– Escrito quizás entre 2005 y 2006. Max tenía 15 años.

La caperucita azul y el príncipe proxeneta
[Este texto está muy mal escrito, pero el inicio es soporífero. Vamos al final, una comedia absurda, voluntaria e involuntaria. A la vez].
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-Jose Juan: “Sí, ya no te preocupes, gracias, ya lo entendí. Casi lloro, lo bueno es que Alex no perdió ninguno de sus cinco miembros”
-Sofía: “¿Cinco? ¿Ah? Espera, creo que veo a Andrea”
-Jose Juan: “No, ese es un árbol común”
-Sofía: “¿Y ese que esta inmóvil?”
-Jose Juan. “Sí, ese es Andrea”
En realidad no era de noche, era tarde y apenas y empezaba a anochecer. Andrea ya les había servido de cama y ahora se le unía Willy que después de mucho andar con las inmensas muletas de madera, pudo llegar. Mañana seria el día. El cumpleaños de Martín. El retorno más esperado, el retorno del líder. Andrea, Jose Juan, Willy y Sofía sabían que seria su última noche juntos. Sofía mañana encontraría a su padre y a su mejor amigo. Jose Juan conocería a su futuro suegro y a su posible competencia, Josefino. Josefino era cursi y algo torpe pero con una ideología de grandes pensadores. Conoció a Sofía en circunstancias muy extrañas que incluyen un caballo y algo de excremento. Por el otro costado, estaba el viejo que seguía con su puesto de emolientes y ya le salían dulces e inventó algo llamado “Pisco del viejo con limón” (era limonada). Los dos estaban exhaustos por ese día tan ajetreado y se metieron a un teatro para dormir un poco. Sabían que mañana era el día y estarían en el concierto. Faltaban apenas unas horas para que sea el cumpleaños del rey Martín y naturalmente estaba muy feliz. Sus dos hijas y esposa lo amaban y estaban muy satisfechas de la nueva madurez de martín y de su re-estrenada popularidad. Leo (ese imbécil) se había sanado, no sé cómo, la supuesta herida mortal. Ya no pensaba en vengarse pero todavía pensaba en Claudia así que se fue arrastrando hasta el castillo. El hombre misterioso veía que estaba anocheciendo y ya planeaba su atentado terrorista. Mr. Ecología y Super Sobaco prendían una fogata muy cerca a su cabaña y como todo buen varón… decidieron que dormirían desnudos. (Pero no juntos). Joel seguía en la arena hecho un idiota preguntándose si eso era salvación. Y el mejor músico de la época ensayaba un discurso dedicado a los enamorados, al amor y a la chica que no conquistó, su amor de verdad.
-Andrea: “¿Mañana hay algo?”
-Willy: “¿Fiesta en “Caótica”?”
-Jose Juan: “No, nada de Caótica. Mañana habrá un concierto donde todos estarán para celebrar el cumpleaños del rey Martín y su retorno al trono”
-Sofía: “¿De qué concierto hablan? Seguro irá Josefino”
-Willy: “Sí, mira, tengo unos contactos y me han dicho que todo eso va a ser organizado en “caótica””
-Sofía: “¿No habían cerrado ese lugar?”
-Jose Juan: “¡Un momento! ¿Cómo es que conoces el pueblo?”
-Willy (El árbol cojo): “Yo conozco “caótica” porque cuando era joven, antes de ser atropellado, iba muy seguido”
-Sofía: “Pero… ¿ah?… ¿No se daban cuenta?”
-Willy: “No, para nada”
-Jose Juan: “No te creo, un árbol no puede pasar desapercibido en una discoteca”
-Willy: “No, no, no te miento, con decirte que yo era el más “picarón” en las fiestas y siempre sacaba a bailar a chicas bonitas, jajaja”
-Jose Juan: “Eso ni siquiera es gracioso”
-Andrea: “A mi me consta porque varias chicas lo seguían hasta el bosque”
-Sofía: “No entiendo”
-Jose Juan: “¿Tratas de decir que los chicos no se asustaban de ver a un árbol porque estaban bastante drogados?”
-Willy: “Bueno… en palabras simples como las tuyas que no incluyen una explicación que vaya acorde con una cadena lógica de escenas realistas, sí.”
-Andrea: “Mejor durmamos jaja”
-Sofía: “Sí, mejor”
-Jose Juan: “Mejor”
Así fue como se aburrieron de la soberbia intelectual de Willy. Él siempre tuvo muchas cosas que relatar pero escasos oyentes. Andrea que se supone, por ser su única amiga, debía prestarle atención no lo hacia y prefería hacerse la sorda. Y en secreto (y cuando estaba molesta) pensaba que Willy se alucinaba un sabelotodo. Willy era un árbol cojo e incomprendido que ansiaba volver a caminar aunque ya casi se había resignado a esa condición, por eso creía que era hora de que la sociedad aceptara a los árboles lisiados. Ya era hora de parar con la poca valoración hacia ellos. Era hora del cambio.
Estaba a oscuras, Willy lleno de confianza decidió ir a orinar y se fue a buscar al árbol más cercano (que era bien lejos si excluías a Andrea). Tan solo horas para que el mundo (sobrio) supiera de su existencia. Era hora de ser aceptado. Pero su exposición iba en contra de los secretos intereses del hombre misterioso. El responsable del asesinato de Democracio veía en Willy a un enemigo y a una posible dificultad para cumplir su misión. Willy no lo sabía pero mientras más se acercaba al árbol para orinar, más se acercaba a la muerte y al homicida. Willy dejó a un lado las muletas y pensó que sería la orinada más corta de su vida pero resultó algo bastante menos parecido a eso…
-Willy (con sueño): “¿Hay alguien ahí? Si son Andrea o Sofía, por favor no se acerquen”
-El misterioso: “¿A qué le temes?”
-Willy: “Oh no, ¿Quién eres? El cazador de árboles jajajaja”
-El misterioso: “No eres gracioso, seamos breves. Pensaba decirte parte de mi plan secreto para poder acabar con algo de estrés y liquidarte de una vez. Pero seré más breve”
-Willy: “Ya, ya, arranca nomás, no ves que estoy orinando, eso no es de hombres”
-El misterioso: “Lo dices como si fueras humano y tuvieras sentimientos pero la verdad es que ni siquiera eres un árbol. No eres nadie ni nada y el mundo no puede saber de tu existencia… ni de la de tu amiga”
-Willy (temeroso, desconfiado): “¿Quién eres? ¿Por qué dices eso?”
-El misterioso: “Quizás si supieras contar mejores chistes te lo diría pero… no es así. Tu ultimo deseo es haber terminado de orinar… ahora tu confusión cesará. No serás hombre ni árbol sino… solo cenizas o… nada”
Willy fue incendiado y su sufrimiento era increíble. Otra atrocidad cometida. Sus gritos eran de dolor, de suplica. La peor muerte de todas. Mientras Willy terminaba de consumirse el hombre misterioso miró a su alrededor y dijo…
-El misterioso: “Sé que eres tú, sé que estas ahí, no puedes esconderte… Leo. Sal o te buscaré y tendrás el mismo final”
El hombre misterioso se alejaba de Willy y de sus desesperadas suplicas que no impedirían que se quemase por completo. El hombre misterioso encontró a Leo en el suelo del bosque. Era él, era Leo, el otro asesino. Pero Leo estaba débil a causa de super sensual y de mr. Ecología 2. Leo estaba boca abajo y se puso boca arriba en un abrir y cerrar de prostíbulo. Leo temía por su vida y no podía dejar que lo quemaran y menos ahora que estaba tan cerca de ver a Claudia…
-Leo: “¿Quién eres y qué quieres de mí?”
-El misterioso: “Es de noche y creo que hoy no debes morir porque aún eres necesario para el plan. Continúa con tu vida aunque ignores lo que te hablo y es mejor que olvides lo que escuchaste y oíste hoy. Y recuerda que no soy un transeúnte en tu vida y que regresaré algún día. Por ahora solo se feliz con Claudia, sé que harán bonita pareja y olvida todo lo que viste y oíste hoy”
El hombre desapareció de la misma manera como apareció… metiéndose al bosque y confundiéndose con la oscuridad. ¿De qué plan habla? Eso no lo sé. Willy fue incendiado por completo y sus amigos no lo supieron. Todos dormían muy felices, llenos de las mejores expectativas, soñando con mañana y deseando un día perfecto. Faltaban muy pocas horas para… el día más esperado.
EL DÍA MÁS ESPERADO (¿CÓMO TERMINARÁ LA HISTORIA?)
¿Pueden los asesinatos ser justificables? Sí, si es que son para proteger a tus seres queridos. Cuando asesinas por primera vez, lo haces para librarte de una carga emocional o de alguien que te hace mucho daño. Pero luego descubres que tu angustia y culpabilidad llegaron a niveles que nunca sospechaste. Y no es irreversible. Es en ese momento en el que tratas de negar la locura que poco a poco te consume e inventas mentiras y motivos inexistentes basados en razones ilógicas. El hombre misterioso quizás escapaba de su propia locura e inventaba que todo era parte de un plan. Él quizás mataba por placer, por dinero o para justificar su desdichada vida. Quizás para él, el significado de la vida era acabar con la de otros. Desconozco sus motivos pero estoy seguro, si no se trata de una justificación a su locura, que debió tener razones muy importantes. ¿El plan lo ameritaba? Tal vez sí existía un plan o una misión. O quizás no. ¿Qué había que ocultar? ¿A quién protegía? ¿Al mundo, a sus seres queridos? ¿De qué? Por ahora todo eso era desconocido y seguiría así porque cuando inicio el día mas esperado, el hombre misterioso parecía haber sido solo producto de la imaginación de unos cuantos. No había dejado ni rastros.
Era hora del final feliz. Todos dormían y soñaban cosas hermosas. Uno a uno se iba levantando para admirar el hermoso amanecer. Todos lo habían soñado así. Si has leído hasta acá significa que realmente te ha gustado, así que cuando te pregunte si te gustó el cuento quiero que pongas esta cara 8<) y no esta 8<( . Ya, regresando al cuento y a esta bella mañana. Se escuchaba los cantos de las aves y algunos gritos de los gallos pero aun así era un día ideal (nunca perfecto). Pero nunca faltan los dormilones con alteraciones de sueño, Jose Juan era uno de ellos, se la había pasado teniendo un sueño muy realista donde el siempre era el protagonista. Se levantó asustado gritando “¡¡¡Cuidado con el caballo-bomba!!!”
-Sofía: “¡Ay! ¡¿Qué pasa, José?!”
-Andrea: “Es una hermosa mañana y recién despiertas”
-Jose Juan: “Uf… que bueno que están aquí, tuve un sueño increíble, increíble, increíble, pero… ¡Todos moríamos!”
-Sofía: “Se nota que extrañas a Alex, en unos minutos vamos al hospital”
-Jose Juan: “Si, ya estoy bien, mi sueño termino como pesadilla… creo que a Alex le puede entretener mi sueño”
-Andrea: “¿Han visto a Willy? No esta pero dejó un rastro”
-Sofía: “¿Qué hacemos ahora?”
-Jose Juan: “Seguro se aburrió y se fue a su casa, los rastros indican que regresó al bosque. Andrea, creo que deberías hacer lo mismo”
-Sofía: “Noooo bueno… Andrea, nos volveremos a encontrar algún día”
-Andrea: “Esperen, yo todavía no decido si me quedo o me voy jaja”
-Jose Juan: “Eso sí fue gracioso, sí, pero Sofía vive por aquí y su padre tiene una casa… bueno supongo o mínimo tendrá una cama donde podamos dormir los tres”
-Sofía: “¿Ah? Bueno… Andrea, te mentiríamos si te decimos que vamos a regresar porque no estamos seguros”
-Andrea: “Está bien, no se preocupen, seguiré el rastro de Willy, quizás algún día nos re-encontraremos”
-Sofía (emocionada): “Sí… dame un abrazo”
Sofía y Andrea se abrazaron, Jose Juan le tenía algo de miedo al árbol parlante así que tan solo dijo… “Chau” pero su “chau” fue también muy cariñoso y especial. Pero había algo que deseaban con la misma intensidad y eso era bañarse y cambiarse de ropa. Después de que se despidieron de Andrea, Jose Juan y su casi casi enamorada, Sofía, fueron rumbo al hospital a sacar a Alex. Pero Jose Juan se acordó de que no tenían dinero y Sofía no recordaba donde quedaba su casa ni el puesto ambulante de su viejo. Y todo por culpa de las huelgas de maestros. Decidieron ir al hospital y llevarse a Alex sin pagar. Camino al hospital Sofía (la caperucita azul) y Jose Juan (su secuestrador) hablaban de lo interesante que habían sido sus aventuras. Pero no sólo Alex se encontraba en el hospital, alguien más había recibido ayuda (pero esta sí gratuita) y era uno de los asesinos: Leo. Leo se pasó toda la noche arrastrándose hasta el hospital donde el doctor normal fue en su auxilio confundiéndolo con un negro. ¿Lo habían curado o la mediocridad del doctor normal se había manifestado?
-Leo (en la cama, cansado e inmóvil): “Hola, ¿Hay alguien? ¿Mamá? ¿Papá?”
-Doctor normal: “Tranquilícese señor, ud debe descansar. Lo encontré muy mal. Alguien le había echo cirugía pero no pudo acabar con esa herida. Pero yo, el doctor normal, le salvé la vida. Pero no se preocupe que todo es gratis… solo debe decir: “El doctor normal debe ser ascendido porque es un magnifico doctor y un genial ser humano””
-Leo: “¿De verdad espera que diga eso?”
-Normal: “De todas maneras, ud lo dirá porque es lo más natural y verdadero, hablo de mí y de aceptar mi grandeza, por supuesto. Yo inventé los procedimientos triple equis, CSM y HDP. Soy un genio, soy su salvador.”
-Leo (siguiéndole el juego): “Está bien, se lo agradezco, ahora necesito saber dónde está mi ropa. ¿Puedo pararme, no? Sí, sí puedo, me voy al baño si no le molesta, doctor.”
-Normal: “Lo mejor es que se quede en la cama, tome, aquí tiene su bacín”
-Leo: “¡Ningún bacín! Yo me voy, gracias por ayudarme, hasta nunca”
Leo empujó la puerta y salió velozmente pero se llevó una gran sorpresa. Eran Jose Juan y Sofía. ¿Realmente ya no quería vengarse? Antes de que Leo dijera algo Jose Juan se le adelantó
-Jose Juan: “Leo, tienes que ayudarme”
-Sofía (confundida): “¿De qué hablas?”
-Jose Juan: “Sofía, soñé que lo perdía todo, incluyéndote a ti y ahora que puedo debo evitarlo”
-Leo: “¡No me metas en tus juegos!”
-Jose Juan: “Tú también lo perdías todo incluyendo a la hija del rey, tu enamorada”
Leo (sin palabras): “…”
-Jose Juan: “Debemos evitarlo y salvar a todos del hombre que se esconde detrás de la oscuridad”
-Leo: “¿El hombre que se esconde detrás de la oscuridad?”
-Sofía (asustada): “¿Qué sucede? Vamos a ver a Alex”
-Jose Juan: “Leo, tú también lo has visto, ¿verdad? ¿Qué te prometió? ¿Por qué no dices nada? Debemos evitar una tragedia”
-Leo: “¿Tú lo has visto?”
-Jose Juan: “Sí, desde pequeño, ¡Él ha planeado toda mi vida! ¡Somos parte de su juego! ¿No lo ves? Él es lo que otros llaman el señor de las tinieblas, se esconde pero es el que ha decidido muchas cosas de nuestras vidas, de la mía. Pero ahora debemos salir de su control, crear nuestro propio destino.”
-Sofía: “José, ¿estás bien? ¿Tienes fiebre?”
-Jose Juan: “¡No! Sé que él también lo vio, no caigas en su juego, no le creas nada, sus regalos son prestamos”
-Leo: “No sé de lo que hablas”
-Jose Juan: “¡Leo! ¿Cómo sé tu nombre si nunca lo dijiste? Tu sabes más de lo que dices, debes evitar todo”
-Leo: “Si es como dices… yo puedo solo, yo derrotaré a ese sujeto y protegeré a Claudia sin tu ayuda”
Leo se fue, Jose Juan estaba alterado y le dijo a Sofía…
-Jose Juan: “Lleva a Alex al bosque, yo me encargaré de llevar a tu padre y a Josefino, sé quiénes son, encontrémonos en el bosque, te quiero mucho, por favor confía en mí”
-Sofía (mirándolo) “Me preocupas, José”
-Jose Juan: “En mis sueños morías sobre mis brazos y es algo que no voy a dejar que pase”
-Sofía: “Por favor José, espero que sepas lo que haces, no quiero perderte”
-Jose Juan: “Ni yo a ti, por favor solo te pido que confíes en mí”
-Sofía: “Está bien… confío en ti”
Después de que Jose Juan abrazara a Sofía y se fuera corriendo muy alterado, Sofía sintió la necesidad de contárselo a alguien así que fue al cuarto de Alex. Sofía obviamente estaba preocupada porque existía la posibilidad de que Jose Juan estuviera al borde de la locura. Ella creía que Alex, al haber estado al borde de la locura, le podría dar apoyo emocional y esclarecerle la situación de Jose Juan pero luego de que Sofía le contó lo que había pasado, Alex dio respuestas que no ayudaron mucho a Sofía…
-Alex: “Yo soñé algo parecido”
-Sofía: “¡Alex!”
-Alex: “De verdad”
-Sofía: “¡Alex!”
-Alex: “Ok, ok. Pucha Jose Juan también me preocupa, de repente es la menopausia o la crisis de los cuarenta o quizás su enamorada lo dejó”
-Sofía: “No, no creo”
-Alex: “Mmmm ¿Un hombre que se esconde detrás del armario? Sofía, creo que Juan está en drogas”
-Sofía: “Eso me deja muy aliviada”
-Alex: “Sí porque estar en drogas es mejor que estar loco y más rico, ¿nunca has probado?”
-Sofía: “Este… No, no gracias. Alex, vamos, Jose Juan me dijo que se iba al bosque, yo sé a dónde”
-Alex: “Ok, vamos pe”
Mientras bajaban, un rato, ya, ya estaban afuera del hospital y a Sofía se le ocurrió algo fantástico: “Alex, vamos a una clínica mental y tu actúas como Jose Juan, y nos enteramos si está loco o no”. Y así fue como se fueron a una clínica mental mientras que en otro lugar Jose Juan buscaba el puesto de emolientes. Estaba muy alterado (y encima corría) y la gente lo confundía con prófugo de la justicia. Alcanzó a ver el puesto de molientes y al padre de Sofía. Gritó: “Viejo, ud, el de los emolientes” pero lo arrestaron. Al principio querían negociar su absolución pero Jose Juan no tenia ni una moneda. Se le ocurrió algo poco inteligente y resultó porque los guardianes carecían de sensatez. Jose Juan dijo que era negro y, sin dudar, lo pusieron en libertad. Corrió como prófugo de la justicia hacia el puesto de molientes y llegó como un vulgar ratero…
-Viejo: “¡No! ¡Por favor! ¡No se robe mi formula secreta!”
-Jose Juan (cansado y jadeando): “No, nada de eso… …me voy a tomar esto… tengo sed”
-Viejo: “¡No! ¡¡Mi bebida especial!! ¡¡¡Noooooo!!!”
-Jose Juan: “¿Es limonada, no? Como la de mi abuelita”
-Viejo: “¡Maldito chiquillo! ¡No se lo digas al pueblo! ¡No quiero regresar a vender emolientes amargos!”
-Jose Juan: “Tranquilo, señor. Yo soy el enamorado de su hija”
-Viejo: “¡¡¡¿Queeeee?!!! ¡¡¡Tan feo eres!!! Eso me pasa por hablar de la tontería esa de la belleza interior”
-Jose Juan: “Señor, esto es importante. Tampoco soy tan feo”
-Viejo: “Eres horrible”
-Jose Juan: “He venido a salvarle la vida, debe decirme dónde está… (Y justo cuando iba a decir Josefino, pensó que él podría quitarle a Sofía. Sí, Jose Juan ni en sueños había visto que Josefino era homosexual) Nadie, venga conmigo, lo llevaré con su hija”
-Viejo: “Pero… ¿Y mi puesto?”
-Jose Juan: “Deje esa zonzera”
-Viejo (alejándose del puesto de emolientes): “Dime, si estas interesado en mi hija debes amarla con todo tu calzoncillo, diré tu corazón pero… … ¿Tienes trabajo fijo? ¿Eres pobre? Porque si eres feo y pobre… no te esfuerces en salvarme la vida, muchacho.”
-Jose Juan (alejándose del puesto e inventando algo que la situación ameritaba): “Soy más rico que el rey”
-Viejo (abrasando a Jose Juan): “Te sigo a donde quieras”
Jose Juan y el interesado padre de Sofía se fueron al bosque y ya había un salvado pero… ¿Y Josefino? Josefino no era homosexual (Que yo sepa, no) pero parecía. Josefino se levantó, se limó las uñas, se echó brillo en el cabello, se lo alisó, se puso sus siete cremas para el rostro y se aplicó harto perfume. Como no estaba enterado del sueño de Jose Juan y se estaba alistando para el concierto del mejor músico de la historia, que también era uno de sus amigos. Increíble. Eran más que amigos. Resulta que Josefino dio inicio a la carrera del músico. Y todo sucedió en una orgia por motivo de uno de los capítulos del libro de la vieja sidosa: Navidad. Es que el libro ese estaba escrito completamente en metáforas aunque eso no importa porque los motivos de estos dos no tienen nada que ver con una mala interpretación del libro de ciencia ficción. El músico necesitaba inspiración así que fue a probar algo nuevo: Una orgia. Josefino se había declarado homosexual (Bueno, después dijo que era bisexual) y confundió el bar con la iglesia y experimentó algo más o menos nuevo para él: Una orgia. Pero ellos nunca tuvieron sexo, eso que quede muy claro.
Josefino recordó (mientras se miraba en el espejo y removía sus espinillas) la frase que el músico le dijo después de la orgia: “Siempre recordaré que a veces tratar de solucionar algo de manera inteligente, es lo más idiota que alguien puede hacer”. Josefino recordó que le dijo que no había entendido y que el músico resumió su frase con otra: “Solo se estúpido”.
Josefino, un gran pensador, decidió que era hora de hacer algo realmente estúpido (siguiendo el consejo). A todos les toca por lo menos una vez. Josefino no tuvo mejor idea que ir a una clínica mental y fingir tener personalidades múltiples. Coincidencia fue la decisión espontánea. Después de 60 segundos de decidirlo, josefino estaba camino a la clínica mental del doctor normal. Pero alguien ya estaba siendo atendido y el próximo era Alex (acompañado de Sofía).
-Doctor Normal: “¿Cómo fue su infancia?”
-Hombre: “Gris”
-Normal: “¿Su niñez?”
-Hombre: “Verde”
-Normal: “¿Su madre?”
-Hombre: “triangular”
-Normal: “¿Se da cuenta de lo que me esta diciendo?”
-Hombre: “Espere… ¿Escucha eso?”
-Normal: “No”
-Hombre: “Es el aroma de la libertad”
-Normal: “Usted está enfermo, señor, usted debe ir al manicomio. Tome le doy la dirección de un psicólogo de verdad. Mi diagnostico es… complejo de imbécil. Le encanta hablar babosadas. Tome 3 vasitos de agua diaria, tome desayuno, almuerzo y cena. Además haga ejercicio. Uno de dos es mejoría. Cuide su cuerpo que es lo único que tiene”
-Hombre: “Entonces… ud dice que mi amor verdadero es la loca cuarentona con sida. Es un genio, gracias doctor”
-Normal (viendo como “hombre” se iba): “No, señor… ud… olvídelo”
Les aseguro que no saben quién es el “hombre”. Era un músico, el mejor de la época. Sí, el amigo de Josefino y salió del cuarto gritando y corriendo, y gritando: “¡Estoy curado! ¡Mi amor verdadero es la loca sidosa! ¡Y me le declararé en mi concierto!”. Por fin el músico tendría a una chica que realmente ame. El próximo paciente era Alex que ya estaba listo luego de la intensa plática con Sofía. Fingir estar loco no seria tan difícil. Aunque sin drogas la vida ya no parece tan fácil. El doctor Normal era un holgazán así que espero a un segundo paciente para hacer dos consultas en una. Tremendo vivazo. ¿Y quien llegaba por ahí? Josefino. “¡Amiga!”, “¡Josefín, amigo!”, era un hermoso re-encuentro. Tantos días sin verse. Tantos momentos que no disfrutaron juntos y mucho que contar…
-Sofía: “¿Cómo has estado, amigo? Tuve una aventura “épica”, de verdad, fue “épica”, ya no se te nota las marcas que te dejaron los ayudantes del príncipe”
-Josefino: “Sí, yo siempre me las arreglo para verme bien. ¿Te enteraste? El príncipe fue asesinado, está muerto”
-Sofía: “¡Nooo! ¿De verdad?… a mi me caía bien pese a todo lo que decían”
-Josefino: “Cuéntamelo todo, acerca de tu aventura. Veo que estás bien aunque… se te ve un poco desarreglada, ¿vamos a ver a mi estilista?, ¿Me acompañas? Tenemos que ir al concierto”
-Sofía: “¿Desde cuando te interesa integrarte a la sociedad? Jaja, es una broma. No, de verdad”
-Josefino: “Es que el músico es amigo mío y…”
-Alex: “¡Alto! ¡¿Acaso no existo?! Ya se saludaron, además no ha pasado mucho desde que te secuestraron. ¡Preséntame!”
-Sofía (con cara de “me había olvidado”): “Josefino, te presento a Alex, él me ayudo… bueno en algo”
-Sofía: “Alex, te presento a Josefino. Josefín es mi mejor amigo”
-Alex: “¿No era yo? (Se le rompió el corazón)”
-Sofía: “… … no, lo siento…”
-Alex (un poco triste): “¿Ya le hablaste de Jose Juan?”
-Sofía: “Josefino, Jose Juan es mi… …casi… “
-Doctor Normal: “¡¡¡Ya basta!!! ¡Llevo media hora parado aquí! ¡¡¡¿Piensan entrar?!!!”
-Josefino: “¿Es tu qué? ¿Qué es?”
Esta parte puede ser prescindible si asumimos que Jose Juan estaba loco. El corría con el viejo y el viejo corría con un “hombre rico”. “¿Podré salvarlos?” se preguntaba José mientras la hora del concierto se aproximaba. Tuvo que olvidar sus celos increíblemente irracionales y…, con el viejo, se fueron a buscar a Josefino. Fueron a su casa pero les dijeron que ya habían contratado cocinero y mayordomo. Fueron a los lugares más frecuentados por Josefino y los botaron inmediatamente. Pasaron por el teatro… pero no entraron (a estos no les gusta el teatro). Hasta que el viejo, confundido, preguntó: “¿Si eres más rico que el rey, donde está el poder?”. Juan respondió con otra mentira: “Soy extranjero”. Y el viejo zonzo se la creyó. Algo estaba mal, no sabían donde encontrarlo. Jose Juan estaba desesperado, estaba completamente… loco. Comenzaron a buscar debajo de objetos pequeñísimos donde no entraría ni la pierna de Sofía, ni su mano. Levantaron tachos de basura, frutas y piedras. El viejo, creyendo que Jose Juan era extranjero, no se sorprendió pero creía que Jose Juan estaba buscando pistas o huellas. El loco y su cómplice entraron a varias casas, levantaron muchas cosas y el viejo se llevó algunas. ¿Dónde estaba Josefino? Ese Josefino… cualquiera se va a un lugar más ubicable, no a una clínica mental. Así ¿como quieren que se les salve la vida? “¡¡¡Josefino, aparece maldito!!!” gritó Jose Juan.
-Josefino: “¿Escucharon eso?”
-Sofía: “No”
-Alex: “No”
-Doctor: “Estás loco, oyes cosas. Así se comienza”
-Josefino: “Lo digo en serio, Sofía, ¿Tú escuchaste algo? Escuché mi nombre”
-Doctor Normal: “Estás loco, hijo. Necesitas tres inyecciones buenazas, con estas vas a dejar de alucinar”
-Alex: “¿Y qué hay de mi? ¿Qué opina de mi sueño y del hecho de que debo salvar al mundo?”
-Doctor Normal: “Tú estás bien, tuviste un sueño nada más. Los sueños muestran muchas veces deseos exprimidos o húmedos. Depende del tamaño de la fruta. Tú, todo este tiempo, estuviste obsesionado con el hombre que se esconde detrás de la oscuridad… y que ahora lo hace tras un armario. Debes entender que no hay porque temerle porque es peor. Todos tenemos a un hombre que se esconde detrás de la oscuridad, unos te amenazan con matarte y otros con revelar que nunca terminaste estudios universitarios. Es lo mismo, Tú estás bien”
Sofía, Alex y Josefino ya se habían ido (solo escucharon hasta “tuviste un sueño nada mas”) y al salir encontraron a Jose Juan y al viejo.
-Sofía: “¡¡¡Papá!!! (Emocionada, lo abrazó)”
-Viejo: “¡¡¡Hija!!! (Orgulloso de que haya encontrado a un millonario)”
-Sofía: “Te extrañé, discúlpame por todo, te hice preocupar… papá tuve una grandiosa aventura”
-Viejo: “Lo sé, y me alegra que estés con un millonario”
-Sofía: “¿Millonario?”
-Jose Juan (abrazando a Sofía apretándole la mano): “Sí, Sofía. Tu papá ya sabe todo respecto a los dos”
-Josefino: “¡¡¡Ah!!!” (Se desmayó)
-Alex: “¿Millonario?”
Sofía, su viejo y Jose Juan se acercaban al bosque. Alex traía a Josefino en hombros. Ya estaban a salvo (o quizás se estaban perdiendo el concierto de sus vidas). “El concierto ya debe haber empezado” dijo Sofía. “Hija, mira el atardecer, es hermoso… ahora no te obligaré a quedarte en mi puesto de emolientes. Pero no quiero que Jose Juan nos mantenga, estudia, crece, descubre tus talentos y aprovéchalos”, dijo su viejo. Jose Juan aún no podía decir la verdad, debía esperar a que el concierto pase para sentirse a salvo. Sofía lo miró y él inmediatamente supo que tenía que decirlo. “Tiene razón señor, es un bonito atardecer, el mejor que he visto y el más brillante” comentó Alex. Josefino (el verdadero hombre del dinero) despertó y dijo: “¡Que bello! ¡Magnifico! Esto puede ser hasta mejor que el concierto… ¡¡¿el concierto?!!, ¿Por qué estamos aquí?”. Jose Juan le contó todo y Josefino no lo pudo creer…
-Josefino: “¿Y todos uds creen que el sueño se va a cumplir? Está bien, yo también me quedaré aquí”
-Jose Juan: “Muchas gracias”
-Josefino: “Apenas te conozco, espero que cuides muy bien a Sofía, ella es muy importante para mi”
-Jose Juan: “Está bien, lo haré”
-Josefino: “¿Y esas marcas en la tierra? Parece que alguien inició un incendio y luego huyó”
-Jose Juan (el del sueño): “Jaja, esas marcas… un momento… es posible que…”
Jose Juan quedó en silencio. Todos lo miraron y él miró a todos. Corrió más rápido que nunca siguiendo el rastro que él antes había creído que pertenecía a Willy pero ahora no estaba seguro. Corrió siguiendo el rastro. Corrió como nunca. Corrió para salvar a las personas que amaba, de una posible tragedia. Corrió hasta hallar al asesino encima de un carruaje con dos caballos al frente.
-Jose Juan (cansado y sorprendido): “¡Leo! ¡¿Qué haces?!”
-Leo: “¡Aléjate!, ¡Debo alcanzarlo!”
-Jose Juan (corriendo hacia el carruaje): “¡No seas imbécil!, ¡¿A quién sigues?! ¡Tú eres el asesino! ¡Maldito hijo de ramera! ¡Vas a suicidarte!”
-Leo: “No me molestes”
Leo se empezó a alejar pero Jose Juan logró llegar a la parte trasera del carruaje. Leo no se había percatado. El carruaje se movía como si estuviera siendo jalado por elefantes y no por caballos. Jose Juan se sorprendió al encontrar numerosas cajas negras, abrió una y vio que contenía un polvo muy parecido a las cenizas y recordó su terrible sueño. Alertó a Leo pero parecía estar poseído, Jose Juan no confiaba en él y fue a tratar de detenerlo. Lucharon por el control del carruaje. Leo insistía en que no era el asesino y Jose Juan no le creía. Seguían peleando. Seguía la disputa por el carruaje… hasta que Jose Juan vio otro carruaje muy lejos pero delante de ellos. Y vio que estaban cerca del lugar del concierto. Jose Juan trató de advertirle a Leo sobre las cajas negras pero Leo lo expulsó del carruaje con un fuertísimo golpe. Su injerencia le había costado. Jose Juan cayó de la peor manera posible y no sentía el cuerpo, había caído de cabeza y el dolor era espantoso. Leo y el carruaje ya estaban muy lejos. Jose Juan intentó levantarse y no pudo. Se escuchó la ensordecedora explosión y Jose Juan no pudo evitar imaginar los gritos de súplica y horror. Todas esas personas habían sido exterminadas. La tarde más horrenda de todas. Jose Juan estaba mareado y su visión era poco confiable pero alcanzó a ver al hombre misterioso que se acercó a decirle muchas cosas y a brindarle respuestas…
-El hombre misterioso (cerca de Jose Juan): “Leo hizo lo que tenia que hacer. Toda esa gente debía pagar por sus pecados. No había ni siquiera un salvo entre todos ellos. Será difícil que recuerdes esto y más fácil será escucharlo: El mal no solo se presenta en la noche sino que siempre esta ahí, solo que no queremos verlo.”
-Jose Juan (adolorido y apunto de desmayarse): “¿Por qué lo hiciste?”
-El hombre misterioso: “Era lo correcto”
-Jose Juan: “Estás loco”
-Hombre misterioso: “Eso no importa, hasta ahora todo a salido a la perfección… incluyendo tu amnesia. Tendrás muchos recuerdos borrosos desde el día de hoy, tus pesadillas serán aterradoras y te arrepentirás de haber saltado hacia el carruaje. Este no es el fin de la historia. Seguirá incluso cuando ambos estemos muertos pero tengo la seguridad de que llegará el día en que uno de los dos proclame la paz absoluta. Hasta nunca Jose Juan, solo seré parte de borrosos recuerdos desde ahora”
-Jose Juan: “¿La paz absoluta?”
-El hombre: “Sí, el mayor anhelo de la raza humana. Pero esa no es tu misión. No aún. Aún eres necesario y estás a prueba”
-Jose Juan: “¿De qué hablas?”
-Hombre: “¿Para que decírtelo si nunca lo recordarías?”
Jose Juan podría vivir tranquilo junto a sus amigos ya que al despertar no recordaría nada. Tan sólo la sensación de haber recibido orina en la frente. Una sensación que lo liberaba del castigo que seria lidiar con ese nuevo conocimiento. ¿Podría algún día recobrar esos recuerdos? ¿Para que? ¿No seria mejor no saberlo?
Fin
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