Episodio 9: el APRA es el camino («Villa Laura (1986)»)

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Max Aguirre Rodríguez

 

 

Laura se une al APRA

 

Por Alma Baker

(2020)

 

 

 

De mi abuela se ha dicho mucho. Al silencio aprista expirado se suman los intentos para hacerla hablar con violencia. Como jamás yo la he escuchado. Y sí: yo era una niña. Pero ya no lo soy.

 

Si mi abuela guardó silencio, la historia hace bien en mostrar esos matices. Ella pudo ser “feroz y aprista”, pero sí murió como ese ángel que la mayoría quiere ver. Mi “abulita” fue una persona que pese a todo murió con dignidad.

 

Yo no conozco la historia y nadie puede corroborar las infidencias de sus (ex)compañeros. Pero mi madre escuchó los ruidos y susurros de un grupo que se dedicaba al complot. Mi madre sí recuerda como esos años fueron los más fieros para el matrimonio de Laura y Nasar.

 

 

 

 

7 de enero de 1959, a las 7 y 15 de la noche.

 

 

-¿Y esa tajada?

 

No sé sabe quién pronunció esas palabras. Si fue la tía Regine, de 9 años. Lo más probable. O Constanza, de 14, la que recuerda. Quizás pudo ser Nasar, de 54. Ya con la cara algo hinchada. O la abuela Laura, de 40. Aún con facciones de joven.

 

Lo que se sabe es que ninguna de las hijas se quedó a esa discusión. El escritor Nasar quería discutir con su esposa. En la cocina, ese mismo lugar al que el demiurgo se aferró en su vejez. Y al que Regine lo llevaba en su hombro derecho cuando ya tenía la fuerza para hacerlo.

 

Aún no se tomaban los desayunos en el gran comedor, donde entraban las dos mesas. Se prefería el calor de la cocina. Ahí eran solo los 4 contándose cosas y riendo.

 

-Si no quieres hacer nada, está bien. Quédate en tu biblioteca.

-¡No me hables así!

 

La memoria se activó (o deformó). Constanza niña vio a sus padres. Y esos momentos de discusión, a su edad, se sentían muy largos.

 

-Perdón, perdóname, Laura.

-Amor, entiende, debo luchar. Debo cumplir una promesa.

-¿A quién?

-¿A quién?, amor.

-Por favor

 

 

Ella tenía ganas de hacer suyo este mundo, él empezaba con su delirio. Fue ese día en ese año. Ambos se amaban. No importaba la ferocidad, el reclamo o la rendición.

 

-Sé que no eres de este mundo.

-¿Y qué si no lo soy? Te amo.

 

Compartieron palabras. Sus bocas se quedaban quietas cuando uno de ellos se esforzaba por explicarse. Y luego a veces Laura prefería no mirar. Y entonces Nasar se le acercaba. Y eran jóvenes de nuevo.

 

Ambos quieren el postre. Solo uno, quizás por orgullo, quizás por provocación cariñosa, podía tomarlo.

 

-Bueno, me toca esta tajada.

 

 

 

 

7:57 de la noche

 

 

Laura se reunió a revisar cuerpos heridos. Esos hombres eran una mezcla de esperanzas nuevas, cicatrices y odio. Ella no era oficialmente uno de ellos, pero sabía sus secretos. Los miraba con devoción, pese a saber que siempre estaban bañados de sangre. Ese día ella se unió, pero sin antes agotar todas sus preguntas.

 

El partido se fundó en México, con música robada, marsellesa, con ideas nuevas.

 

 

-Laura:

¿No te da miedo la muerte?

 

-Búfalo:

No le tengo miedo a la muerte ni al olvido. Ya ves que esos dos están en la cárcel por mí. Solo le temo a la irrelevancia. Mi generación me va a recordar. Tú me vas a recordar. Y quiero que me recuerden como alguien relevante. No me importa si el resto no sabe de mí. Vendrán otros. ¡El APRA nunca muere!

 

-Laura:

¿Pero este es realmente el camino? ¿Las armas, la sangre? ¿Solo nos queda eso?

 

 

Y los demás se acercaban. Eran 11 en total.

 

 

 

Búfalo:

Contra el pasado vergonzante

nueva doctrina insurge ya;

 

es ideal, realidad liberante

que ha fundido en crisol la verdad.

 

Apristas:

¡Que ha fundido en crisol la verdad!

 

Búfalo:
Tatuaremos con sangre en la Historia

nuestra huella pujante y triunfal

 

que dará a los que luchen mañana

digno ejemplo de acción contra el mal.

 

Apristas:

¡Peruanos, abrazad!

¡La nueva religión!

 

¡La Alianza

Popular!

 

¡Con quis tará!

¡La ansiada redención!

 

Búfalo:

¡Que viva el APRA,

compañe ros!

¡Viva la Alianza

Popular!

 

 

Apristas a su derecha:

Militantes  puros  y  sinceros

Prometamos  jamás  desertar.

 

Apristas a su izquierda:

¡Prometamos jamás desertar!

 

Reafirmemos la fe en el Aprismo

que es deber sin descanso luchar,

 

la amenaza del Imperialismo

a los pueblos quiere conquistar.

 

Apristas:

¡Apristas, a luchar!

¡Unidos a vencer!

 

Derecha

¡Fervor!

 

Búfalo:

¡Acción!

 

Apristas:

¡Hasta

 triunfar!

¡Nuestra

revolución!

 

 

Apristas:

¡Apristas, a luchar!

¡Unidos a vencer!

 

Derecha:

¡Fervor!

 

Búfalo:

¡Acción!

 

Apristas:

¡Hasta

 triunfar!

¡Nuestra

revolución!

 

 

 

Laura ya no es joven. Han pasado 21 años y su pregunta se mantiene sin respuesta.

 

 

Laura:

Alcémonos sobre nuestro dolor

marchemos juntos hacia el porvenir

 

Pongamos fe, y alegre convicción

en que algo superior ya tiene que venir

 

Tenemos fuerza para construir

un gran país de con pan y libertad

 

Formemos una gran fraternidad

Los peruanos ¡al fin! ¡nos vamos a abrazar!

 

 

Apristas:

Ven al camino    para combatir

 

Búfalo:

¡Combatir!

 

Apristas:

Ven al camino    para construir

 

Derecha:

¡Construir!

 

Apristas:

La estrella alumbra ya

La estrella alumbra ya

La estrella alumbra ya nuestro destino

 

Izquierda:

¡El Apra es el camino!

 

Búfalo:

¡El Apra es el camino!

 

Derecha:

¡El Apra   es! ¡¡El cami no!!

 

 

Apristas:

Ven, compañera, ocupa tu lugar

Hoy con el Apra

Nos tenemosque unir

 

Danos la fuerza para gobernar

 

Lograr la paz que es

el arma del civil

 

Izquierda:

Víctor Raúl está en mi corazón

Aquí está el APRA

para

conducir

 

a este Perú

que amó al viejo león

Al pan con libertad

Que es el porvenir

 

 

Apristas:

¡Ven al camino    para combatir!

 

Búfalo:

¡Combatir!

 

Apristas:

¡Ven al camino    para construir!

 

Derecha:

¡Construir!

 

 

Apristas:

La estrella alumbra ya

La estrella llegará

La estrella alumbra ya nuestro destino

 

 

Apristas:

¡El Apra es el camino!

 

Laura:

¡El Apra es el camino!

 

Apristas:

¡El Apra es el camino!

 

Laura:

¡El Apra es el camino!

 

Todos:

¡El Apra es el camino!

 

Todos:

¡¡El Apra es el camino!!

 

 

 

 

 

 

Villa Laura (1986)

 

 

Capítulo 15: el político

 

1985

Alan Ludwig García:

 

Me enfrento a la muerte, sin chaleco antibalas. Como mis compatriotas. Ellos se enfrentan a la incertidumbre, el hambre y el miedo. Hoy verán mi cuerpo triunfante sobre el de ese demonio. Lucharé sin excusas, con mi intelecto, en el nombre de Dios.

 

Hoy daré muerte al usurpador. El que nos impone esta realidad dramática. El Norte industrial, imperialista y financiero. Hoy daré fin a la crisis histórica; a la injusticia, la explotación y la miseria.

 

Y así será, compañeros. Así será, compañera. Este 28 de julio. No pudo ser Haya. No pudo ser por el 79, ¡pero el APRA nunca muere!

 

Y aprovecho esos aplausos para dirigirlos a todos ustedes. Yo los aplaudo. Y aplaudo a nuestra compañera. Laura Regine. Trabajó con Haya. ¡Siempre al servicio de los pobres!, encarnando nuestro espíritu revolucionario. No con armas, pero sí en acciones y discurso. Dicen que era tímida, ¡pero aprista y feroz!

 

Estas imágenes se alternan, no de manera metódica, y sí como el reflejo de un todo: la metamemoria.

 

Yo no elijo las imágenes que acompañan esas palabras en mi mente. A veces Haya, a veces incluso nuestro himno. O Laura, compañera. Ese día es para mí como pintura impresionista, con destellos que incluso a veces no son imágenes, pero sí sensaciones o cosquilleos. Como la pesadez en mis piernas, ante la prensa que buscaba mi error. Como el sudor que vencí e ignoré. Como la imagen de dos ancianos que quizás ya no se aman, no se soportan. Espejismos de sus mejores versiones. Imágenes residuales de sus versiones más naturalistas y exactas. Hasta que el viejo habla. O lee lo escrito.

 

Y es un poema en lengua antigua, quizás la más antigua de Europa: el euskera. Y lo habla mal y lo traduce peor. Pero nadie lo sabe en ese momento. Es 1985 y el genio suele ser incuestionable, infalible y divino.

 

Nasar le dedica entonces esas palabras a su compañera. “Mariposa, mariposas, mariposas y mutación // Susurro de llovizna son tu voz y dulzura // Tu agua moja el volcán y desierto”. Y 20 años después se preguntaron por lo último: porque la ambigüedad era lo suyo. ¿Laura da vida o la apaga?

 

Otra imagen de aquel día, de luz ámbar y dos grandes mesas, es la de las nietas. Todas pequeñas, curiosas. Y entre ellas, Alma, la joven escritora, atónita y feliz, ante la historia de nuestro Perú.

 

Y otra más curiosa la de un periodista, lisonjero e inoportuno, con la pareja celebrada. Busca al detective, ese ser grotesco, pero jocoso, tan odiado como aceptado. Laura firma el periódico. En sus últimos días, aceptó finalmente a ese personaje tan exótico. Y lo hizo suyo en una serie trascendental, pero chicha. Fue el último gran gesto de amor hacia su esposo. Quien se fue al año siguiente por pena y por gloria.

 

 

 

 

¡Mjeres mortu!

      [1984]

   Nasar y Boni Solís

 

          (Versión de 2016)

               Alma Baker

 

 

¡Muere, puta de mierda!

 

Anónima, 57.

¡¡Ffff aa!! Toca la correa mi cuerpo lacerando la piel que abrazan mis hijos.

Siento sus nudillos, sus huesos, como estigmas. Como marcas ardientes.

Y mi cuerpo palpita, mientras su voz llueve bilis y odio, mientras yo me mantengo a oscuras derrotada cara al piso, mientras mis manos buscan mantenerse firmes, mientras él aplasta mi cuerpo. No. Me obliga a verlo. Él lo disfruta. Y sus manos aprietan mis huesos. Los de los hombros, los de mi cuello. «Muere, puta de mierda». No. Grito. Lo empujo con la fuerza de madre y voy hacia la puerta de madera. Me agarra del brazo. Y le pido disculpas.

Los ataques se repiten cuando su comida está fría, cuando llega en la noche a las 10 y no a las 9. Cuando me ve hablar con quien me vende la leche para los niños, el pan para todos y los caramelos redondos.

Y siempre pienso en mi infancia. Y no grito. Por respeto a mis hijos.

Juego con ellos y a veces me ven triste. Les digo que jueguen, que coman los caramelos, que suban a sus triciclos, que lancen sus trompos y usen las piedras como canicas.

Les pido que me abracen. Cuando solo quieren jugar.

Los vecinos empiezan a preguntar. Porque mi cara lo delata. Las mujeres me dan consejos del hogar y algún hombre se ofrece a hacerle frente.
Un día vuelvo a casa y encuentro a mi hermano. Se despide. Me dice que jamás volveré a ser molestada.

 

Verónica, 25 años.

Estaba segura de verlo cada vez que iba de compras. A lo lejos. En su carro o en algún taxi. Era él. Quien nunca me había golpeado, pero quien más daño me había hecho.

Me controlaba dulcemente. Era mayor que yo. Me decía que estaba mal exponerme tanto, que no era buena idea salir a fiestas, con mis amigos. Que me quería por lo recatada que soy. Y juro que lo quería, amaba que se preocupara por mí. Aún pienso en él y me odio por eso.

Un día lo dejé. Tenía miedo. Sentía que no podía vivir, que no podía… hacer las cosas que hacen las chicas de mi edad. Y… y terminé con él. Aceptó eso. O eso dijo. Me mintió.

No paraba de seguirme. Me escribía y lo bloqueaba de todo sitio, de todos lados. Entonces empecé a verlo cerca donde frecuentaba. Incluso una vez lo vi en el trabajo, pidiendo un café y un pan. Un pan con jamón. Jamonada.

Lo miré mal y dejó de ir. Y luego lo vi en el supermercado. Revisando yogurts. Y hacía como que no me veía. Y aún lo hace. Porque lo sigo viendo. Y pienso que quizás es casualidad. Pero no. Él está ahí. No habla, ya no me escribe, pero espera que lo mire, que le hable.

No, no le aclaré la situación. Pero luego de dos años todo está claro. ¿No? Todo está claro para mí.

Sí.

Sí.

Gracias. Y entiendo que lo mío. Entiendo que no he vivido lo de. Entiendo que hay casos más fuertes.
Sí. Yo la invito a hablar. A… decir su nombre.

 

Charlize, 42

Maia. Ese es su nombre, ¿cierto? Ha tenido 4 parejas sexuales en toda su vida. Verónica solo tuvo una relación y media. Recomiendo hablar con ese muchacho. Puede ser mediante un abogado. O quizás no.

Sí, pero que cierre eso, ¿no?, doctora.

Sí, cada uno procesa todo. De una forma.

Está bien.

Sí. Hablaré de mi caso. Soy abogada.

Soy abogada y detective. Confié en un hombre. Me llamo. Me llamo Charlize. Sí. Tengo 42 años. Sí, me gusta vestirme así (risa). (Risas).

 

Mmm…

Mmm… Sé que ustedes lo sienten también. Cuando sentimos que alguien más capturó nuestro nombre. Cuando lo repite por tantas veces, en tantas formas. Con poco o mucho volumen. Con gestos o sin ellos.

Sé que ustedes entienden. Y lo sienten también. Dejar de ser Maia. O Beatriz. Dejar de ser Carla. Dejar de ser Luz.

¡Sé que ustedes lo lloran! Y lo sienten. Y lo sufren. Y lo lloran. ¡Se qué ustedes lo entienden! Cuando los destellos de la infancia se mezclan con los hijos futuros. O presentes. Cuando el abrazo de madre es ahora abrazo de hija.

Y cuando todo eso se rompe.

¡Sé que ustedes olvidan! Por amor. Por odio al odio. Como caricia cesa. Como sentirse a gusto. En sus brazos. Como manos con ramo. Como mano de flores. Como halago estoico y medido, de contención calculada, como poema de Bequer. De Mayer. Como sonrisa de niño, de brazos bruñidos, de PC antigua, de XP.

¡Él los estafooó! Pero me mintió solo a mí. En su com. Putadora. De todo color. De calcomanías. De todo mi amor.

Vació toda cuenta. Y mi corazón. ¡Él los estafooó! Y yo lo perdoné.

Sí, doctora, yo lo perdoné.

(¿Y lo perdonaste?)

Sí, mi doctora. Sí, así es. ¡Yo lo perdoneeé!

((¿Lo perdonaste?))

 

Sí, hermanas. ¡Yo lo perdoneeé!

(Es lo mejor)

((Sí/Yo no/Sí, hay que perdonar/Bueno))

¡Lo perdoneeé! Pero murió para mí. Marcha su cadáver a la cárcel de ruido. A la sentencia de olvido. A la guillotina social. De sus brazos bruñidos. Al escupitajo maestro. De nuestra Justicia.

(¡Lo perdonaaastee!)

((Lo perdonó/Lo perdonó/Sí/Bueno))

Y esa es mi historia. Soy la ex pareja del estafador. El del banco. Él se llevó el dinero. De pobres y ricos. Y lo quemó.

Salón, casi 50 años.

Es 2002. Soy pastiche de muros relamidos. De crayolas antiguas, de sudor comunista y de gritos consignos.

Soy también resguardo de mujeres. Rotas y recompuestas, remachadas con confesiones, cafés y miradas. De caminadas pesadas o como en puente colgante.

Todas ellas atraviesan esa puerta. Como velo hacia a sultán. Y ella, mi hija, las recibe. Su nombre es Cecilia. Le dicen doctora. ¡Le dicen doctoooooraa!

Perdón. Cecilia es psicóloga. Y nunca envejece. No es de este mundo.

Yo era moho y cucarachas. Polvo y suciedad. Porquería y mugre.

Basura y mugre era yo. Atención. Guarden silencio.

Empieza la escena.

 

Escena

Chaarly. Charly59 está aquí. Lo delatan los dientes carmesí. Las encías ferales. Los ojos de lo negro. El cabello grasiento. Y la cara de sombra.

De sombra y rubor. De maquillaje y peluca.

“No eres una buena detective. Debiste saber lo de tu es. Tu pareja”. Charly toma café y remoja su galleta ante el asco de Charlize. Y luego chupa la baba de sodio. Y parece dar un beso al terminar.

“Eres un farsante. Y no lo digo por la peluca. Te gusta usarla. ¿No? Sí. No eres de acá. No eres. Espera”. Charlize indaga y dice su veredicto: “Eres con quien sueño”. “No, preciosa, tú eres mi sueño. Y sabes a qué vengo”.

“No conozco su paradero”. “Ella sí”. “¿Cecilia?”. “Bien, si eres una Charly”. Maia espera su turno para hablar.

Las miradas lo confirman y esa mirada amalgama mira la mirada de Maia. Y es fusión. La ayuda vendrá. Con pistola del macho y papeles justicieros de la hembra.

Cecilia está ante ellos.

Charly conoce su otro nombre, de quien lo envió. Él la conoce.

-Te conozco, I Isabel

–*¿Me conoces en n verdad?*

-¿Qué pasa? ¿Por qué alaaargo la vocal? ¿Qué paaasaa? ¿Por qué me pongo a caaantaar? ¡¿Es un hechizo universal?! ¡¿Es un maldito musical?!

 

Isabel/Cecilia: ¿Quién es?

-Charly59: Soy yo

¿Qué vienes a buscar?

-A él

Ya es tarde

-¿Por qué?

Cecilia: Porque ahora es él…

…el que puede estar sin ti

Por eso vete,

olvida su nombre,

su cara,

su casa

Y pega la vuelta

-Charly59: ¡Jamás lo pude comprender!

Cecilia: Vete,

olvida sus ojos,

sus manos,

sus labios

Que no te desean

-Charly59: Estás mintiendo ya lo sé

Cecilia: Vete, olvida que existe,

que me conociste,

Y no te sorprendas,

olvida de todo

que tú

para eso

Tienes experiencia

 

 

Y siguieron cantando en ese mundo.