esta también se sostienen en un discurso de poder donde el intelecto es un bien que se mide de acuerdo a los intereses de una élite por perpetuarse. Sin embargo, al ser yo defensor de la verdad consensual (pero basada en evidencias) debo ser cuidadoso. Los 3 polemistas tenemos 3 discursos que se sostienen en “verdades occidentales” o en rasgos de esa occidentalidad. Y esta occidentalidad es inevitable. Podemos escarbar en nuestros deseos y percatarnos de que sí queremos someter sexualmente a una mujer si con eso se entiende que queremos complacerla. ¿Pero alguno de nosotros sueña con tener una esclava? Es que soy sincero al decir que no.

 

En las parejas no hay jerarquías porque es una reunión en la que las dos personas se asumen como iguales. Aunque también cabe querer lo que busca Diego. Pero no hay nada natural ni una tendencia al sometimiento por parte de la mujer. El sexo anal implica superioridad solo por el discurso actual. Pero por eso mismo tampoco es algo denunciable en sí mismo. El sexo anal es el hecho. El discurso es la interpretación y esta es cultural, individual, etnocéntrica o egocéntrica.

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