“Finnegans Wake” vs. “Villa Laura (1986)”: pronunciación y pertenencia (18/septiembre/2026)

 

“Finnegans Wake” vs. “Villa Laura (1986)”: pronunciación y pertenencia

Por Max Aguirre Rodríguez

 

 

The fall (bababadalgaragtaarronnkonnbron(…)ttrrtturnuk!). Así te caes en esa novela. Y la onomatopeya es 3 veces más larga. Es horrible.

 

Bueno, es un trueno. Y pudo tomar muchos años pensar en su concepción, pero solo podemos juzgar el resultado.

 

Pensé que esta novela exploraba el uso del lenguaje como evocador de emociones y atmósfera, más allá del referente. Si esa fuese su intención, sería una novela fallida. Solo evoca tedio. Porque hay torpeza en su sonoridad. Tanto en su versión original como en la traducida.

 

Si es una acumulación de significados, un aparato a descifrar, entonces no es lo primero. Pero igual fracasa. E igual suena mal. Y la pronunciación y pertenencia a una comunidad lingüística pueden explicar todos los fracasos.

 

Nos dicen que hay que leerla. Descifrarla. ¿Pero por qué debemos aceptar estas reglas de juego? ¿Es válido no jugar?

 

 

La muerte del pacto con el autor

 

Le reprochamos a autores la falta de claridad, pero parece que algunos son inmunes a esa crítica. Realmente no importa si un texto tuvo una preparación de años. Lo que le llega al lector es solo el producto final.

 

No existe el pacto con el lector. El escritor no tiene que explicarle todo al lector ni contenerse de escribir lo que le da la gana (así haya arbitrariedad). Pero el lector puede juzgar. Tampoco existe el pacto con el autor. El lector no está en la obligación de reconstruir todo su proceso intelectual ni revisar todas sus referencias. Cuando esto sucede, cuando encontramos a un lector obsesivo, por supuesto que esto es satisfactorio para ambos. Pero no existe esa obligación.

 

Lo que hay es autores que quieren comunicar sus ideas en distintos niveles. Y los que saben cómo hacerlo, los que no y a los que no les importa. La comunicación efectiva debe ser un requisito para el nuevo canon literario. Y esto no significa que se deba renunciar a la profundidad y complejidad, sino que la primera lectura (la superficial) ya debe exponer los temas con maestría suficiente para producir impacto con sus formas e ideas. Si la idea está enterrada en “pirotécnica”, no puede evaluarse como una novela de calidad en ese apartado (ideas, potencia de ideas), pero quizás sí en el de prosa (pero no es el caso de “Finnegans Wake”, que sacrifica todo -incluso la calidad literaria a cambio de ser un rompecabezas longevo-).

 

Decía Rulfo, espero que con ironía, que su novela debía leerse 3 veces para ser entendida. Aquí hay algo interesante. Porque no sería necesario esas 3 veces si no hubiera podado su manuscrito (pero eso atentaría contra la voluntad del autor). Pero su “Pedro Páramo” sí es accesible en la primera lectura pese a lo indeterminado que pueda ser la sobreposición de capas y de tiempos del inicio. Por supuesto que una novela profunda se entiende mejor con 3 lecturas. Pero eso no significa que deba ser necesario. Si requiere tantas, entonces el autor ha sacrificado la comunicación. Y es peor cuando el escritor no es consciente de ese sacrificio. Creo que Joyce era consciente de lo que hizo, pero yo decido no jugar su juego. Para mí no puede formar parte de lo más alto de la literatura en cuanto a calidad o ideas.

 

Tenemos el fragmento sobre Anna Livia Plurabelle. La crítica nos sugiere que es de una prosa musical. Y hasta tenemos una grabación hecha por James Joyce. Y si se supone que la prosa es musical, él es un mal cantante o la partitura es mala.

 

Este fragmento contiene “Lord, help you, Maria, full of grease, the load is with me!”, “She saampod herself” en vez de “She shampood herself”, “the fairy first time” en vez de “first time” o “the very first time”, “meusic” en vez de “music”. Y la “rima” de “a band on” con “abandon”. Esto no es maestría, es complicarse. Entiendo que estas deformaciones son explicadas parcialmente por estar en una pesadilla, pero hay momentos en que la prosa es solo inglés ordinario. Así que fue una decisión no tener más momentos de inglés ordinario y optar por momentos más deformes donde se puede sentir dos palabras en una. Y sí, así se construye este fragmento de la novela. Lo lees en voz alta y rápido, y escuchas “the very first time” o tu mente por la rapidez se inclina a eso. Pero a la vez hay una lectura visual: “the fairy ferse time”, donde fairy te lleva a una lectura adicionao y donde ferse puede convertirse en verse. Juzgo el resultado y no me convence. Decido no leer mucho más.

 

 

Lenguaje privado, pronunciación y marco de referencia

 

Nasar tiene obsesiones parecidas. En “Villa Laura (1986)” se nos presenta su neolengua, el crotol, la cual induce emociones y atmósfera mediante su sonoridad, más allá de su referente. Es decir: no importa el significado, importa el sonido, el ritmo y la fricción que generan sus sílabas.

 

“-Comedor y sus comeles. Beztes, fisgues y vamtas. Gritos de júbilo, brazos al aire y zumos naranja.

-Gente de distintos tiempos…

-… de dos facciones, ríos izquierdo y diestro.

-Brume lo político. Uno, dos, tres.

-Envesto de postres. Silencio.

 

-Fébile. Fébile en lo etéreo. Esnife de frutos y cocoe efo.”.

 

Pero, como la misma novela expone, Nasar simplemente está jugando con las expectativas de un lector hispanohablante. Es decir: el crotol está arraigado en el español y necesita de las expectativas de un hispanohablante (inclinado a una pronunciación). Por eso sus nietas (francesas y angloparlantes) no pronuncian la neolengua como él planifica, eliminando la pretensión de crear una lengua universal que pueda implantar emociones, ideas y atmósfera a todo individuo de la misma manera.

 

“Almita también veía los títulos de los libros de su abuelo, el escritor. “Tungsteno (2066)”, “Hermanos Colacho o presidente mata a presidente” o “Quijote (1937)”. Los intentaba leer, incluso las palabras inventadas. Los abría e identificaba grafías similares a su idioma. Esmeralda la ayudaba. Les gustaba las partes que no eran en español ni de este mundo, porque Esmeralda las leía de una manera y Almita de otra, más engolada. Azucena omitía vocales y se inventaba sonidos. Almita reía. Y Amanda juzgaba cuál era la mejor versión.”.

 

Y Nasar lo sabe. La novela lo sabe. Yo, el autor, lo sé. Esto me hace preguntarme en qué lector ideal pensó James Joyce, en qué idioma o idiomas piensa su lector ideal. Porque parece que no lo escribió realmente para hispanohablantes o angloparlantes. Nuevo misterio.

 

 

Balbuceo, cuerpo y traducción

 

Por suerte no toda comunicación requiere palabras, pero quizás es más efectivo con ellas. Por suerte las traducciones permiten que las ideas puedan llegar a nuevas comunidades.

 

Tenemos un sistema universal. En la risa, en los gritos y en el cuerpo.

 

El proyecto de Nasar es ampararse en ese sistema. En la expectativa humana, pero ya hemos visto que ese acceso mediante el lenguaje tiene como problema el lenguaje mismo, la neolengua, y la expectativa de la comunidad que lee el texto.

 

La literatura no es solo comunicación o, visto de otra manera, su cuerpo (su forma) también comunica. Las ideas son traducibles, pero sus formas no siempre, sobre todo la sonoridad en la que trabaja el autor. Y este es mi problema con “Finnegans Wake”. Es un cuerpo esquizofrénico. ¿Joyce pensó en todas las posibles pronunciaciones de todos sus lectores posibles? Yo lo dudo. Porque la no belleza de la prosa (al menos en español e inglés) es evidencia de que no hubo ese control y maestría.