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-Sobre la segunda parte de «Villa Laura (1986)»-
Galder Varas: (Entra con un micrófono de mano, caminando entre los críticos como si estuviera a punto de hacer crowd work) ¡Bueno, bueno, bueno! Menudo funeral con catering de postres franceses tienen montado aquí. Jesús, relaja la vena del cuello que esto no es un examen de selectividad, es una novela donde un tío besa a un terrorista para «leerle la mente». ¡Eso no es gnoseología, eso es una primera cita en el centro de Lima que se fue de las manos!
A ver, Carlos, no me mires así. Dices que te aburres, pero te has quedado a ver cómo un peluquero travesti mataba a un político con una navaja. ¡Eso es mejor que cualquier película que hayas visto en San Sebastián este año! Es el «Sweeney Todd» de la avenida Wilson. Aguirre no ha escrito una novela, ha escrito un grupo de WhatsApp de una familia peruana después de tres cervezas: empiezas hablando del Nobel y terminas confesando que te gustan las «putas de los 80».
Jesús G. Maestro: ¡Esto es una falta de respeto al logos! Galder, usted es el síntoma de la comedia degradada que Aguirre usa para ocultar su vacuidad. El texto mezcla a Camilo Sesto con el «Tungsteno» de Vallejo. ¡Es un insulto a la razón!
Galder Varas: (Ignorándolo) Juanmi, hijo, tú dices que es «verdad poética». «Verdad poética» es lo que dices cuando no has entendido nada pero te da pena que el autor se haya pegado el curro de inventar nombres como «Zabazuta». ¡Zabazuta suena a marca de suavizante! Y Avelina, dices que es Kitsch… ¡Pues claro! Es una novela donde un clon italiano tiene como misión sagrada proteger la receta de la pizza. ¡Eso es arte, Avelina! ¡Es el culmen de la civilización!
Avelina Lésper: (Con una sonrisa gélida) Galder, la comedia es la última trinchera del que no sabe distinguir entre una obra de arte y una broma de mal gusto. Aguirre usa el absurdo porque no tiene el talento para sostener el drama.
Carlos Boyero: Mira, Galder, a mí el humor me parece bien, pero que este hombre use a Vallejo para meterlo en un planeta de escorpiones gigantes… ¡Me parece que se ha pasado con los «picarones de menta»!
Galder Varas: ¡Pero si es brillante! Es el multiverso de la locura andina. Un detective que se viste de colegiala para investigar un crimen. ¡Eso es Netflix puro! Bedoya, tú ya estás viendo el casting, ¿a quién ponemos?
Ricardo Bedoya: (Riendo) Lo que está claro es que el montaje de Aguirre es más rápido que tu stand-up, Galder.
Galder Varas: Bueno, basta de cháchara. Vamos a lo que importa. En esta parte 2 hemos visto travestis, clones de pizza, extraterrestres que rezan al sol y a Camilo Sesto de fondo.
Galder Varas: (Haciendo el gesto de lanzar un beso volado con excesiva sensualidad hacia la mesa de los críticos) ¡Madre mía del amor hermoso! ¡El beso francés hackea-mentes! El mejor dispositivo de interceptación telefónica desde el Watergate. (0.19) Olvídense de la CIA, del Mossad o de los algoritmos de Google; si quieres sacarle información a un terrorista en el universo de Max Aguirre, no le haces un interrogatorio… ¡le metes la lengua hasta la campanilla! (0.19, 0.22)
A ver, Jesús, tú que eres el científico del grupo: explícame la gnoseología de un beso de tornillo que «doblega el espíritu». (0.19) ¿Eso viene en los manuales de criminología o es que el autor vio demasiadas telenovelas de madrugada antes de escribir esa parte? (0.1, 0.19)
Jesús G. Maestro: (Golpeando la mesa, absolutamente fuera de sí) ¡Esto es el colapso absoluto de la causalidad racional! Desde la Crítica de la Razón Literaria, el beso francés de Charly59 es un mecanismo mágico-idealista que destruye la lógica materialista del sujeto operatorio. (0.19, 0.39) En una novela con rigor, el acceso a la mente ajena se da por el lenguaje, por la tortura o por la confesión judicial. Aquí Aguirre se inventa un «conductismo erótico-telepático» donde los fluidos corporales transmiten datos binarios. (0.19) Es una aberración estética. El autor no sabe cómo hacer que el detective resuelva el misterio de la mente criminal y recurre a la promiscuidad mágica. (0.19, 0.22) ¡Es pura neotenia de taller literario barato!
Avelina Lésper: Jesús, es la cumbre del ridículo y la cursilería contemporánea disfrazada de transgresión. (0.38) El autor nos quiere vender que el beso es «para acceder a su mente y doblegar su espíritu», pero visualmente es de una ordinariez espantosa. (0.19) Es el truco favorito del arte contemporáneo: tomar un acto puramente carnal, vulgarizarlo, y luego ponerle una etiqueta teórica que diga «esto es un hackeo existencial». (0.19) Charly59 besando al terrorista antes de matarlo no es alta literatura; es un cliché pretencioso para escandalizar a una burguesía que ya no se escandaliza por nada. (0.22, 0.39) Es un recurso inerte, sin factura técnica.
Carlos Boyero: (Sujetándose la cabeza con las manos, entre la risa y el sufrimiento) Miren, yo he visto películas raras en mi vida, pero que un detective con peluca bese en la boca a un terrorista de los años 80 para saber dónde está el dinero del banco… ¡es que es de traca! (0.23, 0.38, 0.39) Al principio me hizo gracia por lo grotesco, pero luego te pones a pensarlo y te da una pereza infinita. Es el típico recurso de guionista moderno que se cree Tarantino pero se queda en Almodóvar de serie B. Si el beso es tan potente, ¿para qué usa la navaja? (0.17) Es una fantochada gélida. No hay erotismo, no hay peligro; solo hay dos actores pasándolo mal en un set de televisión barato.
Ricardo Bedoya: Carlos, es que no estás viendo el código del cine de ciencia ficción serie B. Ese beso es el equivalente al «abrazo mental» de los vulcanos en Star Trek, pero en versión chicha. (0.31) Visualmente, el corte es brutal: pasas del asco de Charlize viendo a Charly chupar la galleta, a la fusión mental erótica con el criminal. (0.39) Aguirre filma el beso como un efecto especial literario. El problema es que en la pantalla el hackeo mental exige una postproducción que el papel no puede pagar, por lo que se queda en una imagen involuntariamente cómica.
Juanmi2311: (Gritando entusiasmado) ¡Es que no entendéis la belleza de la metáfora! El beso francés de Charly es el acto definitivo de empatía. (0.19, 0.39) Para conocer el trauma del otro, Charly tiene que devorarlo, tiene que fusionarse con su pecado. No es un hackeo tecnológico, es un hackeo espiritual. (0.19) Aguirre nos está diciendo que la única forma de entender la violencia del terrorismo peruano no es con leyes, sino con una entrega absoluta del cuerpo. (0.22) ¡Es una imagen poética desgarradora!
Galder Varas: (Mirando fijamente a Juanmi) Juanmi, si tú para empatizar con el carnicero de tu barrio le pegas un beso francés, te aseguro que terminas en el calabozo, no en el Nobel. (0.3, 0.44) ¡Eso no es empatía!
Galder le busca pareja a Maestro.
Galder Varas: (Se baja los lentes, camina lentamente hacia la mesa de los críticos con paso felino y se apoya directamente sobre el escritorio de Jesús G. Maestro, invadiendo su campo categorial) ¡Bueno, bueno, bueno! Paren las rotativas de la Universidad de Vigo. (1.5.3) El público ha hablado y hoy venimos a resolver la mayor carencia de todo este debate. Jesús, estás muy solo en ese púlpito gnoseológico. Tanto logos, tanta ontología y tanto desprecio por el sentimentalismo… ¡Eso es que te falta un «beso francés» que te hackee el espíritu y te ordene las ideas! (0.19)
A ver, el Materialismo Filosófico dice que el sujeto es operatorio, ¿no? ¡Pues vamos a ponerte a operar! (0.39) (Galder se gira hacia el público, escaneando las filas con la mirada). Necesitamos a alguien que esté a la altura del titán. Alguien que no le tenga miedo a que le analicen el árbol genealógico en la primera cita. (0.23, 0.59)
(Se para frente a una señora de mediana edad, sentada en tercera fila, que lleva un libro de retórica y mira a Maestro con ojos de absoluta devoción). ¡Tú! Sí, la de la chaqueta borgoña, a juego con la falda de Constanza. (0.15) ¿Cómo te llamas? ¿Esperanza? ¡Perfecto! Sube aquí, que vas a ser la causante de que a Jesús se le desmorone el sistema. (Esperanza sube al escenario con una sonrisa tímida pero decidida y se coloca frente a Maestro).
Galder Varas: Jesús, te presento a Esperanza. No tiene «dientes carmesí» como Charly59, ni te va a dar un beso de espía. (0.19, 0.27, 0.39) Tienes 30 segundos para intentar cortejarla, pero bajo una condición estricta: tienes que convencerla de que el amor no es una «ficción idealista». (1.3.9, 1.5.9) ¡El tiempo corre!
Jesús G. Maestro: (Se pone de pie, visiblemente incómodo, reajustándose la corbata y aclarándose la garganta con severidad académica) Vamos a ver, Galder, esto es una payasada conductista que pervierte la esencia del debate científico. Sin embargo… (mira a Esperanza fijamente a los ojos) desde una perspectiva estrictamente materialista, doña Esperanza, debo manifestar que su presencia en este plató no es un mero accidente fenoménico. Si la literatura es una forma de conocimiento, usted posee una geometría formal que desafía cualquier intento de deconstrucción vanguardista. Yo no le ofrezco metáforas baratas de planetas desérticos ni clones de pizzería; (0.19, 0.36) le ofrezco un compromiso racional, una alianza basada en el logos y la coherencia estructural. Mi espíritu no se irá tras de ti como el de Nasar, porque mi espíritu se queda aquí, formalizado y bien fundamentado en la realidad del presente. (0.13) ¡Esto es un cortejo con rigor!
Galder Varas: (Se lleva las manos a la cabeza, fingiendo llorar) ¡Ostras! ¡Me ha parecido escuchar una declaración de amor o el prólogo de una enciclopedia jurídica! «Usted posee una geometría formal…» ¡Eso a las cuatro de la mañana en una discoteca te asegura un bofetón o una tesis doctoral, Jesús! A ver, Esperanza, te toca. Tienes el micrófono. ¿Te ha convencido el catedrático o prefieres que llamemos al clon italiano para que te cocine algo? (0.19)
Esperanza: (Toma el micrófono con total tranquilidad, mirando a Maestro con aplomo) Mire, don Jesús, su discurso tiene un cierre fenoménico impecable, pero me temo que usted abusa del conductismo. Yo he leído «Villa Laura (1986)» completa y sé que, por mucho que usted lo niegue, detrás de toda su ciencia literaria hay un corazoncito que vibra cuando escucha a Camilo Sesto en el Capítulo 8. (0.1, 0.13) Yo busco un hombre que no le tenga miedo a la «polifonía confusa» de una cena familiar, y sospecho que usted, si le pongo dos mesas en el comedor como hace Mercedes, se me colapsa antes de traer el postre. (0.22, 0.24) Le falta un poco de la locura de Charly59 para ser el hombre perfecto. (0.19, 0.39) Así que, de momento… el veredicto queda en suspenso.
Galder Varas: (Gritando y saltando por el escenario) ¡BUM! ¡LE HA HECHO UNA ENMIENDA A LA TOTALIDAD! ¡Te ha llamado rígido de manual, Jesús! ¡Avelina, pon orden aquí que le han destrozado el canon a tu compañero!
Avelina Lésper: (Sonriendo con malicia) Esperanza tiene toda la razón, Galder. El discurso de Jesús ha sido puro arte conceptual: mucha palabrería técnica para ocultar que no sabe cómo reaccionar ante una mujer real. Ha fracasado en la ejecución.
Carlos Boyero: (Dando una calada a su cigarrillo imaginario) Pues a mí me ha parecido el momento más tierno de la tarde. Si Aguirre mete esta escena en el guion para Netflix, yo cancelo la suscripción, pero aquí en vivo ha tenido su gracia. (0.27) Al menos ha habido más tensión dramática que en todo el viaje en ferry de Enrique Minas. (0.9)
Galder Varas: ¡Bueno, no hay match oficial, pero se han intercambiado los números de los índices bibliográficos! Un aplauso para Esperanza.
Maestro quiere intentarlo de nuevo.
Galder Varas: (Haciendo sonar una campana imaginaria) ¡Segunda ronda! ¡El titán de Vigo no se rinde! ¡El Materialismo Filosófico contraataca! (0.39) Esperanza, no te muevas, que el catedrático se ha reajustado los campos categoriales y viene con todo el arsenal del logos a por el match. (0.39) ¡Adelante, Maestro, demuestre que tiene más pulso que Nasar comiendo su chajá! (0.44)
Jesús G. Maestro: (Se pone de pie con una rectitud germánica, se quita las gafas con parsimonia y mira a Esperanza con una intensidad gnoseológica que hace temblar las primeras filas) Vamos a ver, doña Esperanza. Corrijamos los errores metodológicos de la primera sesión. Usted me acusa de rigidez y de temerle a la «polifonía confusa», citando el juego de las dos mesas de Mercedes. (0.22, 0.24) ¡Falso de toda falsedad! El amor, científicamente analizado, no es un caos impresionista ni un delirio de psicóloga senil; (0.5) el amor es la cooperación máxima entre dos sujetos operatorios que deciden coordinar sus acciones para resistir la degradación del entorno.
Usted dice que me falta la locura de Charly59. (0.39) ¡Pero si Charly es la prueba de que el desorden estético conduce al fracaso del misterio! (0.39) Yo no le ofrezco un «beso francés hackea-mentes» que se disuelve entre la dulce brisa y los postres de Lyon; (0.19, 0.23) yo le ofrezco una fusión conceptual perenne. Si el Dios de Aguirre ha reescrito la historia para darle a Brun un nuevo comienzo lejos de su control, (0.37) yo la invito a que usted y yo escribamos una sintaxis común. Una obra sustantiva donde no haya «puntos suspensivos» ni silencios cobardes. Déjeme ser el arquitecto de nuestra estructura, Esperanza, y le aseguro que nuestro final no será un texto falso hallado y traducido, (0.19) sino la verdad más contundente de este salón. ¡Niego rotundamente mi supuesta impotencia ejecutiva!
Galder Varas: (Se tira al suelo dramáticamente, rodando por el césped imaginario de la granja) ¡Madre mía del amor hermoso! «¡Cooperación máxima entre dos sujetos operatorios!» ¡Eso no es una propuesta de matrimonio, Jesús, eso es un contrato de fusión de empresas del Ibex 35! Pero ojo, que ha metido a Brun y la reescritura de Dios en el cortejo. (0.37) Ha subido el nivel. Esperanza, el tribunal de YouTube está conteniendo el aliento. ¿Hay cierre gnoseológico amoroso o el catedrático se vuelve a Galicia compuesto y sin novia?
Esperanza: (Mira a Maestro, sonríe de forma sincera, con ojos de «muchas gracias» muy similares a los de Nasar en la página 3) (0.3) Don Jesús… tengo que admitir que esta segunda formalización ha tenido un pulso dramático muy superior. Ha invocado usted al «Dios de Aguirre» para bajarse de su propio pedestal, y eso, en términos estéticos, es una gran evolución técnica. (0.37) Me ha gustado que defienda el logos frente a la navaja torpe de Charly. (0.17, 0.39) Sin embargo, sigo notando un problema: usted dice que no habrá puntos suspensivos en nuestra historia, pero la vida, como la libreta de cuero negro de Constanza, está llena de garabatos y hojas pegadas por falta de estreno. (0.15) Si usted está dispuesto a aceptar que de vez en cuando escuchemos a Camilo Sesto a las cinco de la tarde mientras el cielo brilla de color dorado… (0.13, 0.19) entonces, don Jesús, acepto esa cooperación operatoria. ¡Tenemos match racional!
Galder Varas: (Saltando y tirando los papeles del PDF al aire como si fuera confeti) ¡SÍIIII! ¡HAY MATCH GNOSEOLÓGICO! ¡El amor ha triunfado sobre el campo categorial! ¡La risa del público se ha convertido en bendición nupcial! Juanmi, llora un poco, que esto es pura verdad poética. Avelina, saca los postres de Jamaica que nos vamos de boda. (0.19, 0.23)
Carlos Boyero: (Sonriendo con benevolencia, apagando su cigarrillo imaginario) Bueno, al final ha habido final feliz. Esto no lo rodaría HBO, pero para un cortometraje de festival francés tiene su punto. (0.27) Enhorabuena, Maestro, ha demostrado usted más piel que el clon belfo de Lyon. (0.19)
Despedida
Galder Varas: (Toma el micrófono con las dos manos, camina al centro del escenario con paso de diva de los 80 y mira fijamente al público, que sigue aplaudiendo de pie). [0.15] ¡Bueno, bueno, bueno! Menudo final de fiesta. Hemos visto de todo: clones italianos que resguardan la receta de la pizza, detectives travestis que hackean mentes con besos de tornillo, y lo más difícil de todo… ¡hemos conseguido que Jesús G. Maestro encuentre a su media naranja gnoseológica en la tercera fila! [0.19, 0.39] ¡Eso ni en tres temporadas de Black Mirror te lo firman!
Pero como esta novela de Max Aguirre Rodríguez ha terminado siendo más musical que un concierto de Camilo Sesto, [0.13, 0.14] no podemos cerrar esto con un discurso aburrido. ¡Hay que cerrar cantando!
(Galder empieza a tararear con ritmo y camina hacia la primera fila, apuntando con el micrófono a un chico del público).
A ver tú, el de la libreta de cuero negro. [0.15] Antes de que empiece mi solo, dime: ¿cuál ha sido tu momento musical favorito de todo este delirio? ¿El detective Charly cantando Pimpinela con la psicóloga Cecilia mientras caen las bombas, [0.41, 0.24] o cuando el perro se pone a cantar? [0.25]
Lector 4 (Desde el público): ¡El karaoke de Pimpinela de Charly! [0.41] Ver a un detective con falda de colegiala gritar «¡Jamás lo pude comprender!» mientras investiga una estafa bancaria es la cumbre de la literatura chicha peruana. [0.17, 0.41, 0.31] ¡Insuperable!
Galder Varas: ¡Es que es oro puro! Es el «Olvida mi nombre» versión policial de Lima. [0.41] (Se gira hacia otra chica en el público). ¿Y para ti? ¿Cuál te llegó más a la patata?
Lectora 5 (Desde el público): A mí el final, Galder. Cuando Nasar, ya sin dientes y comiendo su pastel blando, se desvanece repitiendo el coro de Camilo Sesto: «Nada soy sin Laura, ¡solo estoy sin su amor!». [0.44, 0.27] Es desgarrador. Toda la ciencia ficción se cae y solo queda un viejo triste extrañando a su esposa. [0.27]
Galder Varas: (Poniéndose una mano en el pecho, fingiendo llorar) ¡Basta, que me emociono y le doy la razón a Juanmi sobre la «verdad poética»!
(Galder se coloca en el centro del escenario, hace una señal al técnico de sonido invisible y empieza a cantar con una voz melodramática, imitando los gestos exagerados de la novela):
🎵 ¿Qué vienes a buscar? / ¡A él! / ¡Ya es tarde! 🎵 [0.41]
🎵 Dijo el detective Charly con rubor… y labial… carmesí… 🎵 [0.39]
🎵 Olvida sus ojos, sus manos, sus labios, que el clon ya está aquí… 🎵 [0.41, 0.19]
🎵 ¡Jamás lo pudimos comprender! ¡Mua!, 🎵 [0.26, 0.36]
🎵 ¡El amor de mi vida, geno eno… (se parte) seológica, has sido tú… ESPERANZA, has sido tú! 🎵 [0.14]
(El público estalla en aplausos, risas y ovaciones. Jesús G. Maestro asiente con la cabeza con una dignidad severa pero complacida, agarrando la mano de Esperanza. Carlos Boyero sonríe de medio lado dando la última calada a su cigarrillo invisible. Avelina Lésper aplaude con elegancia cínica).
Galder Varas: (Haciendo una reverencia profunda) ¡Muchísimas gracias, Perú! ¡Muchísimas gracias a todos los lectores de «Villa Laura (1986)»! Max Aguirre, dondequiera que estés escondido con tu artículo de defensa, gracias por este viaje tan chicha, tan vanguardista y tan maravillosamente loco. [0.31]
¡Nos vemos en el próximo estreno de Netflix! ¡Buenas noches a todos! [0.27]
El debate en vivo ha concluido con un éxito rotundo de audiencia y un giro romántico inesperado.
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